25.2.10

Bloomsbury

En el tren que nos lleva desde el aeropuerto de Heathrow hasta Russell Square veo a una chica hipnotizada por las páginas de un libro. Me sorprende pero no demasiado pues he alcanzado a reconocer la portada que muestra su título y el nombre del autor: se trata de la versión inglesa –hermosa– de „Los hombres que no amaban a las mujeres“ de Stieg Larsson. Me alegra haberla descubierto en ese gesto. Ella es para mí una desconocida total, un planeta de otra galaxia, pero sé, sin que ella lo sospeche una millonésima de segundo siquiera, que esta noche y los próximos días no podrá dormir del todo tranquila; no al menos hasta terminar la lectura de ese libro y los dos que conforman la Trilogía Millennium (pobre, quizá no sabe aún que para leer el tercer tomo „La reina en el palacio de las corrientes de aire“ deberá esperar hasta mayo 2010 – cosa extraña en lengua inglesa, esta vez desfazada con lo sucedido en la francesa, italiana, alemana, española y la larga lista de idiomas por los que se han desparramado ya, completamente, las vidas y milagros de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist).

A la salida de la estación de Russell Square nos aguarda una garúa. Es leve, desistimos de los paraguas y nos enrumbamos por Marchmont Street hasta nuestro hotel, el Harlingford, a sólo 300 metros de donde acabamos de salir. Sé que estamos en el barrio que hiciera célebre Virginia Woolf a inicios del siglo pasado, el Bloomsbury, el mismo que diera nombre al grupo que ella, su hermana, otros intelectuales y artistas conformaran para sortear los pesados modos victorianos, para repensar y replantear las prácticas literarias y artísticas. Sé de antemano que parte importante de ese grupo fue John Maynar Keynes, economista (como pocos, atravezado, a lo mejor iluminado, por los discursos literarios y artísticos, por regla común, ajenos, o más bien opuestos a los profesionales de esta ciencia social de la que, sin mucho optimismo, también formo parte). Y se nos fue la tarde y la noche.


Pero hoy, luego de la visita obligada a la Tate modern (eso es otra historia) y el devaneo encantado por calles y buses, por negocios y la red subterranéa de trenes, regresamos de nuevo al hotel, a paso distraído, a pesar de la garúa. En el camino hemos pescado dos direcciones, sorpresas, sobre todo la una, que nos recuerda a la canción cantada por el Jefe, Daniel Santos „La escuela de la vida“.


Pues sí, sin que mujer o yo nos hubiésemos propuesto, „The School of Life“, ese interesantísimo proyecto desarrollado por Alain de Botton, imitado con razón en Zúrich por la gente del Magazin del Tagesanzeiger y el teatro Neuemarkt, comentado con detalle en las páginas del semanario „Die Zeit“, y hace poco en las de El País, está ubicado casí al frente de nuestro hotel, a 50 metros. Hemos pasado para visitarlo (a las 18.30) pero no pudimos ingresar pues el horario al público va hasta las 18.00 horas (pero dentro, en los salone de atrás, había actividad, se estaba llevando a cabo el seminario „How to make love last“). Pues ni modo, cambiamos de vereda y probamos a encontrar mesa en el restaurant que queda al frente, el Balfour. A mitad de la cena, al solicitar algo más de pan para las salsas, el mesero me responde en castellano; pactada en un segundo la confianza que da lengua, me pregunta que de donde vengo. Él es de origen italiano pero criado en Bogota a donde piensa regresar en tres o cuatro años. Al despedirnos le digo que volveremos mañana, a la hora del té o, mejor dicho, del tintico.

Salimos, ha escampado, pero no sabemos por cuanto tiempo. Antes de regresar de nuevo al hotel, caminamos tres cuadras, hasta Gordon Square, en busca del número 46. Es ya de noche, el parque que queda al frente apenas se deja distinguir. La llovizna vuelve. Sí, esa es la casa, el 46 de Gordon Square, donde vivieran por un tiempo Virginia Woolf y su hermana Vanessa Bell, donde, luego de comprarla, se pasara allí a vivir, hasta su muerte John Maynar Keynes, el economista cuyas teorías, si bien con las adaptaciones que exigen los tiempos necesariamente, estan de vuelta y sirven de apoyo, nuevamente, a la investigación económica – al menos para el corto plazo. Para el largo plazo, como él lo díria, no importa mucho pues todos estaremos muertos. YA volveremos por acá con la luz del día, digo a mujer y retomamos nuestros pasos rumbo al hotel.


