25.4.07

Sobre el arte conceptual

Por Sol LeWitt

1 Los artistas conceptuales son místicos más que racionalistas. Llegan a conclusiones a las que no llega la lógica.


2 Los juicios racionales repiten juicios racionales.

3 Los juicios irracionales llevan a nuevas experiencias.

4 El arte formal es esencialmente racional.

5 Los pensamientos irracionales deberían seguirse de manera absoluta y lógica.

6 Si el artista cambia de opinión a mitad de camino en la ejecución de su obra, pone en riesgo el resultado y repite resultados pasados.

7 La voluntad del artista es secundaria al proceso que va de la idea a la concreción de la obra. Su voluntad bien puede ser puro ego.

8 Cuando se utilizan palabras como pintura y escultura, se connota toda una tradición, y esto implica la aceptación de esta tradición, imponiendo así sobre el artista una serie de limitaciones que lo llevarán a evitar hacer arte que vaya más allá de esas limitaciones.

9 El concepto y la idea son diferentes. El primero implica una dirección general mientras que el segundo es el componente. Las ideas ejecutan el concepto.

10 Las ideas pueden ser obras de arte: se encuentran engarzadas en una cadena de desarrollo que eventualmente puede encontrar alguna forma. No todas las ideas necesitan materializarse.

11 Las ideas no proceden necesariamente en un orden lógico. Pueden enviarlo a uno en direcciones inesperadas, pero cualquier idea debe, necesariamente, completarse en la mente antes de que se forme la siguiente.

12 Por cada obra de arte que se materializa hay muchas variaciones que no.

13 Una obra de arte puede entenderse como el conducto que une la mente del artista con la del espectador. Pero bien puede nunca llegar a la mente de éste, o dejar siquiera la del artista.

14 Las palabras de un artista a otro pueden inducir una cadena de ideas, si comparten el mismo concepto.

15 Dado que ninguna forma es intrínsecamente superior a otra, el artista puede usar cualquier forma, desde una combinación de palabras (hablada o escrita) hasta la realidad física.

16 Si se utilizan palabras, y provienen de ideas sobre el arte, entonces son arte y no literatura; los números no son matemática.

17 Todas las ideas son arte si se preocupan por el arte, y caen dentro de las convenciones del arte.

18 Por lo general, uno entiende el arte del pasado aplicándole las convenciones del presente, malinterpretando así el arte del pasado.

19 Las convenciones del arte son alteradas por las obras de arte.

20 El arte exitoso cambia nuestro entendimiento de las convenciones al alterar nuestras percepciones.

21 La percepción de ideas lleva a nuevas ideas.

22 El artista no puede imaginar su arte, como tampoco puede percibirlo hasta que lo ha terminado.

23 El artista puede percibir erróneamente una obra (es decir, entenderla de un modo diferente a su autor), pero este malentendido de todos puede dar comienzo a su propia cadena de pensamiento.

24 La percepción es subjetiva.

25 El artista no necesariamente debe entender su propio arte. Su percepción no es ni mejor ni peor que la de los demás.

26 Un artista puede percibir el arte de los otros mejor que el propio.

27 El concepto de una obra de arte puede involucrar la materia de la que está hecha la obra o el proceso durante el que se realiza.

28 Una vez que la idea de la obra se establece en la mente del artista y su forma final es decidida, el proceso se lleva a cabo a ciegas. Hay muchos efectos secundarios que el artista no puede imaginar. Estos pueden utilizarse como ideas para nuevas obras.

29 El proceso es mecánico y no debería interferirse en él. Debería seguir su curso.

30 Hay muchos elementos involucrados en una obra de arte. Los más importantes son los más obvios.

31 Si un artista utiliza la misma forma en un grupo de obras, y cambia el material, uno debe asumir que el concepto del artista involucraba el material.

32 Las ideas banales no pueden salvarse mediante bellas ejecuciones.

33 Es difícil arruinar una buena idea.

34 Cuando un artista aprende su oficio demasiado bien, hace arte demasiado cool.

35 Estas frases son comentarios sobre arte, pero no son arte.

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El artista norteamericano Sol Lewitt murió el pasado 8 de abril en New York a los 78 años de edad. Imposible dejar de lado el catálogo que Pagina 12 dispone a sus lectores en homenaje al artista, uno de los fundadores del arte conceptual y minimalista norteamericano.

No es mucho el tiempo transcurrido desde la vez última que ví en pantalla gigante a Sol Lewitt; mejor dicho desde que lo ví y leí las definiciones arriba transcritas que atraviezan y sirven de apoyo al documental Conceptual Paradise, de Stefan Römer.

Este exaustivo documental sobre este territorio artístico y su manera partícular de plantearse y representar el universo fue presentado en Zürich el pasado 2 de diciembre, en una función especial organizada por mi antigua profesora Dorothee Richter, a la que asistió su director.
Muchos nombres claves (todos del norte) desfilan por ese reporte visual: Vito Acconci, John Baldessari, Sabeth Buchmann, Hans Haacke, Hartmut Bitomsky, Joseph Kosuth, David Lamelas, Ed Ruscha, Peter Weibel , el interesántísimo Lawrence Weiner, entre otros. Y tras todos estos nombres y el mundo por ellos tramado, está como una constante, como su nombre, Sol LeWitt.
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La BBC sobre LeWitt

23.4.07

San Jordi en Suiza


Cómo cada 23 de abril, el Lobby suizo del libro, ha festejado este con el espíritu creativo que le caracteriza; amparado en un lema, una consiga que involucra a todos, Suiza lee, nos ha hecho reparar en la fecha y en el valor multiple de estos contenedores portátiles de sueños e ideas que frecuentamos. El lema es, me parece, una constatación casi silenciosa, pero que sin embargo ha puesto en movimiento a mucha gente y ha llegado con su intención a casi todo el mundo (suizo).
A lo largo y ancho de la petit Suisse, en librerías, bibliotecas, iglesias, estaciones de tren, teatros, asociaciones, restaurantes, esta organización (suena extraña la palabra Lobby junto a libro) que junta en sí a todas las personas involucradas con este bien y este negocio, han preparado una serie de lecturas y actos que tienen por centro al libro. Uno de ellos muy llamativo, que tiene por lema: tiempo de viaje es tiempo de lectura, es un videoclip que se proyecta en las patallas gigantes de las estaciones centrales de trenes de Zurich, Berna, Basilea, Lausanne, y Ginebra en el que se ve y escucha leer al autor Peter Bichsel (uno de los clásicos suizos que vive aún - y bebe vino bueno y malo; y no consta en Wikipedia en español) su hermoso relato Mi viaje a Cordes que, reeditado para la ocación en una una hermosa edición de 14 páginas, ilustradas con grabados de Hannes Binder, el Hobby del libro lo ha venido distribuyendo gratuitamente desde hace tres semanas.
Pero ese ímpetu que motiva a los involucrados con el mundo del libro, lo ha volcado esta vez también en un pedido público, una protesta ante los representantes en el parlamento por si se les ocurre meter las manos en la ley de precios fijos de los libros, que hace que éstos tengan un costo igual tanto en una pequeña librería (como Calligram en la Niederdorf) o en una mega-librería como Orell-Füssli que forman parte de una cadena de negocios más grande, siempre interesantes y siempre llenas de novedades pero jamás memoriosas y atentas como esas que son aún administrada por libreros-lectores que no pierden de vista al pasado ni a los temas y nombres de poca fama que apenas se venden pero sin embargo son, si no imprescindibles, si necesarios de encontrar, palpar, hojear, y quizá volverlos inolvidables.
Vengo de mirar el noticiero y visto como, junto a la noticia de la muerte del ex presidente ruso Boris Jeltsin, la de las elecciones francesas, se comentaba la de los libros y sus desafíos, con igual importancia. Vale la rosa de San Jordi, cuando los noticieros hacen públicas tales preocupaciones.
(Foto de la instalación colocada para la ocación en la estación de trenes de Zurich: leer da alas - o si se quiere, leer ala)

Un soberbio honesto

La edición del sábado 21 de diario español El País trae un perfil del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Deja contemplarlo desde distintos ángulos pero, sobre todo, con distancia necesaria. Anota Fernando Gualdoni casi al inicio del texto: Quienes le conocen coinciden en calificarle de íntegro, vehemente, generoso y muy risueño cuando la vida le va bien. Reconocen, sin embargo, ... .
Hay acceso libre al texto y hay como leerlo enteramente aquí.

