27.5.07
Profanaciones
Procuro no perderme nunca las opiniones que semana a semana Javier Marías vierte en sus artículos de El País Dominical. Tienen éstos un elemento especial y grato que sus libros, por su naturaleza misma, no pueden mostrar, o si lo hacen queda siempre en el trasfondo, flotando en el aire que respiran los personajes de sus narraciones, dando vida pero invisible.
En sus artículos dominicales —como hace unos años en los mensuales de Letras Libres— el autor Marías es una persona que va a pie por los días, se cabrea, sonríe, toma el bus, el metro, aborda un avión, sale del cine, va al quiosco a comprar tabacos y se pierde por una calle del centro de Madrid, por una calle de cualquier sitio conversando con un amigo, a lo mejor contándole eso que nos cuenta a sus lectores luego, domingo a domingo, como si fueramos ese mismo amigo con el que se aleja calle arriba.
En su prosa semanal, en la que, en varios niveles y sentidos valdrá decir, contemporaniza la necesidad de equilibrio, pocas veces falta la ira, ese elemento temperamental que, cuando se lo percibe en un texto, parecería provenir de un desacuerdo razonado y quizá sólo por ello la encontramos incluso saludable, a punto en el caso del autor madrileño que nunca deja de mostrarla y siempre la tiene a raya como a un doberman obediente.
Como les sucederá a muchos de los lectores del escritor Marías, no coinciden siempre con mis apreciaciones las que él hace sobre algunos temas; sin embargo, nunca deja de serme aleccionadora la manera cómo él presenta sus alegatos y el cuidado con el que los aborda. No me dejan jamás impavido sus textos jaspeados con referencias eruditas —que parecen no serlas— y sus observaciones inteligentes —que jamás presumen como tales—. Por lo que he podido comprobar el autor Marías de los domingos disiente en no pocas cosas con su prójimo. Y nunca deja de dar razones para ello. Cuando cierra un artículo el lector sabe que la idea que lo motivó no se olvida y queda abierta como una puerta. El autor se ha marchado pero por si quisieramos contradecirlo, con razón o sin ella, sabemos sus lectores que podemos entornar esa puerta, pasar a su laboratorio y conversar.
Cuando opina de política local o mundial, tengo la impresión que esos miligramos de bilis que segrega su vescícula doblaran su dosis. Las palabras se tensan entonces más de lo normal y los adjetivos, quizá porque el terreno que pisan es muy peligroso, se hacen con un brillo y efectividad que obligan al lector a contrastarlas y pensarlas de nuevo. No hay condesendencia en sus artículos, hay disidencia, un desacuerdo casi continuo con las cosas que conforman y nombran el mundo, con las personas que nos representan y deciden en nombre de cada uno de nosotros. Hay en sus palabras un no estar de acuerdo constante. Y algo que mucho le honra y valoro por demás, continuo respeto, respeto constante.
2 De palabra y hecho
Cualidad primera es el respeto en quien ejerce la palabra escrita, de principio en quien ejerce el poder, en quien merece ejercerlo en nombre de los demás. Esta cualidad de principio es la que los ecuatorianos, con más pena que rabia, hemos echado en falta hace poco en nuestro presidente. El pasado sábado 19 de mayo, el Econ. Rafael Correa, presidente de los ecuatorianos, ofendió en palabra y acción a dos periodistas que en diálogo público discreparón con sus puntos de vista. "Saquen a este hombre de aquí", según la prensa, fueron las palabras que dirigió a sus policías señalando al periodista Emilio Palacio. A mucha honra Carlos Jijón, periodista de diario Hoy —ejerce la defensoría del lector—, en solidaridad con su colega, abandonó también la sala en la que estaban reunidos.
En los pocos meses que lleva el Econ. Correa en el cargo de presidente ha implementado y llevado adelante una política que provoca discusión en algunos de sus puntos pero que la mayoría de los ecuatorianos hemos reconocido como necesaria y en todo caso guíada por un afan de justicia, ya casi extraviado en los políticos de nuestros lares.
Con los artículos que Emilio Palacio publica en El Universo, me sucede algo similar a lo que me pasa con los que suscribe su colega Javier Marías en El País: intento no perdérmelos nunca. En la claridad de su escritura, dispuesta desde una perpectiva parabólica, donde lo local y lo universal toman sentido con la actualidad y la historia universal, hay un elemento moral constante que jamás troca en moralina. La exaustiva documentación que los ampara los preserva de esos precipicios. Mucha injusticia hay en nuestra sociedad; denunciarla con altura es oficio sino peligroso sí bastante molesto y en todo caso jamás rentable. Hace falta tener mucho valor para escribir como lo hace el periodista guayaquileño, con respeto siempre pero sin conceder ni un milimetro a la injusticia, el abuso y la irregularidad. La fineza de su estilo es comparable sólo con su firmeza.
No sé si hasta esta fecha el Econ. Correa ha pedido una disculpa pública por su comportamiento. Si este percance hubiese sucedido en su hogar, como persona racional que es, me lo puedo imaginar pidiendo disculpas a su esposa y a sus hijos. Si fuese el presidente de una empresa privada, dando una explicación por lo menos al directorio. Sabemos todos que fue docente en la Universida San Francisco ¿habrá sido intolerante con sus alumnos, con esos jóvenes hijos de familias adineradas? ¿Cómo habría sido su comportamiento si hubiese sido profesor de la Universidad Central? Salvo a la imaginación, no importan las respuestas posibles a estas preguntas. Para la realidad de los días, sin embargo, me viene a mente una que es ciertamente incómoda ¿Qué estarán pensando sobre el presidente Correa los funcionarios honestos —que los hay— que trabajan para su gobierno? ¿No corre el riesgo el presidente Correa de perder la confianza de esas personas de estima, muy necesarias si quiere llevar adelante un gobierno honesto?