P.S. En la sección deportiva de The Guardian de este día 24, viene una foto gigante de un efusivo Wayne Rooney extiendo sus brazos para abrazar a su colega Antonio Valencia, quien le agilitara el pase para el el primer gol del 3 a cero que propiciara al West Ham

24.2.10

Nieve

No pude hacer una gravación aceptable de la nieve, del deslizamiento sobre la nieve bajo un sol radiante, pero al menos, en el intento, no me fui contra el planeta



13.2.10

Rever Bolaño


Acaba de aparecer la versión inglesa del libro de relatos de Roberto Bolaño "La literatura nazi en America", publicado en lengua española hacia 1996. En The Guardian, Alberto Manguel comenta el libro, y va más alla –para algunos, por lo que allí se anota, podrá incluso considerarse un sacrilegio: intenta situar con objetividad la literatura y estatura del autor chileno.

A Manguel, lector, de los que casi desaparen del todo, no hay como dejarlo de lado. Vale la pena tomar en cuenta su comentario, por la literatura en sí, por Bolaño, cuyos libros corren el riesgo de, podría decirse, leerse mal.

Cioran, refiriéndose a los libros de Borges luego de su muerte dijo algo así (cito de memoria): que desgracia, sus libros se lean hasta en las universidades: ese destino no lo deseo ni al peor de mis enemigos!

10.2.10

Tomás Eloy Martínez


La noticia de su muerte hizo que muchos de sus lectores lo volvieramos a pensar, esta vez de otra manera.

En el entorno en el que inicié mis lecturas su nombre no nos fue conocido sino hasta después de la publicación de Santa Evita, cuyo éxito nos posibilitó el acercamiento a sus libros anteriores y, desde entonces, a sus artículos y crónicas periodísticas, ensayos y comentarios sobre política, literatura y autores. Guíados por su prosa empezamos a conocerlo mejor y, por ello, poner a prueba nuestra percepción de la lectura, de los límites entre periodismo y creación. No nos ha sido difícil encontrarlo: bien en las páginas de La Nación (AR), El País (ES) o en las de El Espectador (CO), para citar solo a tres de los periódicos que reproducían sus textos habitualmente.

Al autor argentino nos será difícil volverlo mero recuerdo. Por la agudeza de sus observaciones y la forma como las presentó deberemos volver a sus tus textos - en ellos hay una enseñanza que los tiempos demandan.

Por su importancia, su muerte ha puesto en movimiento a casi todas las redacciones de los periódicos y revistas serias –mucho más allá de la lengua castellana–. Radar de Página 12, periódico entrañable al escritor, nos trae en su última edición un homenaje en tres textos que, si no los han leído ya, vale la pena hacerlo (uno, entrañable, lo firma Juan Forn, quien, de paso, nos pone al tanto de las etapas que atravezó la escritura, negociación, edición y publicación, de Santa Evita).
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Aquí la edicción que le dedica ADNCultura

27.1.10

Le Corbusier

Le Corbusier es una referencia constante en la cuotidianidad de quienes vivimos en Suiza. Conciente o inconcientemente. No sólo porque sus ideas, representadas en formas, ambientes, muebles y paisajes se dejen ver y percibir en la arquitectura, los espacios públicos, atmósferas de interiores y una serie de objetos por él diseñados. Con naturalidad ganada, a casi medio siglo de su muerte, las ideas y propuestas nada convencionales que impulsó en su tiempo, forman parte hoy de eso que comunmente identificamos como moderno, constantemente moderno.