También el semanario inglés The Economist trae en su número último un comentario sobre el preseidiente Correa y la consulta popular realizada el pasado 15 de abril en la que ganó su propuesta política con más del 80% de votos. Dispongo ese texto en la carpeta de comentarios.

19.4.07

Agradecimiento de JV

El pasado nueve de abril publiqué líneas abajo una notita a propósito del libro Apuestas: los juegos de Javier Vásconez. No tengo aún entre mis manos el libro. Leí en la prensa ecuatoriana impresiones de su presentación la noche del pasado 13, en el Hotel Embassy de la capital ecuatoriana.

Pregunté luego a Javier Vásconez por correo electrónico si me podría confiar el texto que leyó en agradecimiento a los editores y colaboradores de la publicación para hacerlo público en Ojo latino. Acaba de remitirmelo — agradezco su gentileza y buena disposición.
Puesto que el texto es algo extenso (dos cuartillas) lo coloco en la casilla de comentarios. Pasen y leánlo:

(En la foto el autor y el poeta Iván Carvajal)

18.4.07

Candidato

Quien se ofrece para ocupar un cargo público debería tener una trayectoria inmaculada, sin ninguna mancha que pudiera dejar alguna duda sobre su pasado. Así lo entendían ya los romanos, que hacían vestir a los aspirantes a esos cargos una túnica blanca, llamada candida, con la que se exhibían públicamente para manifestar públicamente la pureza y la honradez que cabía esperar de ellos.

El nombre de la túnica provenía de la ra raíz indoeuropea kand- o kend- (brillar), de la cual se han derivado palabras tales como candelabro, candente, candela, cándido, incandescente, incendio, etcétera.

Ningún derivado de candidus llegó hasta nosotros con significado directamente alusivo al color blanco, pero la blancura deslumbrante que la palabra latina candor expresaba en la lengua de los césares se mantuvo en el español candor, con el sentido de "sinceridad, sencillez y pureza de ánimo" que la palabra también tenía en latín. El Diccionario de la Real Academia Española menciona el sentido de "suma blancura" como acepción de candor, pero en la práctica esta palabra es muy poco usada con ese sentido.

Con la extensión de la democracia desde la segunda mitad del siglo XVIII, la palabra candidato es hoy harto conocida en toda la comunidad hispanohablante. No lo era antes de esa época, como permite comprobar el Diccionario de autoridades (denominación de la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española, 1729), que decía:

El que pretende y aspira o solicita conseguir alguna dignidad, cargo, ó empléo público honorífico. Es voz puramente Latina y de rarísimo uso.

Cabe añadir que las velas, candelas o cirios eran llamados en latín candela, en alusión al brillo que provenía del calor; de ahí la palabra candente, que en latín significaba ‘blanco o brillante como consecuencia del calor’, y la castellana incandescente.

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Como lo he hecho ya en otras veces de exigente tiempo, en las que apenas he dispuesto de minutos para dar cuenta de algo —un recuento, una crónica o alguna alusión— me he valido también esta de la mera copia.
La historia de la palabra "candidato" llegó hoy a mi casilla de correo electrónica, a donde me llegan con regularidad la de otras tantas que tejen y dan sustento a nuestra lengua —y reiteradamente no dejan de asombrarme. Las remite Ricardo Soca, de La Página del idioma español.

17.4.07

El plebiscito de Correa

El editorial de diario español El País de este día versa sobre la consulta popular llevada a cabo en el Ecuador el pasado domingo. Por si interesa leerlo, queda dispuesto el enlace.

15.4.07

Kurt Vonnegut se fue volando


El jueves por la mañana, en el desayuno, revisando la prensa del día antes de salir para el trabajo leí la noticia. La encontré despues en los otros diarios. No murió de cáncer al pulmón o enfermedad otra provocada por los tabacos de toda la vida (hace un año recorrió las redacciones de muchos periódicos una noticia provocada por declaraciones suyas: su decisión de entablar un proceso acusatorio a una compañía tabacalera por no cumplir con lo que anuncian como prevención en las cajetillas de tabacos en letras inmensas, a saber que fumar mata. Iba a reclamarles a los de la tabacalera, cuyos tabacos venía fumando desde hace sesenta años, una indeminización por no cumplir con la palabra escrita pues, a despecho suyo, seguía aún vivo a pesar de los tabacos que no dejaba de volverlos humo). Dí con sus libros por casualidad, gracias a una ingeniosa cita leída por el camino que llamó mucho mi atención; con no poca sorpresa tiempo después, mientrás le seguía la pista, dí con un título que pasó a formar parte de mi colección de fetiches, de nombres fetiches: Galapagos, un libro publicado en nuestra lengua hacia 1985 y reeditado hace poco, en 2005.

Copio a continuación la rápida semblanza que Página 12 hace del escritor y dispongo el Link para leer uno de sus textos (más otros enlances que nos dan cuenta de su obra).

Kurt Vonnegut murió el miércoles pasado a los 84 años. Era uno de los últimos grandes escritores norteamericanos de la posguerra que seguían vivos y en actividad. A sus extraordinarias novelas como Madre noche, Las sirenas de Titán y la célebre Matadero 5 (en la que relató de un modo único su experiencia durante el brutal bombardeo aliado a la ciudad de Dresde), le sumó en los últimos años una feroz militancia, junto a Norman Mailer, Gore Vidal y Noam Chomsky, contra el estado de situación de su país. Buena parte de los artículos que publicó en este tiempo fueron recopilados en el volumen Un hombre sin patria (editorial Bronce), a cuyas páginas pertenecen estas líneas sobre Ignaz Semmelweis. El libro fue recientemente distribuido en las librerías de Buenos Aires.

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Comentario a Galapagos de Francisco José Suñer Iglesias

10.4.07

La ley de la selva

En 1972, en los alrededores de Lago Agrio ("lago amargo"), en la Amazonía ecuatoriana, comenzó a fluir petróleo crudo de los pozos de Texaco. Pablo Fajardo, nacido en ese mismo año, es ahora el abogado ejemplar en un pleito épico —el más grande en la historia de conflictos ambientales— contra Chevron, firma adquirida por Texaco en 2001. Reporte de una batalla emocional llevada a cabo en una sala de tribunal en plena selva; el autor (William Langewiesche) investiga cuántos centenares de millas cuadradas de la selva tropical circundante llegaron a convertirse en desaguadero de basura tóxica.

Así titula y empieza la extensa crónica publicada en el número último de Vanity Fair sobre el proceso jurídico que se está llevando cabo entre Chevron y el Frente de Defensa de la Amazonía Ecuatoriana.

Once cuartillas electrónicas (18 en A4) en las que William Langewiesche, el corresponsal extrajero de la revista norteamericana, da cuenta de este percance ambiental desde un punto de vista objetivo, amplio, y por su postura, impensable incluso en los medios ecuatoriano críticos.

Valdría la pena traducir este reporte en su totalidad y publicarlo en algún medio. La crónica es esclarecedora y, puesto que está escrita con objetividad, muestra no sólo los intereses que están en juego, sino que describe, nombra, a personas y empresas por lo general innombrables o, en todo caso, fuera de toda sospecha. ¿Podrá traducir esta crónica algún blogger, periódico o revista ecuatoriana?



Vanity Fair es una revista americana de cultura, moda y política (disculpen la aclaración). En 2013 cumplirá un siglo de andar por las calles. Su competidor, casi igual de antiguo, es el The New Yorker (1925).

Han colaborado en sus páginas los “mejores escritores de la era” (pasada): entre estos, Aldous Housley, T.S. Eliot, Gertrude Stein, Dyuna Barnes. Muchos de los episodios de la historia contemporánea norteamericana se hicieron públicos en sus páginas.