3 De frases sabias
Esta semana ha topado el humor del autor madrileño algo que a todos nos incumbre: los lugares comunes; y en ese territorio, algo que se cuida de parecerlo, los lugares comunes distinguidos. El arte de la cita anda por los suelos, parecería decir el madrileño. Esto me ha recordado la lectura hecha hace un par de años de un manojo de textos escritos sobre el tema por Gabriel Zaid. No han perdido valor ni actualidad esas reflexiones del maestro mexicano. Pueden comprobarlo ustedes mismos
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O que yo pueda asesinar un ..., de Javier Marías
Tristeza real, de Emilio Palacio
Y del maestro Gabriel Zaid
Citas exóticas,
Citas abusivas I,
Citas abusivas II,
Citas acumulables,
Citas y aforismos
Citas y aforismos,
20.5.07
Madrid: Zurich-Viena-Quito
Zurich, un año atrás
Fue el pasado verano que Madrid vino a leer en Zurich — del 25 de junio al 9 de julio de 2006. Entonces estuvo invitado por el Departamento de Español del Seminario de Lenguas Románicas de la Universidad de Zurich. Por dos asuntos: primero, para impartir la conferencia “Poesía escrita en la línea imaginaria del Ecuador”, en el Coloquio de Letras Hispánas que dicta Itzíar López Guil; luego, para leer en las jornadas académicas que en los días 30 de junio y 1 de julio, en homenaje a los 60 años de Martín Lienhard, profesor de Literaturas Sudamericanas —castellana y portuguesa—, tuvieron lugar en esos dos días.
A mí me resultó muy grato compartir entonces la conversación con el amigo como en los viejos tiempos, y en su compañía, en los días huecos, pasear por algunas ciudades y calles con carga simbólica suficiente para activar el fetichismo literario y darnos la posibilidad de recordar caminos abiertos por la lectura (las tumbas de Joyce y Canetti en Zürich, la de Borges en Ginebra; rememorar a los fantasmas de Nietzsche y Erasmo en las calles de Basilea fueron un motivo).
De esa visita de Madrid a Helvetia queda una referencia que habrá que tomar en cuenta: La mirada postmoderna de Edwin Madrid: poesía y mujer en Mordiendo el frío, un sesudo ensayo de la profesora Itzíar López Guil que, por lo que tengo entendido, hasta el momento está publicado sólo en “De márgenes y silencios”, la memoria del coloquio en honor a Martín Lienhard. No estaría nada mal que alguna revista académica ecuatoriana reprodujera ese trabajo — pensado en otro contexto, con atisbos y acotaciones que enriquecerían la crítica, al menos la que se dedica a la obra de este autor.
Viena, de festival
De la agenda que el poeta ecuatoriano ha debido seguir esta semana en Viena, me llamó la atención una lectura, la que se llevó a cabo el pasado miércoles en el Instituto de Lenguas Romances de la Universidad. Fueron dos los poeta que debieron leer, que leyeron esa tarde —me lo confirma al teléfono— en esa institución: Madrid y la poeta austriaca Friederike Mayröcker, un clásico vivo en lengua alemana.
Esta poeta forma parte de ese distinguido grupo que Marcel Reich-Ranicki distingue como “Damas de la poesía” en su libro “Frauen dichten anders” y está conformado por Ingeborg Bachmann, Annette von Droste Hülshoff, Ricarda Huch, Else Lasker- Schüler, Nelly Sachs, Elisabeth Langgässer, Marie Luise Kaschnitz, Isle Aichinger und Sarah Kirsch.
He intentado hace un momento contactar a Madrid por teléfono. Me responden del otro lado: no, no está en casa, esta tarde es de asueto para el poeta y pasea en compañia de un compatriota por las calles vienesas — con el buen clima que hace, supongo que bebiendo cerveza. Sí, ya convesaremos, ya me pondrá el autor al tanto de este interesante Festival de Poesía que tiene por objeto dar a conocer en lengua alemana la poesía que se escribe en Latinoamérica; y allá, la que se escribe en la lengua de Thomas Berhard y Mayröcker pero que de momento, por la baja económica que envuelve al menos a dos centros importantes de tradución, de tránsito entre estas dos lenguas, como son Ciudad de México y Buenos Aires, apenas nos damos por enterados .
P.S. No acostumbro colgar poesía en este medio, sin embargo, hay siempre la excepción que rompe la regla.
Friederike Mayröcker
¿Que necesitas?
¿Que necesitas? Un árbol una casa para
comparar que larga que corta la vida como humano
que grande que pequeña cuando alzas tu mirada hacía la corona
te pierdes en la belleza verde, abundante
que grande que pequeña piensas que corta
es tu vida cuando la comparas con la vida de los árboles
necesitas un árbol, necesitas una casa
ninguno para ti solo sólo una esquina un techo
para sentar para pensar para dormir para soñar
para escribir para callar para ver el amigo
las estrellas el pasto la flor el cielo.
Trad.: Herwig Weber
La palabra contra los depredadores
8.5.07
Thomas Pynchon: 70 vueltas

El señor del laberinto, es el título del artículo de Angela Schader en el NZZ de Zúrich. El medidor enmascarado, el de Dietmar Dath en el FAZ de Frankfurt; TP, el Schakespeare de la cultura pop, el de Wienland Freund en Die Zeit de Berlín. ¿Por dónde acercarse a un escritor cuya obra sus pares contemporáneos no dejan de celebrar y recomendar — e indagarse sobre la personalidad de su autor? Con hipótesis ciertamente, con notas y notitas que se arriesgan sobre su vida pero nada definen. Si embargo, algo se sabe.
Por ejemplo que nació en Long Island, New York, hace 70 años; que estudió primero física y luego literatura en la Universidad de Cornell, donde fue alumno de Wladimir Navokov, quien por cierto nunca pudo recordar a tan ilustre alumno (no así su esposa, que mantenía el recuerdo de la letra bastate partícular del alumno de su esposo).
Pero como en este campo todo es suposición, muestro unas pocas hechas ya hace algún tiempo. Dispongo a continuación los enlaces que nos presenta elocuentemente al escritor norteamericano.