Charles Edouard Jeanneret (1887-1965), que es el nombre con el que fue inscrito al nacer en La Chaux-de-Fonds, en la Suiza de habla francesa, tiene presencia empedernida en su país por otras razones. El es medio de intercambio. Las 24 horas del día él va de mano en mano y, por el valor que porta, es uno de los que más circula. La serie actual de billetes del franco suizo es así: 10, 20, 50, 100, 200 y 1000 francos. Le Corbusier da valor simbólico al billete de SFr. 10.00

No sabemos cuanta vigencia logre en el tiempo la figura de Le Corbusier. La de sus ideas, al ser acogidas de a poco por la normalidad, si no ha sucedido ya, terminaran fundiéndose al torrente anónimo de creatividad humana. En todo caso a su valor simbólico en el billete de SFr. 10.00 no le queda mucha vida - sólo un par de años más. El Banco Central Suizo (SNB), como lo hace cada 15 años, ha puesto ya en marcha un plan para renovar la serie de billetes actuales que honra a unos pocos de sus mejores valores - con precios simbólicos:

En el de Sfr. 20, a Arthur Honegger (1982-1955) uno de los más destacados compositores suizos.
En el de Sfr. 50, a Sophie Taeuber-Arp (1889-1943), artista abstracta cuya obra, si no conocida por el gran público, ha sido y es emprescindible entre los especialistas (fue esposa de Jean Arp).
El de SFr. 100 es en sí otra institución: Alberto Giacometti (1901-1966), pintor, escultor que, en términos artísticos a escala mundial, mucho dice a quienes vinieron después y pudieron, podemos apreciar su obra.
El de SFr. 200 está dedicado al poeta de habla francesa
Charles Ferdinand Ramuz (1878-1947). No son más que cinco años quiza que su obra fue publicada en esa colección francesa esclusivísima que es La Pléiade, catálogo reservado a los imprescindibles de la literatura mundial (fue el primer autor suizo en aparecer en esas ediciones).
El de SFr. 1000, el más caro, es para
Jacob Burckhardt (1818-1887), historiador, quiza el más importante entre los modernos pues fue él quien nos recuperó el Renacimiento Italiano con los parámetros que hasta ahora utilizamos - en todo Occidente.

Cada billete contiene en filigrana un microtexto que alude a la figura representada. En el de SFr. 10 vienen estas palabras: Le Corbusier, arquitecto, urbanista, pintor y teórico, ha aplicado ideas visionarias y revolucionarias a la construcción y el urbanismo.

¿Y por qué es que de pronto me he puesto a recordar cosas relacionadas con este personaje suizo que luego fuera también francés y muriera en Mónaco? A propósito de una muestra que, en colaboración con el Centre Le Corbusier de Zúrich, se hace de sus trabajos en Punta del este, Uruguay, y que ADN Cultura, que es donde me informo del evento, reseña detenidamente.

Junto a esa crónica informativa, viene una pequeña, El poeta de la aqrquitectura, a la que acompañan un par de fotos. Una es de la casa que él diseñara en Zúrich, junto al lago, sitio de peregrinación imprescindible con las visitas que se interesan en la arquitectura o, sencillamente, en la capacidad creativa del ser humano.

14.7.09

Mark Twain en Hartford


La casona tiene una hermosa vista. En el tiempo que la habitó la bordeaba el río de Connecticut. Esas aguas se desviaron alguna vez y riegan en la actualidad otras orillas. En lo que fuera antes un tramo del río, estan dispuestos ahora los parqueaderos de la casa-museo. La terraza es espaciosa y se abre al sol de la tarde. Dentro ya, la luz es tenue y forja a imaginar los tiempos en que viviera aquí, en Hardfort, hace mas de 100 años Samuel Langhorne Clemens, Mark Twain, el muchacho feliz de las historias que corren por el Mississippi.

Recorremos las habitaciones, nos detenemos junto a las ventanas y los objetos que nos llevan hacia esas épocas en que Samuel L. Clemens viviera y escribiera en esta atmósfera, nos detenemos en los estantes de libros y pasamos revista a los títulos, y estando en esas, mientras observo con interés los sillones que reposan junto a las ventanas, como si nada, mi hijo me susurra al oído un comentario al que debo responder, para mi sorpresa, afirmativamente, me dice si no me ha cobijado ya una brazada de envidia ante ese espacio dispuesto para la vida en lectura.





"El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hay sol y nos lo exige cuando empieza a llover."

"Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar."