Crónica en Vanity fair : Jungle Law
Entrevista a Pablo Fajardo

9.4.07

Los juegos de Vásconez


A la obra de Javier Váscones nos hemos referido en este espacio en tres oportunidades. La vez última, en octubre 2006, tuvimos el gusto de tenerlo como huesped. Su buena disposición hizo posible que entonces llevaramos a cabo un experimento comunicativo entre Zurich y Quito en el que sus lectores y los de este weblog formularon preguntas al escritor quiteño a lo largo de una semana.

Desde entonces no había tenido noticias del autor de El viajero de Praga. Pero ahora ha empezado a correr una bastante grata. Un libro que lo refiere. No un nuevo título suyo sino uno que analiza su obra: “Apuesta. Los juegos de Vásconez” que Editorial Taurus (Grupo Santillana) saca al mercado en estos días. Un libro-homenaje en el que colaboran 23 escritores, cuyos trabajos han sido compilados por Francisco Estrella. Los autores que perticipan en este libro son:

Jorge Aguilar Mora (México), María Aveiga (Ecuador), Fernando Balseca (Ecuador), Eduardo Becerra (España), Margarita Borja (Ecuador), Iván Carvajal (Ecuador), Adolfo Castañón (México), Rafael Conte (España), Wilfrido Corral ( Estados Unidos), Juan González Soto (España), Eva Guerrero (España), Daniel Leyva (México), Mercedes Mafla (Ecuador), Eugenio Marrón (Cuba), Iván Oñate (Ecuador), Javier Ponce (Ecuador), Carmen Ruiz Barrionuevo (España), Nora Sigal (Alemania), Guido Tamayo (Colombia), Leonardo Valencia (Ecuador), Victoria Vergara (Ecuador), Cristóbal Zapata (Ecuador).

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Pagina web de Javier Vásconez

Nota de Diario Hoy (EC)

Nota de El Comercio (EC)

2.4.07

Giacomo Casanova

Al poeta ecuatoriano Paco Benavides le ví escribir una vez el siguiente verso:


"Yo que quisé ser un Casanova he terminado siendo un triste Don Juan".

Las veces que repito el verso en conversaciones con amigos, me piden siempre una explicación —las amigas una confesión—. Pues sí, ni modo, la mayoría de personas interesadas en el tema no alcanzan a distinguir la diferencia existente entre estas dos maneras de acercarse a la mujer. A primera vista parecería que no tendrían por qué hacerlo.

Eso es una redundancia atroz, un oximorón de poco gusto, son por lo general los comentarios que arrancan el verso del poeta. ¡En esencia no veo allí diferencia alguna que valga la pena entre un Casanova y un Don Juan! ¡Los dos tipos son unos aprovechadores, unos pobres diablos igualados por la tristeza! Suele añadirse a estos nombres que sirven para adjetivar el comportamiento amoroso de un tipo de hombre.

Supongo que la similitud en el imaginario de las personas que desprenden estos dos personajes tiene que ver con su gloria indiscutible, trabajada a paso casi legendario por las numerosísimas generaciones que comentaron esas vidas y comportamientos, para aprender de ellas unas veces, las más para condenarlas renovadamente y pulverizar sus expresiones donde se mostrasen.


Ciertamente que si nos atenemos a las reglas de base de toda comparación, sería impropio juntar a estas dos figuras para buscarles semejanzas o contrastes asentuados. Don Juan —el burlador de Sevilla— es mera creación literaria, el mito más grande aportado por España al imaginario de Occidente, una obra de teatro escrita por el padre Tirso de Molina hacia 1630. Casanova fue una persona de carne, hueso y temblor, un tipo que hizo de su vida (1721-1798) la obra de arte que ha servido de guía no sólo a Balzac, Sthendal y Schnitzer, a Hoffmannstahl y a Rilke, a Sandor Marai, Myklos Szentkuthy, Marina Zwetajewa, y en América Latina, a Octavio Paz, Bioy Casares y, entre los autores vivos, al entrañable escritor Sergio Pitol.

No son la misma cosa un Don Juan y un Casanova a pesar de los libros y, en al menos las dos últimas décadas, los numerosos films que reforzan esta confusión. No son lo mismo a pesar de que Wikipedia los defina así .


Don Juan sembró su mito multiplicándose por Europa con toda su fuerza, de generación en generación contado en lenguas varias y recreado por afamadas plumas, por la música de Mozart y el instinto de Lorenzo da Ponte, por Molliere y de Laclos, Lord Byron y Zorrilla hasta el XIX, Max Frish mediado el siglo XX o Peter Handke al iniciar el XXI —para nombrar a unos poquísimos autores—; Don Juan toma lo que le interesa sin apenas preguntar; no le importa la manera o la forma de la que deba valerse para conseguir lo que quiere; para poseer el objeto deseado y, a continuación, olvidarlo sin el más mínimo remordimiento, como el personaje de Diario de un seductor de Kierkergard.

Casanova, no. El veneciano aprecia, distingue, valoriza, se deja encantar; Giacomo Casanova es un flojo de corazón: no duda, se enamora y procede: con júbilo y delicadeza donde la delicadeza debe; con júbilo, locura y generosidad donde la pasión así lo exige.


Philippe Soller tiene escrita una hermosa frase sobre este duo dinámico: Don Juan es el volcán, Casanova el jardín. Y la biografía de Casanova escrita por Lydia Flem (también biógrafa de Sigmund Freud) se traduce en español así "Casanova, el hombre que amaba de verdad a las mujeres".

Una vuelta de tuerca en la saga don juanesca sería la que nos propone Milan Kundera cuyos personajes nos recuerdan un aspecto importante en toda relación, el de la separción, de la separación como arte: un Don Juan contemporáneo debe provocarla pero de tal forma que sea la mujer la que al final deba disculparse por abandonarnos, por dejarnos de lado y marcharse en busca de una mejor vida.


Este es un hermoso tema que parece no tener fin (como mi tiempo), por ello lo dejo esta vez en este punto. Dejo también de lado la saga cinematográfica y las numerosas cintas inspiradas en estos dos personajes, de resultados pobres en el caso de Casanova (no es otra cosa la película de Lasse Hallström), no así en el de Don Juan, más camaleónico y mejor dispuesto a la hora de tejerse en la pantalla gigante (valga de muestra la grata Broken flowers de Jim Jarmusch).


¿Pero por qué he abordado este tema? Para invitarles a leer un texto en verdad hermoso y bastante completo — a lo mejor ya lo conocen—. Apareció el pasado julio en Letras libres, firmado por Juan Villoro, como adelanto a la publicación de las memorias del Caballero de Seingalt, Giacomo Casanova en Editorial Renacimiento. Por lo que he podido comprobar, las memorias anunciadas para el pasado otoño no han aparecido aún. Por mi parte, como no he querido dejar escapar otra vez esta fecha, dos de abril, me he metido con el tema más bordeándolo que abordándolo.


El dos de abril de 1721 nació en Venecia Giacomo Casanova. Leí sus memorias en serio por primera vez en 1996, en una edición argentina que tenía las anotaciones del dueño del libro, Benjamín Carrión; las releí en los tres tomos de Aguilar; he revisado siempre con provecho la versión en siete tomos de la edición original alemana (censurada por su primer traductor), que es de donde se tradujeron las versiones a los demás idiomas hasta mediados los años ochenta (incluida a la francesa), y repasado la edición francesa genuina que se publicó por primera vez solamente en los años ochenta. He leído con mucho gusto a los autores posibles que han escrito sobre el veneciano, una larga lista de admiradores a cuyas obras he sido conducido por la admiración compartida.


"Yo que quisé ser un Casanova he terminado siendo un triste Don Juan".


Le vi anotar al amigo sobre una hoja de papel.


Las veces que repito el verso en conversaciones con amigos, me piden siempre una explicación —las amigas una confesión—. Pues sí, ni modo, tengo dos autores que me gustan muchísimo y nunca dejo de leerlos con humildad y admiración, Giacomo Casanova y Michel de Montaigne.