Hacer Historia, Rodrigo Fresan sobreTP
Recuerdos de lecturas de Pynchon
El camino hacia '1984', un ensayo de T. Pynchon
Comentario a la novela El arco iris de gravedad
6.5.07
El Ecuador en dos muestras
Por ello me ha llamado la atención enterarme por la prensa de dos eventos que implican al país andino en términos estrictamente culturales y, supongo, hará mucho bien dedicarles la atención del caso, pues dan cuenta de aspectos que por lo general casi nadie intuye y, peor aún, se da tiempo para ubicarlos, leerlos, situarlos donde deben. Se trata de dos exposiciones que se exiben en estos días en Madrid.
La una, Ecuador. Tradición y modernidad, muestra cuidada por Víctor Mínguez, que —por lo que leo— se remonta en su propuesta a los antepasados más remotos del enclave geográfico llamado hoy Ecuador; es decir, a la Cultura Valdivia (3800-1500 a.C), observa también los períodos indígena y virreinal y se detiene con muchas más razones en los siglos XIX y XX. El arte colonial y el del XIX son para el Ecuador muy referenciales. La Escuela Quiteña, esa particular manera que los artistas de entonces, indígenas anónimos los más, desarrollaron en sus representaciones religiosas, no reposa como mera referencia en las iglesias y museos de la ciudad sino que invitan a sus observadores a ser reinterpretadas.
La otra muestra, que es de arte contemporáneo y presenta a varios artistas de Sudamerica, en la que participan algunos ecuatorianos, está curateada por Rodolfo Kronfle. Lo que las imágenes quieren-Vídeo desde Hispanoamérica, que es cómo se llama esta muestra tiene una veintena de vídeos que pueden contemplarse en el Museo de Colecciones ICO (Zorrilla, 3) en Madrid hasta el 20 de mayo. La muestra recorre cuatro unidades temáticas: ¡Ciudad, cámara, acción!, Mano a mano con la Historia, Espacios de conciencia y Eres lo que recuerdas.
Comentario sobre esta muestra en El Cultural.
Propuesta teórica y fotos de algunas obras en Río revuelto
Arte contemporaneo en el Ecuador, ensayo de R. Kronfle
Citas: rondando esquinas
Lo dice Susan Sontag. Y lo sigue diciendo en un conjunto de observaciones sobre el oficio publicadas (aquí) a propósito de la aparición en español de su libro La conciencia de las palabras.
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Siempre siento el deseo de ver las cosas tal y como son antes de que yo las vea. Deben ser muy hermosas y tranquilas. Así deben ser, porque oigo a la gente hablar así de ellas.
No había leído este fragmento sino hasta ayer. Sé ahora que viene en el libro Conversación con el suplicante, de Franz Kafka. La cita nos la procura un comentario de Ángeles Molina a los dos tomos de Estudios de arte contemporaneo, I y II, de Valeriano Bozal, publicados a finales de 2006.
(Un ensayo de Valeriano Bozal: representación de la violencia y el mal en la cultura y el arte contemporáneo)
25.4.07
Sobre el arte conceptual
1 Los artistas conceptuales son místicos más que racionalistas. Llegan a conclusiones a las que no llega la lógica.
2 Los juicios racionales repiten juicios racionales.
3 Los juicios irracionales llevan a nuevas experiencias.
4 El arte formal es esencialmente racional.
5 Los pensamientos irracionales deberían seguirse de manera absoluta y lógica.
6 Si el artista cambia de opinión a mitad de camino en la ejecución de su obra, pone en riesgo el resultado y repite resultados pasados.
7 La voluntad del artista es secundaria al proceso que va de la idea a la concreción de la obra. Su voluntad bien puede ser puro ego.
8 Cuando se utilizan palabras como pintura y escultura, se connota toda una tradición, y esto implica la aceptación de esta tradición, imponiendo así sobre el artista una serie de limitaciones que lo llevarán a evitar hacer arte que vaya más allá de esas limitaciones.
9 El concepto y la idea son diferentes. El primero implica una dirección general mientras que el segundo es el componente. Las ideas ejecutan el concepto.
10 Las ideas pueden ser obras de arte: se encuentran engarzadas en una cadena de desarrollo que eventualmente puede encontrar alguna forma. No todas las ideas necesitan materializarse.
11 Las ideas no proceden necesariamente en un orden lógico. Pueden enviarlo a uno en direcciones inesperadas, pero cualquier idea debe, necesariamente, completarse en la mente antes de que se forme la siguiente.
12 Por cada obra de arte que se materializa hay muchas variaciones que no.
13 Una obra de arte puede entenderse como el conducto que une la mente del artista con la del espectador. Pero bien puede nunca llegar a la mente de éste, o dejar siquiera la del artista.
14 Las palabras de un artista a otro pueden inducir una cadena de ideas, si comparten el mismo concepto.
15 Dado que ninguna forma es intrínsecamente superior a otra, el artista puede usar cualquier forma, desde una combinación de palabras (hablada o escrita) hasta la realidad física.
16 Si se utilizan palabras, y provienen de ideas sobre el arte, entonces son arte y no literatura; los números no son matemática.
17 Todas las ideas son arte si se preocupan por el arte, y caen dentro de las convenciones del arte.
18 Por lo general, uno entiende el arte del pasado aplicándole las convenciones del presente, malinterpretando así el arte del pasado.
19 Las convenciones del arte son alteradas por las obras de arte.
20 El arte exitoso cambia nuestro entendimiento de las convenciones al alterar nuestras percepciones.
21 La percepción de ideas lleva a nuevas ideas.
22 El artista no puede imaginar su arte, como tampoco puede percibirlo hasta que lo ha terminado.
23 El artista puede percibir erróneamente una obra (es decir, entenderla de un modo diferente a su autor), pero este malentendido de todos puede dar comienzo a su propia cadena de pensamiento.
24 La percepción es subjetiva.
25 El artista no necesariamente debe entender su propio arte. Su percepción no es ni mejor ni peor que la de los demás.
26 Un artista puede percibir el arte de los otros mejor que el propio.
27 El concepto de una obra de arte puede involucrar la materia de la que está hecha la obra o el proceso durante el que se realiza.