"De todas las cosas que he perdido la que más extraño es mi cordura."

1.7.09

Los 100 años de Juan Carlos Onetti

Dos fotos que nos muestran al escritor en diferentes momentos, en cada una aparece con la misma expresión, con ese gesto que de alguna forma nos sugirió años atrás a volcarnos en sus libros, en su mundo, su Santa María y los autores que a él lo habitaron - Faulkner en primera línea, luego Arlt y Céline, Grahan Greene, Navokov, Joyce y una lista que empata con otros nombres del mismo barrio.
Las fotos las he tomado de los dos diarios en alemán que he revisado este día y traen sesudos artículos dedicados al escritor uruguayo y su obra. No en vano, su editor en alemán, Suhrkamp, saca en homenaje a su centenario, un libro temprano que en lengua germana ha permanecido inédito hasta el momento, "Für diese Nacht"(Para esta noche, 1942).

Aquí lo que nos recuerda el diario español El País sobre el autor uruguayo. Y aquí, Página 12 de Argentina





Die NZZ sobre Onetti
Die FAZ sobre Onetti







Y a propósito de las fotos, unos fragmentos en los que autor se acerca a su imagen. Autoretrato, que viene a continuación, encabeza Requien por Faulkner y otros artículos, arca/calicanto, 1975. De este mismo volumen copio líneas abajo algunas anotaciones fijadas en el libro en la parte IV. Entevistas (1966-1975), bajo el título La literatura: ida y vuelta.
El Decálogo más uno lo he tomado de una página dedicada al autor uruguayo bastante completa y, para mi sorpresa, bilingüe, en castellano y alemán.

Autoretrato
Montevideo, 5 de enero de 1970

En algún papel leí, hace años, que el infierno estaba minuciosamente conformado por los ojos ocupados en mirarnos. La frase, entonces, no era de Borges ni de Sábato ni de Sartre ni mía. [...]
En cuanto a mí, hace años que aprendí el arte de afeitarme al tacto, para evitar la opinión del espejo, para acudir al trabajo sin el peso de otra depresión.
Es que mi imagen – ustedes me lo muestran – avanza, desde hace tiempo, separada de mí.
Mientras yo permanezco adolescente, calmo, interesado en lo que importa, bondadoso y humilde por indiferencia y por la asombrosa seguridad de que no hay respuestas, ella, mi cara, ha envejecido, se ha puesto amarga y tal vez esté contando o invente historias que no son mías sino de ella. [...]
Claro está que no reniego de mi cara; y los lazos sanguíneos y legales que nos unen me obligaran siempre a salir en su defensa, con justicia o no. [...]


La literatura: ida y vuelta.

Creo que toda la gente tiene una zona de pureza. A veces, se le murió para siempre. A veces, misteriosamente, renace.

La gran mayoría de nuestros escritores trata de alcanzar el triunfo. Y a esto se llega de manera incidental y nunca deliberada. Si alcanzamos el exito nunca seremos artistas plenamente. El destino del artista es vivir una vida imperfecta: el triunfo, como un episodio; el fracaso, como verdadero y supremo fin.

Sólo la pereza me ha impedido scribi más o mejor.

Mi obra sería infinitamente más amplia y rica si yo me sintiera capaz de someterme a una disciplina. Pero no puedo.

El que pretenda dirigirse a la humanidad o es un tramposo o está equivocado. La pretendida comunicación se cumple o no; el autor no es responsabile, ella se da o no por añadidura. El que quiera enviar un mensaje —como se ha reiterado ya tantas veces que encargue esta tarea a una mensajería.

Escribir bien no e salgo que el auténtico escritor se propone. Le es tan inevitabile como su cara y su conducta. [...]

Prefiero La vida breve. Es la que tiene más pretensiones de profundidad y la que rinde más derechos de autor.

La literatura jamás debe ser « comprometida ». Simplemente debe ser buena literatura. La mía sólo está comprometida conmigo mismo. Que no me guste que exista la pobreza es un problema aparte.


Decálogo más uno, para escritores principiantes

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?
IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
X. Mientan siempre.
XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."