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Las mil fugas de Giacomo Casanova, Juan Villoro

Prefacio de las memorias de Casanova

Casanova y Mastroiani, Fernada Solorzano

Los libros de Casanova en el mercado

Tipos nada admirables pero sí sugerentes

22.3.07

Caudillismo ecuatoriano

(Diario El País dedica su editorial de este día a la política ecuatoriana presente. Dispongo el link y en la sección de comentarios dispongo la opinión de The economist publicada el pasado 15).

EDITORIAL
22/03/2007
El presidente de Ecuador tiene mucha prisa por controlar todos los resortes del poder. Pese a que lleva poco más de dos meses en el cargo, Rafael Correa no duda en utilizar y enfrentar a las instituciones relevantes del Estado como herramientas para sus fines. Eso no es difícil en un país desvertebrado y pobre que encadena las crisis y padece la endémica corrupción de su clase política. Los pasos que está dando Correa auguran para Ecuador el mismo rumbo incierto que arrastra desde los años noventa y han convertido al país andino en un paradigma de inestabilidad y éxodo.

Los antagonistas de esta batalla por el poder son el popular presidente y un desacreditado Congreso -elegidos ambos el año pasado- dominado por la oposición y donde Correa carece de representación. El pretexto, el referéndum que el 15 de abril debe dar vía libre a una asamblea constituyente que permita al jefe del Estado reescribir a su antojo la Constitución de 1998 y disolver la Asamblea Nacional. En la intrincada pelea se amontonan los actos ilegales por parte de jueces de alto rango, del Parlamento y de la presidencia de la República desde que el Tribunal Supremo Electoral decidiera hace dos semanas expulsar del Congreso a 57 diputados opositores que pedían la cabeza del presidente de esa corte por prescindir del Parlamento para convocar el referéndum.

El izquierdista Correa no ha vacilado en sacar el conflicto a la calle, en la estela de su admirado Hugo Chávez. Sus partidarios han asediado el Parlamento y agredido a diputados. Ha logrado con su golpe de mano ganar el pulso a sus divididos adversarios y poner de nuevo en marcha el paralizado Legislativo mediante el procedimiento de designar hasta ahora a 28 sustitutos segundones, teóricamente opositores, pero sin disciplina de partido, que han ido asumiendo el cargo en muchos casos contra las órdenes de sus jefes de filas.

La tentación del caudillismo nunca ha sido definitivamente derrotada en América Latina. El flagrante escarnio de la legalidad en Ecuador presumiblemente desembocará en la meta perseguida por su máximo dirigente. Pocos dudan de que en la consulta popular del mes próximo, Correa, sin partido propio pero con un incipiente movimiento denominado Alianza País y el amplio apoyo de una población desesperada que necesita creer en los milagros, obtendrá la victoria que le permitirá dotarse de un aparataje constitucional a su medida. Pero es imposible construir una democracia y el respeto por las leyes a partir de la demolición oportunista de los andamiajes institucionales anteriores. La estadística dice que durante la última década ningún presidente ha completado su mandato en Ecuador.

18.3.07

Luciérnagas en Campaña


El pasado 7 de marzo, Bruguera editorial convocó a los medios a una rueda de prensa en el CSIC, en Barcelona, para presentar Casa de las luciérnagas. Antología de poetas latinoamericanas de hoy, que junta los mejores poemas contemporáneos escritos por 34 mujeres de 11 países de habla hispana, seleccionados por el poeta ecuatoriano Mario Campaña.

El día ocho —día de la mujer— en el mismo centro, ocho de las poetas antologadas leyeron sus respectivos poemas: Jeannette Clariond (México), Magdalena Chocano (Perú), Piedad Bonnett (Colombia), María Fernanda Espinosa (Ecuador), Lila Calderón (Chile), Ana Becciú (Argentina), Cristina Peri Rossi (Uruguay).

En el boletín de prensa despachado por la editorial hay dos párrafos que nos ponen al tanto del libro: Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy contiene la expresión artística más intensa, ágil y reflexiva de las mujeres hispanoamericanas de hoy: a veces con irreverencia, a veces con gravedad, siempre con pasión se expresan aquí, con el arte más elevado, mundos de gran variedad y riqueza, mundos como los nuestros.

El libro es fruto de una amplia investigación que comprendió todo el continente hispanoamericano y duró varios años. Es así mismo resultado de una rigurosa selección basada en criterios estéticos y literarios.

Poetas sin sexo

La edición de Babelia de ayer sábado 17, dedica su portada y dos páginas de interiores firmadas por Carles Geli a las Poetas latinoamericanas que constan y quedan fuera del libro. Si nos interesa el mapa de las voces que configuran el continente americano de habla hispana, es ésta una oportuna introducción, al texto y al libro que aparece en el momento oportuno. He aquí un fragmento del texto aparecido en el suplemento español:

El mapa

EN CASA de Luciérnagas, hay países que poéticamente no existen (Nicaragua, Honduras...) o casi (Bolivia, Guatemala...). "Chile, Argentina y Uruguay marcan un nivel. Y sólo el caso de la guatemalteca Isabel de los Ángeles Ruano lo aguanta en Centroamérica", justifica Mario Campaña.

En su opinión, la poesía latinoamericana se puede dividir en dos bloques. "Uno es el del Cono Sur, con Argentina, Uruguay, Chile, con una influencia de la alta cultura literaria europea; el otro es el del peso de la tradición andina, con México, Ecuador, Perú, Bolivia..., donde en su poesía hay una indagación, un pensar aquel mundo anterior", apunta el antologuista. Para Cristina Peri Rossi es "inevitable" que hayan surgido, sobre todo en Argentina y Uruguay, grandes poetas que han ocultado a sus homólogas del subcontinente. "Son países con educación laica y gratuita y una discriminación positiva entre hombre y mujer que viene de lejos", puntualiza.

En cualquier caso, la apuesta de Campaña pasa por la siguiente selección: Argentina: Diana Bellessi, Ana Becciú, Irene Gruss, Mirta Rosenberg, Susana Villalba. Bolivia: Blanca Wiethüchter. Chile: Elvira Hernández, Verónica Zondek, Lila Calderón, Marina Arrate. Colombia: María Mercedes Carranza, Piedad Bonnett. Cuba: Lina de Feria, Reina María Rodríguez, Wendy Guerra. Ecuador: Sonia Manzano, María Fernanda Espinosa. Guatemala: Isabel de los Ángeles Ruano. México: Gloria Gervitz, Elsa Cross, Jeannette L. Clariond, Coral Bracho, Pura López Colomé, Carmen Boullosa, Tedi López Mills. Perú: Carmen Ollé, Magdalena Chocano. Uruguay: Cristina Peri Rossi, Tatiana Oroño, Cristina Carneiro, Silvia Guerra. Venezuela: Hanni Ossot, Yolanda Pantin, María Auxiliadora Álvarez.


Voces que abrieron camino: Gabriela Mistral, Alfonsina Astori, Marosa di Giorgio, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Ida Vitale, Claribel Alegría, Blanca Varela

La luz de las mujeres luciérnaga





17.3.07

Manifiesto ecuatoriano:

POR UN ESPACIO COMÚN PARA RESOLVER LOS CONFLICTOS Y VIVIR CON DIGNIDAD

Ante los alarmantes signos de nuevos procesos de violencia política y social, nosotros, ciudadanos sin filiación partidaria, exhortamos al gobierno y a la oposición, a las cámaras de comercio y producción, a los industriales y banqueros, a los sindicatos, a las federaciones, al congreso, a los medios de comunicación, a todos los ecuatorianos a buscar urgentemente mecanismos y acuerdos básicos que propicien la paz y, en esa atmósfera, a emprender la búsqueda de condiciones sociales, económicas, políticas y jurídicas que la sustenten y aseguren. Sólo la ceguera interesada puede dejar de ver que no habrá estabilidad ni paz sin la mejora sustancial de las condiciones generales de vida de los ecuatorianos. Ello es evidente incluso en ámbitos especializados pero ajenos a nuestra vida. Hablando sobre América Latina, el director nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, Michael McConnell, ha informado ante el Comité de Asuntos Militares del Senado de ese país que los buenos resultados "de candidatos presidenciales con ideología de izquierda populista…habla de la creciente impaciencia entre el electorado por la incapacidad de sus Gobiernos para mejorar los niveles de vida de la población. La insatisfacción popular con la democracia es especialmente inquietante en los Andes, particularmente en Ecuador y Perú".