28 Una vez que la idea de la obra se establece en la mente del artista y su forma final es decidida, el proceso se lleva a cabo a ciegas. Hay muchos efectos secundarios que el artista no puede imaginar. Estos pueden utilizarse como ideas para nuevas obras.
29 El proceso es mecánico y no debería interferirse en él. Debería seguir su curso.
30 Hay muchos elementos involucrados en una obra de arte. Los más importantes son los más obvios.
31 Si un artista utiliza la misma forma en un grupo de obras, y cambia el material, uno debe asumir que el concepto del artista involucraba el material.
32 Las ideas banales no pueden salvarse mediante bellas ejecuciones.
33 Es difícil arruinar una buena idea.
34 Cuando un artista aprende su oficio demasiado bien, hace arte demasiado cool.
35 Estas frases son comentarios sobre arte, pero no son arte.
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El artista norteamericano Sol Lewitt murió el pasado 8 de abril en New York a los 78 años de edad. Imposible dejar de lado el catálogo que Pagina 12 dispone a sus lectores en homenaje al artista, uno de los fundadores del arte conceptual y minimalista norteamericano.
No es mucho el tiempo transcurrido desde la vez última que ví en pantalla gigante a Sol Lewitt; mejor dicho desde que lo ví y leí las definiciones arriba transcritas que atraviezan y sirven de apoyo al documental Conceptual Paradise, de Stefan Römer.
Este exaustivo documental sobre este territorio artístico y su manera partícular de plantearse y representar el universo fue presentado en Zürich el pasado 2 de diciembre, en una función especial organizada por mi antigua profesora Dorothee Richter, a la que asistió su director.
Muchos nombres claves (todos del norte) desfilan por ese reporte visual: Vito Acconci, John Baldessari, Sabeth Buchmann, Hans Haacke, Hartmut Bitomsky, Joseph Kosuth, David Lamelas, Ed Ruscha, Peter Weibel , el interesántísimo Lawrence Weiner, entre otros. Y tras todos estos nombres y el mundo por ellos tramado, está como una constante, como su nombre, Sol LeWitt.
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La BBC sobre LeWitt
23.4.07
San Jordi en Suiza

Un soberbio honesto
Hay acceso libre al texto y hay como leerlo enteramente aquí.
También el semanario inglés The Economist trae en su número último un comentario sobre el preseidiente Correa y la consulta popular realizada el pasado 15 de abril en la que ganó su propuesta política con más del 80% de votos. Dispongo ese texto en la carpeta de comentarios.
19.4.07
Agradecimiento de JV
El pasado nueve de abril publiqué líneas abajo una notita a propósito del libro Apuestas: los juegos de Javier Vásconez. No tengo aún entre mis manos el libro. Leí en la prensa ecuatoriana impresiones de su presentación la noche del pasado 13, en el Hotel Embassy de la capital ecuatoriana.Pregunté luego a Javier Vásconez por correo electrónico si me podría confiar el texto que leyó en agradecimiento a los editores y colaboradores de la publicación para hacerlo público en Ojo latino. Acaba de remitirmelo — agradezco su gentileza y buena disposición.
Puesto que el texto es algo extenso (dos cuartillas) lo coloco en la casilla de comentarios. Pasen y leánlo:
(En la foto el autor y el poeta Iván Carvajal)
18.4.07
Candidato
El nombre de la túnica provenía de la ra raíz indoeuropea kand- o kend- (brillar), de la cual se han derivado palabras tales como candelabro, candente, candela, cándido, incandescente, incendio, etcétera.
Ningún derivado de candidus llegó hasta nosotros con significado directamente alusivo al color blanco, pero la blancura deslumbrante que la palabra latina candor expresaba en la lengua de los césares se mantuvo en el español candor, con el sentido de "sinceridad, sencillez y pureza de ánimo" que la palabra también tenía en latín. El Diccionario de la Real Academia Española menciona el sentido de "suma blancura" como acepción de candor, pero en la práctica esta palabra es muy poco usada con ese sentido.
Con la extensión de la democracia desde la segunda mitad del siglo XVIII, la palabra candidato es hoy harto conocida en toda la comunidad hispanohablante. No lo era antes de esa época, como permite comprobar el Diccionario de autoridades (denominación de la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española, 1729), que decía:
El que pretende y aspira o solicita conseguir alguna dignidad, cargo, ó empléo público honorífico. Es voz puramente Latina y de rarísimo uso.
Cabe añadir que las velas, candelas o cirios eran llamados en latín candela, en alusión al brillo que provenía del calor; de ahí la palabra candente, que en latín significaba ‘blanco o brillante como consecuencia del calor’, y la castellana incandescente.
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Como lo he hecho ya en otras veces de exigente tiempo, en las que apenas he dispuesto de minutos para dar cuenta de algo —un recuento, una crónica o alguna alusión— me he valido también esta de la mera copia.
La historia de la palabra "candidato" llegó hoy a mi casilla de correo electrónica, a donde me llegan con regularidad la de otras tantas que tejen y dan sustento a nuestra lengua —y reiteradamente no dejan de asombrarme. Las remite Ricardo Soca, de La Página del idioma español.
17.4.07
El plebiscito de Correa
15.4.07
Kurt Vonnegut se fue volando

10.4.07
La ley de la selva
Así titula y empieza la extensa crónica publicada en el número último de Vanity Fair sobre el proceso jurídico que se está llevando cabo entre Chevron y el Frente de Defensa de la Amazonía Ecuatoriana.
Once cuartillas electrónicas (18 en A4) en las que William Langewiesche, el corresponsal extrajero de la revista norteamericana, da cuenta de este percance ambiental desde un punto de vista objetivo, amplio, y por su postura, impensable incluso en los medios ecuatoriano críticos.
Valdría la pena traducir este reporte en su totalidad y publicarlo en algún medio. La crónica es esclarecedora y, puesto que está escrita con objetividad, muestra no sólo los intereses que están en juego, sino que describe, nombra, a personas y empresas por lo general innombrables o, en todo caso, fuera de toda sospecha. ¿Podrá traducir esta crónica algún blogger, periódico o revista ecuatoriana?Vanity Fair es una revista americana de cultura, moda y política (disculpen la aclaración). En 2013 cumplirá un siglo de andar por las calles. Su competidor, casi igual de antiguo, es el The New Yorker (1925).