10.4.09

Fanesca

El Diccionario de la lengua española, en la definición que brinda de este término, subrayado como ecuatorianismo e inexistente en las demás latitudes del idioma, pues sencillamente, aparte de los ecuatorianos, nadie más en el continente tiene un plato de tales características, anota con parquedad lo siguiente: 

Guiso que se toma especialmente en Viernes Santo, consiste en pescado, granos tiernos, leche y huevo, acompañado de plátano frito y otros aderezos.

Cada ecuatoriano o persona de otra nacionalidad que vive o ha vivido en el Ecuador o, al ritmo de los tiempos, fronteras para afuera, convive o convivido con ecuatorianos por un par de años o más, encontrará muy pobres las palabras dedicadas a este plato de los ecuatorianos*. 

Sin embargo la definición da una pista de lo qué es la fanesca –una comida–, pero, lamentablemente, poco nos dice de lo qué es en verdad en términos culinarios y nada nos cuenta de su significado social –ni de su poder metafórico, regado por doquier en las conversaciones entre ecuatorianos–. Sí, es una comida, pero no un menú más. Se lo come no sólo en Viernes Santo sino, dependiendo, en alguno de los días de esa semana – al menos en los restaurantes que la ofrecen. Entre la causas varias para que así sea, hay una que mucho importa: los granos tiernos que se utilizan en su preparación, sembrados a inicios de octubre, se ponen a punto sólo en estos días.

Este menú es un ritual en la mesa ecuatoriana; en la del pobre y en la del rico, en la de los que crecieron con el calor o el espanto de la familia, en la de los que cultivan aún el entorno familiar  y en la de aquellos que, por destino o elección, la comen en el restaurant solos o en compañía de amigos. La fanesca es una síntesis de la geografía ecuatoriana y de su historia. Los ingredientes que se utilizan en su preparación vienen de la Sierra, Costa y Oriente ecuatorianos. 

"Los pueblos se alimenta de lo que tienen. Las viandas que elaboran, además de sus jugos nutritivos, descubren su modo de vivir, su apreciación del paisaje y los antecedentes que han configurado su espíritu" anota el poeta Julio Pazos, en la introducción a su inolvidable libro Recetas criollas, cocinemos lo nuestro (Quito, 1991). Es de este texto, publicado en la colección Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, de donde copio la receta que viene a continuación (un poema, en verdad). 

FANESCA
20 ó 25 porciones
1/2 lb. de choclo tierno cocinado con pisca de sal y escurrido
1/2 lb. de mote pelado
1 lb. de alverja cocinada sin sal y escurrida
1 lb. de lenteja cocinada sin sal y escurrida
1/2 lb. de fréjol blanco, tierno, cocinado sin sal y sin escurrir
1/2 lb. de fréjol rojo, tierno cocinado sin sal, escurrido
1 taza de arroz cocinado
1 lb. de habas tiernas cocinadas sin sal y escurridas
1 lb. de chochos pelados
4 tazas de sambo, picado en cuadraditos, muy cocinado en abundante agua, sin escurrir.
1/2 lb. de mellocos cocinados sin sal y escurridos.

Para sazonar

2 lbs. de pescado seco salado, remojado en agua durante cinco o seis horas y escurrido
1 lb. de cebolla blanco picada finamente
1 taza de ajo molido finamente con algo de comino
Mitad de un ají sin semilla
1/2 taza de aceite
1/2 lb. de mantequilla
Un poco de achiote
Sal al gusto
1/2 cucharada de azúcar
1 taza de maní tostado y molido con leche
1/2 taza de crema de leche sin batir
4 yemas de huevo

Para cocinar:

dos litros de leche

Para adornar: 

1 taza de perejil picado
1 taza de pimiento rojo picado en pluma
1 taza de pimiento verde picado en pluma
1 queso de comida, rallado
3 plátanos maduros fritos y cortados en finas rodajas
Frituras de harina con leche, sal y huevo
2 huevos duros cortados en rodajas
1/2 lb. de pescado que se retiró antes de incorporar los ingredientes.