Después de todos estos años de tragedia nacional y empobrecimiento cada vez mayor, hay muchas posiciones que nos separan a unos de otros, y pocas en las que podemos ponernos de acuerdo y mantenernos unidos. Frente a ello, llamamos a todos a procurar condiciones que permitan razonar las discordias, que nos provean de una base mínima o espacio común que haga materialmente posible que éstas se resuelvan progresivamente. Llamamos a la búsqueda de objetivos que sirvan de referentes para que cualquier confrontación pueda ser razonada. Ese consenso, ese diálogo en torno a metas en las que racionalmente todos deberíamos o podríamos coincidir se puede traducir en “pactos mínimos", tal vez la única vía para sobrevivir como país, para alejar el peligro de una conmoción general, de desintegración nacional o guerra civil. Antes de la confrontación física, debemos avocarnos a la búsqueda de pactos o acuerdos mínimos como los siguientes, en los que nos debemos comprometer todos:

1. POR LOS DERECHOS HUMANOS

El primero y más urgente acuerdo debe ser sacar a las mayorías de la situación de extrema pobreza y desamparo sanitario en que se encuentran. Todos tenemos derecho a una vida digna. En el estado límite en que vivimos, que amenaza con llevarnos a la hecatombe, pocas alternativas van quedando para quienes hoy ya ni pueden salir del país ni sobrevivir en él. En una sociedad democrática la protección de las personas, especialmente en lo relativo a la salud, debería ser función primordial del estado, que somos todos; la beneficencia sólo puede ser subsidiaria.

2. POR LA INSTITUCIONALIDAD.

Las instituciones han perdido o están en trance de perder toda legitimidad y respeto. Se impone la construcción creativa de verdaderos sistemas sociales, políticos, administrativos, jurídicos y económicos encarnados en instituciones legitimadas no por la tradición o por la pura formalidad sino por su accionar, por sus procedimientos y finalidades, por su observación de la racionalidad institucional y política y por su compromiso en beneficio de los ciudadanos. Los sistemas, el tejido institucional, cívico y popular son más eficaces para el éxito de los proyectos que el carácter personalista de los líderes. El marco institucional implica también el respeto a los legítimos representantes y directivos.

3. POR LA CIUDADANÍA

Es decir, reconocer el mismo trato, la misma dignidad y derechos públicos y privados a todos los ecuatorianos, sin distinción de sexo, región, etnia, color de piel, ocupación laboral, orientación política, ideológica o sexual, condición física, social o económica. El concepto de ciudadanía debe regir irrestrictamente nuestra vida y trascender el favoritismo de grupos, el racismo y clasismo que afecta a todo el país. En una sociedad sana, una persona es en primer lugar un prójimo y un ciudadano, no un consumidor ni un cliente, no un rival ni un ‘terrorista’, no un ‘bandolero’ ni un ‘bestia’, no un ‘cholo’ ni un ‘mono’ ni un ‘longo’ ni un ‘indio’, ni un ‘negro’, ni un ‘montubio’. Todas esas formas de agravio y de segregación profundizan las grietas sociales.

4. POR LA EDUCACION PÚBLICA.

El pobre nivel de calidad del sistema educativo público, uno de los más bajos de América, reconocido en informes oficiales, aumenta la desigualdad. El pacto por la educación pública debe procurar su universalidad, la erradicación del analfabetismo real y funcional, la escolarización subsidiada, su carácter inclusivo, integrador, la formación rigurosa y continua del profesorado, la alta calidad de la enseñanza, la implantación de principios cívicos y morales para la formación de nuevos ciudadanos. Exhortamos al Ministerio de Educación para que procure que los principios que fundamenten estos pactos se incorporen a los programas obligatorios de estudio.

5. POR LA CULTURA NACIONAL.

Fomentar una cultura vinculante, que contribuya a que renazca la ilusión de formar parte de una comunidad diversa, pluricultural y multiétnica pero con pasado y futuro común; que asegure que no somos un mero conglomerado sin vínculos entre sí; que Ecuador no es sólo un membrete, es clave para el futuro.

Exhortamos a la oposición a respetar la voluntad de los ciudadanos, que se pronunció en las urnas en el mes de noviembre por un presidente y unos planteamientos para el futuro del país. La exhortamos también, así como a la empresa privada, al gobierno y a las asociaciones de todo tipo, a suscribir los pactos de convivencia digna aquí expuestos; y al presidente del país a tomar la iniciativa, convocando una vez más a la oposición y a las instituciones autónomas representativas, a su suscripción.

Deponer provisionalmente nuestras diferencias a favor de estos pactos es a la vez una condición mínima de salvación.

Gina Portaluppi, Educadora.

Marcela Santos, Educadora

Martha Ycaza, Educadora

Mercedes Ramirez, Educadora

Elena Sper, Psicoanalista

Sandra Mendoza, Trabajadora Social

Judi Hasing, Arquitecta

Francisco Valdivieso, Arquitecto.

Marcela Mendoza , Licenciada en Comunicación

Piedad de Iturralde, Decoradora

Raúl Maruri, Ingeniero civil

Cristóbal Zapata, Escritor

Ricardo Maruri, Escritor

Wilfredo Corral, Crítico literario

Edwin Madrid, Escritor

Víctor Vallejo, Economista

Mario Campaña, Escritor

Patricia Serrano, Odontóloga

Eliana Bohorquez, Educadora

Gustavo Erazo, Biólogo


P.S.

Las personas que estén de acuerdo con el manifiesto, ruego dejen sus señas en la casilla de comentarios para que pueda sumarlo a la lista anterior

10.3.07

100 años de Mircea Eliade

Repasando la prensa de este día encuentro un artículo en el Feuilleton del Frankfurter Allgemeine cuyo tema veo que los otros diarios en los que me fijo han dejado escapar: los cien años del nacimiento de Mircea Eliade, filósofo, historiador de las religiones y novelista nacido en Bucarest hace cien años y fallecido en Chicago en 1986.

Da la casualidad que, sin habermelo propuesto para nada, le he rendido homenaje en estos días leyendo un tomo de entrevistas que el estudioso rumano concediera a Claude-Henri Rocquet hacia 1978 tituladas como “La prueba del laberinto” (entre lo mucho que aquí encuentro me entero en estas páginas de su admiración por Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors y Unamuno).

Los escritos de Eliade tienen esa característica reservada a los clásicos: se desplazan por el tiempo sin llamar la atención. Sus libros no son novedad sin embargo nunca dejaran de faltar en una librería que se precie como tal. Títulos como “Lo sagrado y lo profano”, “Imágenes y símbolos” o su “Historia de las religiones” nos muestran perspectivas que no dejan de ser interesantes. A su figura intelecutal le acecha sin embargo una sombra, que muchas veces interfiere con la percepción de sus trabajos literarios y científicos: la de su acercamiento al fascismo de extrema derecha en los anõs treinta.

Por la información que la prensa proporciona tangencialmente, suponemos que los libros de Eliade se haran en este año algo más conocidos. Pero esto gracias al cine. El pasado febrero, en la Berlinale 2007, Francis Ford Coppola presentó su nuevo film “Youth without Youth”, una historia basada en un relato de Eliade (que no sé cómo se llama en español pero cuyo argumento no deja de llamar la atención: un profesor de 70 años es alcanzado por un rayo; no muere pero su vida altera su fluir natural; a partir de entonces, el anciano, en vez de seguir siendolo más cada minuto empieza a rejuvenecer. Puestos al tanto de este fenómeno los servicios secretos se interesan en el caso. El viejo profesor debe entonces huir...!).