Han colaborado en sus páginas los “mejores escritores de la era” (pasada): entre estos, Aldous Housley, T.S. Eliot, Gertrude Stein, Dyuna Barnes. Muchos de los episodios de la historia contemporánea norteamericana se hicieron públicos en sus páginas.
Crónica en Vanity fair : Jungle Law
Entrevista a Pablo Fajardo
9.4.07
Los juegos de Vásconez

A la obra de Javier Váscones nos hemos referido en este espacio en tres oportunidades. La vez última, en octubre 2006, tuvimos el gusto de tenerlo como huesped. Su buena disposición hizo posible que entonces llevaramos a cabo un experimento comunicativo entre Zurich y Quito en el que sus lectores y los de este weblog formularon preguntas al escritor quiteño a lo largo de una semana.
Desde entonces no había tenido noticias del autor de El viajero de Praga. Pero ahora ha empezado a correr una bastante grata. Un libro que lo refiere. No un nuevo título suyo sino uno que analiza su obra: “Apuesta. Los juegos de Vásconez” que Editorial Taurus (Grupo Santillana) saca al mercado en estos días. Un libro-homenaje en el que colaboran 23 escritores, cuyos trabajos han sido compilados por Francisco Estrella. Los autores que perticipan en este libro son:
Jorge Aguilar Mora (México), María Aveiga (Ecuador), Fernando Balseca (Ecuador), Eduardo Becerra (España), Margarita Borja (Ecuador), Iván Carvajal (Ecuador), Adolfo Castañón (México), Rafael Conte (España), Wilfrido Corral ( Estados Unidos), Juan González Soto (España), Eva Guerrero (España), Daniel Leyva (México), Mercedes Mafla (Ecuador), Eugenio Marrón (Cuba), Iván Oñate (Ecuador), Javier Ponce (Ecuador), Carmen Ruiz Barrionuevo (España), Nora Sigal (Alemania), Guido Tamayo (Colombia), Leonardo Valencia (Ecuador), Victoria Vergara (Ecuador), Cristóbal Zapata (Ecuador).
_____________________Pagina web de Javier Vásconez
Nota de Diario Hoy (EC)
2.4.07
Giacomo Casanova
"Yo que quisé ser un Casanova he terminado siendo un triste Don Juan".
Las veces que repito el verso en conversaciones con amigos, me piden siempre una explicación —las amigas una confesión—. Pues sí, ni modo, la mayoría de personas interesadas en el tema no alcanzan a distinguir la diferencia existente entre estas dos maneras de acercarse a la mujer. A primera vista parecería que no tendrían por qué hacerlo.
Eso es una redundancia atroz, un oximorón de poco gusto, son por lo general los comentarios que arrancan el verso del poeta. ¡En esencia no veo allí diferencia alguna que valga la pena entre un Casanova y un Don Juan! ¡Los dos tipos son unos aprovechadores, unos pobres diablos igualados por la tristeza! Suele añadirse a estos nombres que sirven para adjetivar el comportamiento amoroso de un tipo de hombre.
Supongo que la similitud en el imaginario de las personas que desprenden estos dos personajes tiene que ver con su gloria indiscutible, trabajada a paso casi legendario por las numerosísimas generaciones que comentaron esas vidas y comportamientos, para aprender de ellas unas veces, las más para condenarlas renovadamente y pulverizar sus expresiones donde se mostrasen.
Ciertamente que si nos atenemos a las reglas de base de toda comparación, sería impropio juntar a estas dos figuras para buscarles semejanzas o contrastes asentuados. Don Juan —el burlador de Sevilla— es mera creación literaria, el mito más grande aportado por España al imaginario de Occidente, una obra de teatro escrita por el padre Tirso de Molina hacia 1630. Casanova fue una persona de carne, hueso y temblor, un tipo que hizo de su vida (1721-1798) la obra de arte que ha servido de guía no sólo a Balzac, Sthendal y Schnitzer, a Hoffmannstahl y a Rilke, a Sandor Marai, Myklos Szentkuthy, Marina Zwetajewa, y en América Latina, a Octavio Paz, Bioy Casares y, entre los autores vivos, al entrañable escritor Sergio Pitol.
No son la misma cosa un Don Juan y un Casanova a pesar de los libros y, en al menos las dos últimas décadas, los numerosos films que reforzan esta confusión. No son lo mismo a pesar de que Wikipedia los defina así .
Don Juan sembró su mito multiplicándose por Europa con toda su fuerza, de generación en generación contado en lenguas varias y recreado por afamadas plumas, por la música de Mozart y el instinto de Lorenzo da Ponte, por Molliere y de Laclos, Lord Byron y Zorrilla hasta el XIX, Max Frish mediado el siglo XX o Peter Handke al iniciar el XXI —para nombrar a unos poquísimos autores—; Don Juan toma lo que le interesa sin apenas preguntar; no le importa la manera o la forma de la que deba valerse para conseguir lo que quiere; para poseer el objeto deseado y, a continuación, olvidarlo sin el más mínimo remordimiento, como el personaje de Diario de un seductor de Kierkergard.
Casanova, no. El veneciano aprecia, distingue, valoriza, se deja encantar; Giacomo Casanova es un flojo de corazón: no duda, se enamora y procede: con júbilo y delicadeza donde la delicadeza debe; con júbilo, locura y generosidad donde la pasión así lo exige.
Philippe Soller tiene escrita una hermosa frase sobre este duo dinámico: Don Juan es el volcán, Casanova el jardín. Y la biografía de Casanova escrita por Lydia Flem (también biógrafa de Sigmund Freud) se traduce en español así "Casanova, el hombre que amaba de verdad a las mujeres".
Una vuelta de tuerca en la saga don juanesca sería la que nos propone Milan Kundera cuyos personajes nos recuerdan un aspecto importante en toda relación, el de la separción, de la separación como arte: un Don Juan contemporáneo debe provocarla pero de tal forma que sea la mujer la que al final deba disculparse por abandonarnos, por dejarnos de lado y marcharse en busca de una mejor vida.
Este es un hermoso tema que parece no tener fin (como mi tiempo), por ello lo dejo esta vez en este punto. Dejo también de lado la saga cinematográfica y las numerosas cintas inspiradas en estos dos personajes, de resultados pobres en el caso de Casanova (no es otra cosa la película de Lasse Hallström), no así en el de Don Juan, más camaleónico y mejor dispuesto a la hora de tejerse en la pantalla gigante (valga de muestra la grata Broken flowers de Jim Jarmusch).
¿Pero por qué he abordado este tema? Para invitarles a leer un texto en verdad hermoso y bastante completo — a lo mejor ya lo conocen—. Apareció el pasado julio en Letras libres, firmado por Juan Villoro, como adelanto a la publicación de las memorias del Caballero de Seingalt, Giacomo Casanova en Editorial Renacimiento. Por lo que he podido comprobar, las memorias anunciadas para el pasado otoño no han aparecido aún. Por mi parte, como no he querido dejar escapar otra vez esta fecha, dos de abril, me he metido con el tema —más bordeándolo que abordándolo.
El dos de abril de 1721 nació en Venecia Giacomo Casanova. Leí sus memorias en serio por primera vez en 1996, en una edición argentina que tenía las anotaciones del dueño del libro, Benjamín Carrión; las releí en los tres tomos de Aguilar; he revisado siempre con provecho la versión en siete tomos de la edición original alemana (censurada por su primer traductor), que es de donde se tradujeron las versiones a los demás idiomas hasta mediados los años ochenta (incluida a la francesa), y repasado la edición francesa genuina que se publicó por primera vez solamente en los años ochenta. He leído con mucho gusto a los autores posibles que han escrito sobre el veneciano, una larga lista de admiradores a cuyas obras he sido conducido por la admiración compartida.
"Yo que quisé ser un Casanova he terminado siendo un triste Don Juan".
Le vi anotar al amigo sobre una hoja de papel.
Las veces que repito el verso en conversaciones con amigos, me piden siempre una explicación —las amigas una confesión—. Pues sí, ni modo, tengo dos autores que me gustan muchísimo y nunca dejo de leerlos con humildad y admiración, Giacomo Casanova y Michel de Montaigne.
Casanova y Mastroiani, Fernada Solorzano
22.3.07
Caudillismo ecuatoriano
EDITORIAL
22/03/2007
El presidente de Ecuador tiene mucha prisa por controlar todos los resortes del poder. Pese a que lleva poco más de dos meses en el cargo, Rafael Correa no duda en utilizar y enfrentar a las instituciones relevantes del Estado como herramientas para sus fines. Eso no es difícil en un país desvertebrado y pobre que encadena las crisis y padece la endémica corrupción de su clase política. Los pasos que está dando Correa auguran para Ecuador el mismo rumbo incierto que arrastra desde los años noventa y han convertido al país andino en un paradigma de inestabilidad y éxodo.
Los antagonistas de esta batalla por el poder son el popular presidente y un desacreditado Congreso -elegidos ambos el año pasado- dominado por la oposición y donde Correa carece de representación. El pretexto, el referéndum que el 15 de abril debe dar vía libre a una asamblea constituyente que permita al jefe del Estado reescribir a su antojo la Constitución de 1998 y disolver la Asamblea Nacional. En la intrincada pelea se amontonan los actos ilegales por parte de jueces de alto rango, del Parlamento y de la presidencia de la República desde que el Tribunal Supremo Electoral decidiera hace dos semanas expulsar del Congreso a 57 diputados opositores que pedían la cabeza del presidente de esa corte por prescindir del Parlamento para convocar el referéndum.
El izquierdista Correa no ha vacilado en sacar el conflicto a la calle, en la estela de su admirado Hugo Chávez. Sus partidarios han asediado el Parlamento y agredido a diputados. Ha logrado con su golpe de mano ganar el pulso a sus divididos adversarios y poner de nuevo en marcha el paralizado Legislativo mediante el procedimiento de designar hasta ahora a 28 sustitutos segundones, teóricamente opositores, pero sin disciplina de partido, que han ido asumiendo el cargo en muchos casos contra las órdenes de sus jefes de filas.
La tentación del caudillismo nunca ha sido definitivamente derrotada en América Latina. El flagrante escarnio de la legalidad en Ecuador presumiblemente desembocará en la meta perseguida por su máximo dirigente. Pocos dudan de que en la consulta popular del mes próximo, Correa, sin partido propio pero con un incipiente movimiento denominado Alianza País y el amplio apoyo de una población desesperada que necesita creer en los milagros, obtendrá la victoria que le permitirá dotarse de un aparataje constitucional a su medida. Pero es imposible construir una democracia y el respeto por las leyes a partir de la demolición oportunista de los andamiajes institucionales anteriores. La estadística dice que durante la última década ningún presidente ha completado su mandato en Ecuador.
18.3.07
Luciérnagas en Campaña

El pasado 7 de marzo, Bruguera editorial convocó a los medios a una rueda de prensa en el CSIC, en Barcelona, para presentar Casa de las luciérnagas. Antología de poetas latinoamericanas de hoy, que junta los mejores poemas contemporáneos escritos por 34 mujeres de 11 países de habla hispana, seleccionados por el poeta ecuatoriano Mario Campaña.
El día ocho —día de la mujer— en el mismo centro, ocho de las poetas antologadas leyeron sus respectivos poemas: Jeannette Clariond (México), Magdalena Chocano (Perú), Piedad Bonnett (Colombia), María Fernanda Espinosa (Ecuador), Lila Calderón (Chile), Ana Becciú (Argentina), Cristina Peri Rossi (Uruguay).
En el boletín de prensa despachado por la editorial hay dos párrafos que nos ponen al tanto del libro: Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy contiene la expresión artística más intensa, ágil y reflexiva de las mujeres hispanoamericanas de hoy: a veces con irreverencia, a veces con gravedad, siempre con pasión se expresan aquí, con el arte más elevado, mundos de gran variedad y riqueza, mundos como los nuestros.