El reparto de la película lo conforman Tim Roth, Marcel Iures, Bruno Ganz y Annamaria Lara.

Una aclaración de fechas. Compruebo que la fecha de nacimiento de Eliade que muestran varios documentos no coinciden. Donde me informo de su nacimiento señala el día diez, en otras el 13. En el libro que leo, dice Eliade en un fragmento: nací el 9 de marzo de 1907, un mes espantoso en la historia de Rumania.


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Perfíl de Eliade y títulos en español

Página de los traductores de Eliade al español

Información amplia sobre Eliade

Circulo Eranos del que Eliade formó parte

Antología de citas


4.3.07

El orden de los grandes libros

¿Cuales son los libros que debería leer una persona joven para hacerse con un visión de las cosas lo más libre posible en un mundo plagado de prejuicios, fanatismo político, religioso, económico, de pragmatismo desmemoriado, de olvido irredento, en el que la capacidad de análisis, y la fuentes en el que este se apoya se vuelven turbias, incompletas o racionalmente parciales, eficaces pero imprecisas? ¿Qué características debería tener esa visión de las cosas en los jóvenes?¿En qué condiciones se deberían llevar a cabo esas lecturas?

Preguntas como las anteriores, o en todo caso cercanas al problema que ellas plantean, la educación intelectual de los jóvenes en un mundo fragmentado en el que las vidas se mueven a ritmo trepidante, rondan y han rondado entre mis inquietudes, intermitentemente, en mis diferentes edades. Con algunos amigos, sobre todo con los que son ahora padres de familia, hemos discurrido por el tema, y seguido por algunas de las muchas direcciones posibles, siempre, eso sí, de chanzas y en juego, que es como el aficionado se acerca a lo que no conoce de fondo y es como, para tranqulizarse, coloca puertas al campo.

He recordado esas tentativas en estos días, pues, revisando la NZZ Folio (la revista de temas mensual del diario zuriques NZZ) de diciembre pasado “¿Cuanta libertad soporta el ser humano?”, en el que se aborda este tema desde diferentes puntos de vista, niveles y contextos (ilustrados con fotos de Win Wenders), doy con un artículo firmado por Steffan Heuer que he leído gratamente y vuelto a leer con interrogación: El orden de los grandes libros.

No sabía hasta esta lectura que existe un centro de formación en el que los jóvenes aprenden exclusivamente a ser libres y responsables en el mundo siguiendo un plan de lo más sencillo: la lectura, es decir, el leer, discernir, argumentar y discutir con sus colegas alrededor de una lista determinada de libros, de cien títulos, que juntan lo mejor de occidente en su carrera por los siglos: desde Herodoto, Euclides, Aristóteles, Virgilio, Plutarco, Tomás de Aquino, Dante, Chaucer, Lutero, Rabelais, Bacon, Schakespeare, Galileo, Newton, Rousseau, Adam Smith, Kant, Mozart, Darwin, Hegel, Carlos Marx, Tolstoi, ..., otros más, hasta los últimos de la lista, los más jóvenes, dos del siglo pasado, Heidegger y Conrad.

La institución que forma a estos jóvenes con tan extraño método es el St. John’s College, ubicado en Santa Fe, New Mexico. Fue fundado en 1784 y, luego de sobreponerse a la crisis de 1929 en los USA, refundado en 1937. Desde entonces hasta la fecha, el programa de estudios, salvo mínimos cambios, es el mismo, la lectura reconcentrada de los cien títulos, viviendo en condiciones monacales, a lo largo de cuatro años, que es el tiempo que duran los estudios en este centro.

En el College los estudiantes no tiene acceso a internet, no deben seguir especialización alguna ni tienen que rendir exámenes y pruebas de revisión o finalización de carrera; en el centro no existe jerarquía académica ni se organizan en cursos sino en grupos de ocho estudiantes coordinados por un tutor. Cada año el college dispone de 900 plazas que siempre están copadas —a diferencia de otros centros de estudio de élite, como Harvard, donde son admitidos sólo el 11% de los solicitantes, el St. John’s College acepta al 85 %—. Los costos de un año de estudio ascienden a los 43.000 dólares.

Es simbólico el sello que caracteriza a la escuela: una corona que deja ver los siete libros de las artes liberales: gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, astronomía y música sobre los que se levanta una balanza que simboliza a la ciencia y una frase en latín que diría en nuestra lengua más o menos lo siguiente: Con ayuda de libros y ponderación hago de jóvenes ciudadanos libres.

Movido mi interés por la lista de los títulos que componen el programa de estudios del St. John’s College he consultado en mi biblioteca la que nos propone Harold Bloom en “El canon occidental” que publicara hacia 1994. Muchos de los libros que nos propone el crítico newyorkino están ya en la lista del St. John.


Como sucede con muchas cosas —que su realidad depende del cristal con que uno las mira—, sucede también con el Canón de Bloom y el catálogo del St.John: siendo estos tan exigentes, de agradecer y felicitarnos por el mero hecho de que existen, son sin embargo para un latinoamericano andino incompletos; uno hecha en falta en ellos visiones antiguas e indispensables para entender nuestra mirada del mundo, nuestro afan de libertad en el mundo (se me ocurren algunos nombres: Guamán Poma de Ayala, Bartolome de las Casas, Cieza de León, ... . Que les parece si me ayudan a esbozar un catálogo de alcance al de los arriba mencionados).


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Página del St. John's College
Lista de lecturas

26.2.07

Vuelta de músico




Para ser exactos con las fechas, el personaje debió haber sido Víctor Hugo o, para no remontar siglos y quedarnos bajo la nube que vemos pasar, Bobby Cruz o Michel Houllebecq tres personajes que celebran en este día su aniversario de nacimiento —el músico boricua cumple 66; el escritor francés 49—. Sin embargo, puesto que estos tres personajes no tienen novedad alguna bajo el brazo, los recordamos sólo “al vuelo” y pasamos de largo. También los periódicos hacen lo mismo — con una excepción: El País de España, que nos trae en su edición de este día una nota y entrevista breve al escritor japonés Haruki Murakami, a propósito de su cumpleaños (que lo celebró, sin embargo, el 12 de enero pasado).

Aniversarios aparte, hay una razón más convincente que impulsa la nota de prensa sobre Murakami: el pasado noviembre, Tusquets publicó Kafka en la orilla, (aparecida en japonés en 2002, en alemán en 2004, en inglés en 2005), y, por lo que la nota nos cuenta, en este corto tiempo sus lectores no dejan de multiplicarse —de alguna manera, parece repetir el camino que Tokio blues, aparecida en 2005, recorriera luego de su publicación que, dos años después llega a la undécima edición.

Los libros que el mago japonés ha publicado hasta la fecha son trece (incluído un libro de ensayos y una colección amplia de relatos). En nuestra lengua, vamos ya por el sexto.

Extrañas cosas de los libros y el mercado: es sólo en los últimos cinco años que Murakami ha despertado la atención entre los lectores españoles, a partir de la edición (ladrillo) de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (2001), que Tusquets introdujó en el mercado. Sin embargo, ya en 1992 Anagrama publicó La caza del carnero salvaje, el primer intento —fracasado— para introducir a este novelista en nuestras preocupaciones. Ahora, luego de unas vueltas en el tiempo, parece ser que finalmente nos sumamos a los numerosos admiradores de este artista que, con un lenguaje que podría parecer elemental y una capacidad de deslizamiento asombrosa, que va del sueño a la realidad y de allí a terra incognita, logra no sólo entretenernos sino dar forma a pulsiones que que nos habitan o las sentimos cerca pero no alcanzamos a nombrarlas o tememos racionalizarlas (nuestra responsabilidad empieza en los sueños es una frase que persigue a Kafka Tamura, el personaje de Kafka en la orilla).

En hora buena que el mercado del libro nos asegure con su demanda suscesivos libros de Murakami. Ellos iran apareciendo de a poco; no estará demás, sin embargo, a los que hemos seguido su pista, seguir también la de su música. Navegando por la red, encuentro un mapa con los textos y canciones que apasionan y guían la prosa del japones en este orden: jazz, música popular, música clásica. Aquí.