El libro es fruto de una amplia investigación que comprendió todo el continente hispanoamericano y duró varios años. Es así mismo resultado de una rigurosa selección basada en criterios estéticos y literarios.
Poetas sin sexo
EN CASA de Luciérnagas, hay países que poéticamente no existen (Nicaragua, Honduras...) o casi (Bolivia, Guatemala...). "Chile, Argentina y Uruguay marcan un nivel. Y sólo el caso de la guatemalteca Isabel de los Ángeles Ruano lo aguanta en Centroamérica", justifica Mario Campaña.
En su opinión, la poesía latinoamericana se puede dividir en dos bloques. "Uno es el del Cono Sur, con Argentina, Uruguay, Chile, con una influencia de la alta cultura literaria europea; el otro es el del peso de la tradición andina, con México, Ecuador, Perú, Bolivia..., donde en su poesía hay una indagación, un pensar aquel mundo anterior", apunta el antologuista. Para Cristina Peri Rossi es "inevitable" que hayan surgido, sobre todo en Argentina y Uruguay, grandes poetas que han ocultado a sus homólogas del subcontinente. "Son países con educación laica y gratuita y una discriminación positiva entre hombre y mujer que viene de lejos", puntualiza.
En cualquier caso, la apuesta de Campaña pasa por la siguiente selección: Argentina: Diana Bellessi, Ana Becciú, Irene Gruss, Mirta Rosenberg, Susana Villalba. Bolivia: Blanca Wiethüchter. Chile: Elvira Hernández, Verónica Zondek, Lila Calderón, Marina Arrate. Colombia: María Mercedes Carranza, Piedad Bonnett. Cuba: Lina de Feria, Reina María Rodríguez, Wendy Guerra. Ecuador: Sonia Manzano, María Fernanda Espinosa. Guatemala: Isabel de los Ángeles Ruano. México: Gloria Gervitz, Elsa Cross, Jeannette L. Clariond, Coral Bracho, Pura López Colomé, Carmen Boullosa, Tedi López Mills. Perú: Carmen Ollé, Magdalena Chocano. Uruguay: Cristina Peri Rossi, Tatiana Oroño, Cristina Carneiro, Silvia Guerra. Venezuela: Hanni Ossot, Yolanda Pantin, María Auxiliadora Álvarez.
Voces que abrieron camino: Gabriela Mistral, Alfonsina Astori, Marosa di Giorgio, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Ida Vitale, Claribel Alegría, Blanca Varela
La luz de las mujeres luciérnaga

17.3.07
Manifiesto ecuatoriano:
Ante los alarmantes signos de nuevos procesos de violencia política y social, nosotros, ciudadanos sin filiación partidaria, exhortamos al gobierno y a la oposición, a las cámaras de comercio y producción, a los industriales y banqueros, a los sindicatos, a las federaciones, al congreso, a los medios de comunicación, a todos los ecuatorianos a buscar urgentemente mecanismos y acuerdos básicos que propicien la paz y, en esa atmósfera, a emprender la búsqueda de condiciones sociales, económicas, políticas y jurídicas que la sustenten y aseguren. Sólo la ceguera interesada puede dejar de ver que no habrá estabilidad ni paz sin la mejora sustancial de las condiciones generales de vida de los ecuatorianos. Ello es evidente incluso en ámbitos especializados pero ajenos a nuestra vida. Hablando sobre América Latina, el director nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, Michael McConnell, ha informado ante el Comité de Asuntos Militares del Senado de ese país que los buenos resultados "de candidatos presidenciales con ideología de izquierda populista…habla de la creciente impaciencia entre el electorado por la incapacidad de sus Gobiernos para mejorar los niveles de vida de la población. La insatisfacción popular con la democracia es especialmente inquietante en los Andes, particularmente en Ecuador y Perú".
Después de todos estos años de tragedia nacional y empobrecimiento cada vez mayor, hay muchas posiciones que nos separan a unos de otros, y pocas en las que podemos ponernos de acuerdo y mantenernos unidos. Frente a ello, llamamos a todos a procurar condiciones que permitan razonar las discordias, que nos provean de una base mínima o espacio común que haga materialmente posible que éstas se resuelvan progresivamente. Llamamos a la búsqueda de objetivos que sirvan de referentes para que cualquier confrontación pueda ser razonada. Ese consenso, ese diálogo en torno a metas en las que racionalmente todos deberíamos o podríamos coincidir se puede traducir en “pactos mínimos", tal vez la única vía para sobrevivir como país, para alejar el peligro de una conmoción general, de desintegración nacional o guerra civil. Antes de la confrontación física, debemos avocarnos a la búsqueda de pactos o acuerdos mínimos como los siguientes, en los que nos debemos comprometer todos:
1. POR LOS DERECHOS HUMANOS
El primero y más urgente acuerdo debe ser sacar a las mayorías de la situación de extrema pobreza y desamparo sanitario en que se encuentran. Todos tenemos derecho a una vida digna. En el estado límite en que vivimos, que amenaza con llevarnos a la hecatombe, pocas alternativas van quedando para quienes hoy ya ni pueden salir del país ni sobrevivir en él. En una sociedad democrática la protección de las personas, especialmente en lo relativo a la salud, debería ser función primordial del estado, que somos todos; la beneficencia sólo puede ser subsidiaria.
2. POR LA INSTITUCIONALIDAD.
Las instituciones han perdido o están en trance de perder toda legitimidad y respeto. Se impone la construcción creativa de verdaderos sistemas sociales, políticos, administrativos, jurídicos y económicos encarnados en instituciones legitimadas no por la tradición o por la pura formalidad sino por su accionar, por sus procedimientos y finalidades, por su observación de la racionalidad institucional y política y por su compromiso en beneficio de los ciudadanos. Los sistemas, el tejido institucional, cívico y popular son más eficaces para el éxito de los proyectos que el carácter personalista de los líderes. El marco institucional implica también el respeto a los legítimos representantes y directivos.
3. POR LA CIUDADANÍA
Es decir, reconocer el mismo trato, la misma dignidad y derechos públicos y privados a todos los ecuatorianos, sin distinción de sexo, región, etnia, color de piel, ocupación laboral, orientación política, ideológica o sexual, condición física, social o económica. El concepto de ciudadanía debe regir irrestrictamente nuestra vida y trascender el favoritismo de grupos, el racismo y clasismo que afecta a todo el país. En una sociedad sana, una persona es en primer lugar un prójimo y un ciudadano, no un consumidor ni un cliente, no un rival ni un ‘terrorista’, no un ‘bandolero’ ni un ‘bestia’, no un ‘cholo’ ni un ‘mono’ ni un ‘longo’ ni un ‘indio’, ni un ‘negro’, ni un ‘montubio’. Todas esas formas de agravio y de segregación profundizan las grietas sociales.
4. POR LA EDUCACION PÚBLICA.
El pobre nivel de calidad del sistema educativo público, uno de los más bajos de América, reconocido en informes oficiales, aumenta la desigualdad. El pacto por la educación pública debe procurar su universalidad, la erradicación del analfabetismo real y funcional, la escolarización subsidiada, su carácter inclusivo, integrador, la formación rigurosa y continua del profesorado, la alta calidad de la enseñanza, la implantación de principios cívicos y morales para la formación de nuevos ciudadanos. Exhortamos al Ministerio de Educación para que procure que los principios que fundamenten estos pactos se incorporen a los programas obligatorios de estudio.
5. POR LA CULTURA NACIONAL.
Fomentar una cultura vinculante, que contribuya a que renazca la ilusión de formar parte de una comunidad diversa, pluricultural y multiétnica pero con pasado y futuro común; que asegure que no somos un mero conglomerado sin vínculos entre sí; que Ecuador no es sólo un membrete, es clave para el futuro.
Exhortamos a la oposición a respetar la voluntad de los ciudadanos, que se pronunció en las urnas en el mes de noviembre por un presidente y unos planteamientos para el futuro del país. La exhortamos también, así como a la empresa privada, al gobierno y a las asociaciones de todo tipo, a suscribir los pactos de convivencia digna aquí expuestos; y al presidente del país a tomar la iniciativa, convocando una vez más a la oposición y a las instituciones autónomas representativas, a su suscripción.
Deponer provisionalmente nuestras diferencias a favor de estos pactos es a la vez una condición mínima de salvación.
Gina Portaluppi, Educadora.
Marcela Santos, Educadora
Martha Ycaza, Educadora
Mercedes Ramirez, Educadora
Elena Sper, Psicoanalista
Sandra Mendoza, Trabajadora Social
Judi Hasing, Arquitecta
Francisco Valdivieso, Arquitecto.
Marcela Mendoza , Licenciada en Comunicación
Piedad de Iturralde, Decoradora
Raúl Maruri, Ingeniero civil
Cristóbal Zapata, Escritor
Ricardo Maruri, Escritor
Wilfredo Corral, Crítico literario
Edwin Madrid, Escritor
Víctor Vallejo, Economista
Mario Campaña, Escritor
Patricia Serrano, Odontóloga
Eliana Bohorquez, Educadora
Gustavo Erazo, Biólogo
P.S.
Las personas que estén de acuerdo con el manifiesto, ruego dejen sus señas en la casilla de comentarios para que pueda sumarlo a la lista anterior
10.3.07
100 años de Mircea Eliade
Repasando la prensa de este día encuentro un artículo en el Feuilleton del Frankfurter Allgemeine cuyo tema veo que los otros diarios en los que me fijo han dejado escapar: los cien años del nacimiento de Mircea Eliade, filósofo, historiador de las religiones y novelista nacido en Bucarest hace cien años y fallecido en Chicago en 1986.
Da la casualidad que, sin habermelo propuesto para nada, le he rendido homenaje en estos días leyendo un tomo de entrevistas que el estudioso rumano concediera a Claude-Henri Rocquet hacia 1978 tituladas como “La prueba del laberinto” (entre lo mucho que aquí encuentro me entero en estas páginas de su admiración por Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors y Unamuno).
Los escritos de Eliade tienen esa característica reservada a los clásicos: se desplazan por el tiempo sin llamar la atención. Sus libros no son novedad sin embargo nunca dejaran de faltar en una librería que se precie como tal. Títulos como “Lo sagrado y lo profano”, “Imágenes y símbolos” o su “Historia de las religiones” nos muestran perspectivas que no dejan de ser interesantes. A su figura intelecutal le acecha sin embargo una sombra, que muchas veces interfiere con la percepción de sus trabajos literarios y científicos: la de su acercamiento al fascismo de extrema derecha en los anõs treinta.
Por la información que la prensa proporciona tangencialmente, suponemos que los libros de Eliade se haran en este año algo más conocidos. Pero esto gracias al cine. El pasado febrero, en la Berlinale 2007, Francis Ford Coppola presentó su nuevo film “Youth without Youth”, una historia basada en un relato de Eliade (que no sé cómo se llama en español pero cuyo argumento no deja de llamar la atención: un profesor de 70 años es alcanzado por un rayo; no muere pero su vida altera su fluir natural; a partir de entonces, el anciano, en vez de seguir siendolo más cada minuto empieza a rejuvenecer. Puestos al tanto de este fenómeno los servicios secretos se interesan en el caso. El viejo profesor debe entonces huir...!).
El reparto de la película lo conforman Tim Roth, Marcel Iures, Bruno Ganz y Annamaria Lara.
Una aclaración de fechas. Compruebo que la fecha de nacimiento de Eliade que muestran varios documentos no coinciden. Donde me informo de su nacimiento señala el día diez, en otras el 13. En el libro que leo, dice Eliade en un fragmento: nací el 9 de marzo de 1907, un mes espantoso en la historia de Rumania.
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Perfíl de Eliade y títulos en español
Página de los traductores de Eliade al español
Información amplia sobre Eliade
Circulo Eranos del que Eliade formó parte
Schrödiger en Zúrich
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