Foto: BRIGITTE FRIEDRICH

P.S. Les debo una disculpa. Me fui sin dejar noticia alguna. No pensé que durase la ausencia tanto, pero duró. Ha sido el tiempo, los intereses cruzados, los cuatro paquetes de DVDs de "24", Raich-Ranitzki, Rolf Dobelli, los periódicos, la familia y, como no, la perereza.

Como se daran cuenta, este texto es apenas un pretexto para retomar camino.

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Sobre Kafka en la orilla

Pagina 12, Leonardo Moledo

Babelia, Rodrigo Fresan

Un texto mío de enero de 2006

16.12.06

Susan Sontag y sus diarios

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El 28 de diciembre de 2004 moría Susan Sontag en New York; en 2003 se le diagnosticó leucemia, el cáncer a la sangre que terminaría con su vida aquel día de diciembre.

Cinco lustros atrás intimó ya con la enfermedad, entonces fue un cáncer al pecho, del que finalmente salió con vida y un conjunto de observaciones sobre ese estado de “no salud” que plasmaría en su libro “La enfermedad y sus metáforas” (1978).

Esta vez no tuvo salida. Murió y la noticia de su fallecimiento se esparció rapidamente por todo el mundo; y desde los distintos puntos del mundo donde sus libros fueron leídos, comentadas sus ideas y admirado sus posiciones ante los distintos tipos de poder ciego que ciñen nuestra cuotidianidad, se hizó sentir el pesar por su desaparición. Desde luego, en la forma mejor que la admiración tiene para estos casos, haciéndo memoria, rememorando su vida y su obra tejida a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, un periplo vital en el que, si ponemos atención a cada uno de sus escritos, jamás dudó en formular y formularse las preguntas que más hicieron falta a su sociedad en momentos difíciles (Vietnam, Sarajevo, el 11 de septiembre de 2001 en New York, Irak y las fotos de las torturas cometidas allí, entre los más relevantes), o de recordar a creadores y críticos (de las artes plásticas y cinematográficas, de la literatura y el ensayo) la necesidad de replantearlas continuamente.

Escritora, filósofa, ensayista, novelista, dramaturga, teórica de arte, periodista, provocadora, son, si queremos definirla por sus obras, los calificativos que le calzan. Y no la contradicen.

Nació en New York el 16 de enero de 1933; a los 14 años tuvo el privilegio de tomar el té con Tomas Mann —la adolescente Susan Rosenblatt (este fue su nombre hasta los seis años) ya a esa edad era una especialista en Edgar Allan Poe—; a los 16 inició sus estudios de literatura y filosofía en la Univeridad de Chicago y luego en Berkeley; con 17 contrajó matrimonio, a los 19 dio a luz a su único hijo, David Rieff. Tres años más tarde se separó de su esposo y nunca más volvió a casarse. En 1982 inicia una relación afectiva con la fotografa Annie Leibovitz de la que nunca haría referencia sino sólo desde 2000, a partir de la publicación de un artículo suyo aparecido en The Guardian en el que hace pública su bisexualidad.

Bordeando la veintena se doctoró en Harvard con una tesis sobre Paul Tillich, se fue por un año para París y a su regreso inició a dictar clases en la universidad de Columbia, en New York. Con su esposo, el sociólogo Philipp Rief, publica entonces un trabajo sobre Freud y la cultura moderna. En 1963, aparecé “El benefactor”, primera novela de la joven académica que entre tanto había empezado a llamar la atención en los círculos intelectuales newyorkinos. En 1992 publicara su segunda novela “El amante del volcán” libro que llegaría a ser un bestseller; sin embargo, su prestigio estará siempre relacionado a los numerosos y variados ensayos publicados desde los años sesenta. Contra la interpretación (1966), Estilos radicales (1969), Sobre la fotografía (1977), Bajo el signo de Saturno (1980), El SIDA y sus metáforas (1987) entre otros.

En 1993, en Sarajevo, a donde se trasladaría (como Juan Goytisolo) para testimoniar sobre la guerra que se estaba llevando a cabo entonces, pondría en escena “Esperando a Godot”. De sus trabajos aparecidos antes de su muerte se recuerda aún su ensayo de marzo de 2003 “Regarding the Pain of Others”, a propósito de la guerra en Irak y el restringido material fotográfico proporcionado hasta entonces por el gobierno norteamericano.


Antigua es mi relación con los escritos de Susan Sontag. Por los frentes que aborda, la perpicacia y valentía de sus análisis ellos nuca dejan de ser oportunos y enriquecedores. Este año que en poco se nos va la he pensado y leído en varios tramos pero sólo en dos oportunidades estuve tentado a escribir sobre su memoria: la primera a mediados de septiembre, que fue cuando leí un manojo interesante de notas inéditas suyas escritas en sus diarios y publicadas como primicia en el New York Times del 10 de septiembre.

La otra en octubre, al enterarme de la muestra que Annie Leibovitz, la célebre fotografa con la que Susan Sontag vivió desde 1982, hacía en el Brookling Museum con materiales publicados en medios de prensa conocidos y una cantidad de fotografías privadas que se mostraban por primera vez. En ellas había muchas hechas a Susan Sontag, tomadas en diferentes sitios del planeta -en ciudades, en el desierto, en el hogar, en la cotidianidad más íntima (como la foto que he colgado al inicio: Susan at the House on Hedges Lane, 1988) o una muy imprecionante, en la que se la ve en su lecho de muerte, instantes despues de haber expirado.

Repasando la versión española de Letras Libres de diciembre, acabo de dar con la traducción de los fragmentos de los diarios de Susan Sontag aparecidos en el NYT el pasado septiembre. Allí encontramos declaraciones como esta escrita en diciembre de 1961:

El escritor debe ser cuatro personas:

1) el loco, el obsédé.

2) el tarado

3) el estilista

4) el crítico


1) suministra el material

2) permite que se exponga

3) es gusto

4) es inteligencia

Un gran escritor es las cuatro, pero puedes ser aún una buena escritora con 1) y 2) solamente; son muy importantes.

o esta otra de julio de 1964:

Arte = un modo de ponerse en contacto con la propia locura.

o esta otra:

El mayor crimen: juzgar.

La mayor carencia: falta de entusiasmo.

a la que sigue esta muy auto exigente:

Mis faltas:

—censurar a otros por mis propios vicios*

—convertir mis amistades en aventuras

—pedir que el amor incluya (y excluya) todo

*pero esto es quizá más frenético y evidente –alcanza un clímax, cuando lo que llevo dentro se está deteriorando, cediendo, desplomándose– como: mi indignación contra la delicadeza física de Susan [Taube] y de Eva [Kollisch]

NB: mi ostentoso apetito –verdadera necesidad– de comer platos exóticos y “asquerosos” = la necesidad de exponer mi rechazo a la delicadeza. Una afirmación contraria.

Se cierra esta selección con un fragmento de finales de 1967:

mi formación intelectual:

a) Knopf + la M[odern] L[ibrary]
b) P[artisan] R[eview]
(Trilling, Rahv, Fiedler, Chase)
c) Universidad de Chicago, P[latón] & A[ristóteles] gracias a Schwab-Mckeon Burke
d) “Sociología” centroeuropea. Los intelectuales judíoalemanes refugiados
Strauss, Arendt, Scholem, Marcuse, Gourevitch, [Jacob] Taubes, etc. (Marx, Freud, Spengler, Nietzsche, Weber, Dilthey, Simmel, Mannheim, Adorno etc.)
e) Harvard Wittgenstein
f) Los franceses: Artaud, Barthes, Cioran, Sartre
g) Más historia de la religión
h) I; mailer, el anti-intelectualismo
i) Arte, historia del arte
Jasper [Johns]
Cage
Burroughs

Resultado final: ¿francojudía cagesiana?


Extrañamente esta traducción hecha por Aurelio Major no trae explicación alguna de estos diarios que nos permita contextualizarlos.

Para hacernos una idea de ellos copio un par de referencias publicadas en el NYT: el período en el que inicia Susan Sontag su diario, del que Letras Libres ha tomado fragmentos, es hacia finales de 1958, cuando la autora está a punto de cumplir los 26. Su matrimonio le causa entonces muchas preocupaciones, ha obtenido una beca de estudios que piensa aplicarla en Oxford, Inglaterra - pero finalmente terminaría aterrizando en París.

Los diarios apareceran sólo en 2008 o 2009, en Farrar, Straus & Giroux, su editor de siempre.

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Fragmentos de los diarios de S. Sontag en Letras Libres

Varios autores a propósito de muerte de S. Sontag

Brooklyn Museum, con la muestra de Annie Leibovitz

1.12.06

Durs Grünbein

¿El tobillo, el empeine, el pie verde por el golpe? La parte baja del empeine del pie izquierdo; no verde, más bien un confuso morado, entre azulino y rojizo sobre el tobillo interno. No es nada grave, apenas un golpe, apenas una molestia, si la recuerdo. La razón: una patada perdida en medio de un partido de fútbol de salón.

Lo juego cada jueves con mis compañeros de trabajo. Lo hago desde hace cuatro años, sobre el medio día, en la pausa del almuerzo, entre la una y las dos. Ese día dejo mi oficina a las 11.45 y regreso dos horas después, a las 13.45 o a las dos, fresco como una lechuga la mayoría de veces o, como ayer, de buen ánimo pero algo magullado. Este percance deportivo, sin ser en absoluto preocupate, cambió sin embargo mis planes previstos para ayer para la noche del jueves (para este viernes en la uni).

El hombre

Desde 1995, que es cuando dí por primera vez con su nombre en la prensa, a propósito de la concesión que se le hizo del George Büchner-Preis de ese año (uno de los más importantes en lengua alemana), sigo con atención los desplazamientos que comete Durs Grünbein libro a libro.

“Grauzone morgens. Gedichte”, un tomo de poemas publicado por Suhrkamp inicialmente en 1988 es para mí el referente más intenso que tengo de este poeta nacido en 1962 en Dresden, en la entonces Alemania del este (como Mi ciudad de porcelana, la distingue el poeta en un texto publicado en 2005, a propósito de los 60 años transcurridos desde el bombardeo a que fuera sometida por los aliados al final de la segunda guerra mundial).

Me hice con este librito en 1995 y, con más entusiasmo que conocimiento, me puse a traducir unos cuantos poemas que supuse aquella vez haber captado bien (dos textos que hacían referencia a dos poetas de nuestra lengua, Vallejo y García Lorca, me resultaron interesatísimos). Los poemas de este libro hablan de la ciudad y sus habitantes convertidos en anónimos cargados de madrugada y asombro, de rutina y energía obscura, que en algún momento de tan no poder asirse a sí misma ésta se vuelve resplandeciente. El libro que era un canto juvenil a la vida espectada y vivida, sugería de paso el trasfondo de una voz con preocupaciones otras, casi en desface con el vuelo que suponemos planea sobre la lírica contemporánea, buena y trabajada ciertamente, pero más preocupada en tender hilos con el presente y la memoria inmediata que con la antigüedad o las duras referencias de la modernidad. Grünbein ha asumido ese rol, se hizo cargo de esa mirada y desde entonces ha empezado a remontar la tradición de occidente con sus bordes tensos, sus puntos de fuego y fuga dispersos a lo largo de la historia y recreadas posteriormente por el poeta en libros siempre diversos con formas y tratamientos siempre otros.

Su último título es Antike Dispositionen (2005), un tomo con ensayos y textos cortos que hablan de las vidas de Heiner Müller y Nietzsche, de Seneca y Juvenal o un concurso de belleza en Caracas entre otras cosas y otras vidas. Su trepidante inquietud nos deja ver eleocuentemente su penúltima publicación, Berenice (2004) un libreto de opera, escrito a partir de textos de Edgar Allan Poe, para una composición de Johannes Maria Staudt que fuera puesta en escena en ese mismo año. Y poemas no faltan entre sus últimos trabajos, a decir verdad, epitafios, 33, Die Teuren Toten (los muertos caros), publicados en 2003. Y sigue la lista, sobre todo de colecciones de poemas.


Las señas

En 1995 conocí en Zurich al poeta y traductor español Jaime Siles. Una amiga común nos puso en contacto; nos hablamos por teléfono -el poeta residía entonces en Sant Gallen, en cuya universidad impartía clases- y quedamos de acuerdo para hacerle una entrevista que se publicó posteriormente en Eskeletra, en 1996. Cuando nos encontramos y despachamos la entrevista de marras, en un restaurant de la estación central de Zurich, conversamos luego, como siempre que se dan esas situaciones, de lo que gusta a cada uno —entonces era Tabucci la novedad, y la recurrencia Pessoa, su obra y las traducciones hechas al español por su amigo Ángel Crespo. Conversamos de Grünbein —a quien no conocía—, de Heiner Müller —a quien sí conocía— y de su teatro que lo llevaría alguna vez hasta los Andes ecuatorianos (La máquina Hamlet).
De vuelta en Quito, en 1997, leyendo Letra internacional, dí con un manojo de poemas de Durs Grünbein traducidos por Jaime Siles. Me alegró leer sus traducciones pues el poeta valenciano, filólogo y traductor de poesía posee una base de conocimientos lingüísticos en cinco lenguas poco común. Un mes más tarde recibí una carta del poeta agradeciéndome por haberle sugerido leer la obra del alemán a quien había empezado a leer con deslumbramiento y a traducirlo con no pocas dificultades. En todo caso, me dije mientras leía la carta, nada comparables con las que me salieron a mi al paso mientras intentaba descifrar los sentidos paralelos posibles que tiene cada poema del poeta alemán.

La cita perdida

El municipio de la ciudad de Zurich y el departamento de Germanística de la Universidad suelen organizar las Zürcher Poetikvorlesungen (lecciones poéticas zuriquesas) al inicio de cada semestre de invierno. A estas clases, para el público en general y para estudiantes en especial, que se dan una vez cada siete días, por tres semanas seguidas, suelen venir invitados poetas y escritores de prestigio en lengua alemana (en el 99 estuvo por ejemplo W. G. Sebald). Suelen organizarse alrededor de temas propuestos por los mismos autores. Las de este año, tuvieron como invitado a Dürs Grünbein quien no sólo puso un título y un subtítulo al ciclo poético sino también a cada una de las lecciones. Así, y en ese orden, el ciclo: Alegre edad de hielo (tres meditaciones cartesianas). La del jueves 9 de noviembre en el museo de literatura (y el viernes en la universidad) trató el tema: Sin un yo puro (o si se quiere, No hay un yo puro); la del 23 (y al siguiente día en la uni), La escuela del mirar; y la del 30 (hoy en la uni): Tema para un cerebro obediente.

Asistí sólo a la clase del viernes 10 de noviembre, en la uni, cuyo horario cuadró con mi agenda. No pude asistir a la del 23 ni a la del 24. Tenía planeado ir ayer por la noche pero, después de un golpe en el tobillo interno del pie izquierdo, cartesianamente, decidí no ir y aprovechar ese tiempo para quedarme en casa y leer en tranquilidad a Grünbein (literalmente, pie verde).

Como sucede con no pocos autores de enjundia y alcance universal que en sus lenguas respectivas, consecuentemente, son objeto de admiración y estudio pero se los desconoce en otras por ser poco propicios para la difusión o quiza por falta de atención, sucede con la obra de Grünbein, cuyos libros, de manera casi inexplicable apenas son percibidos fuera de su entorno germano. Si no el destino, puede que sea ese el ritmo de los poetas, de las obras de los poetas que por la vía lactea transcurren a paso de tortuga. A paso firme en todo caso -a pesar de tener un pie verde en el nombre.

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Un texto de D. Grünbein sobre Berlin
Poemas de D. Grünbein en español

Lucerna, retorno a Carmina Burana

No nos queda lejos de casa, y sin embargo cada visita al KKL Luzern conserva algo de rito. Uno entra con cierta reserva —como si ya supiera...