1. En una cacerola de hierro enlozado haz el refrito con aceite, mantequilla achiote, cebolla, ajo molido con comino, ají; agrega el pescado cortado en trozos hasta que se pase en el refrito; aparta una porción de pescado con leche; agrega el maní molido y la mitad del perejil. Deja hervir la mezcla hasta cuando la leche tome el sabor del pescado.
2. Incorpora el zambo y el zapallo. Deja hervir. Paulatinamente se agregan todos los granos. Si la mezcla resulta muy espesa se aumenta leche hasta lograr la consistencia que deseas.
3. Corrige el sabor de la fanesca con la sal.
4. En el último momento, antes de servir, añade cuatro yemas batidas, la crema y la media cucharada de azúcar.
5. Sirve en plato hondo y grande; una vez puesta la fanesca en el plato adórnala con pequeñas porciones de frituras, plátano, pescado desmenuzado, picadura de pimiento rojo y verde, queso, rodajas de huevo duro y perejil.

_____________
*Del profesor Segundo E. Moreno Yánez, un texto muy informativo sobre este plato, el origen de su nombre y la primera mención que se hace del término hacia 1815.

14.3.09

Tres. El tríptico en la modernidad

Un Retablo clásico da la bienvenida al visitante. Diminuto en ese contexto, es sin embargo la reliquia que mejor introduce al visitante en el tema de la muestra y lo previene sobre lo que va a ver: trabajos de artistas modernos y contemporáneos, descreídos todos, que nada tienen que ver con la religión y sus dominios pero que, en la construcción de su obra, en algún momento de su trayecto, hicieron uso de ese formato eminentemente cristiano y litúrgico, el tríptico – que es y no es el retablo, nombre con el que suele trocarse; que es y tampoco es el altar, a pesar de la mutua proyección que mantienen entre sí.

En la historia del arte, el tríptico es una píntura, gravado o relieve compuesto de tres partes u hojas donde las dos laterales se doblan sobre la del centro. Una particularidad lo distingue de cualquier otra representación, digamos, un díptico, políptico, friso o serie: en el tríptico, la hoja central domina sobre las laterales y otorga a lo representado una cierta dignidad. A las obras de arte clásico que utilzan este formato, no es posible acceder, como en la lectura, de izquierda a derecha o visceversa: no, la mirada primera del observador al abordar un tríptico recae sobre la hoja central y sólo a partir de ese contacto, en donde el observador reconoce el acceso y procede consecuentemente, la dirijirá a diestra o siniestra en busca de las pautas que mejor le expliquen el conjunto abordado.

Las razones para que el observador proceda de esa manera, instintivamente, ante el tríptico se remontan al pasado (Jakob Burckhardt nos lo cuenta detalladamente en „Das Altarbild“, en el tomo VI de sus obras completas, Verlag C.H.Beck, 2000), y son mucho más antiguas que la tradición cristiana; sin embargo, son sus ritos a lo largo de la historia los que despliegan las posibilidades de este modo expresivo y, entendiblemente, la vuelven dependiente de ella. La „santísima trinidad“ enuncia ya el tema, y, entre otros móviles semejantes, las maneras de construir iglesias en la antigüedad, con altares mayores y naves, principales y paralelas en cuya sóla disposición estaba ya significado el programa del cristianismo, jeráquico en su relación con la espiritualidad y humildad que pretendía fomentar.

Medido al ojo, el retablo de maderas azules que da la bienvenida al visitante, se corresponde con las medidas que le caracterizaron entre los viajeros de la edad media, 32 por 26 cm. Por los colores, el motivo y las formas, podría ser uno de los altares portátiles que llegaron a América con los aventureros españoles. En la América Andina este formato expresivo viviría su apogeo en los siglos XVIII, XIX y en la primera mitad del siglo XX – en el Ecuador, son sus ejecutores los artesanos que conforman la Escuela Quiteña; en el Perú, los del Cuzco y, sobre todo, los artesanos de Ayacucho, que también son los que mejor han sabido cultivar este arte, a estas alturas también por alla, con una blanda sombra cristiana.

A la vera del diminuto y festivo retablo llama la atención un „altar gótico“ belicoso, de Niki de Saint Phalle, Tir (Schiessbild) de 1970, trenzado con pistolas y otras armas a las que les cubre una capa de “pan de oro“ (llamará la atención esta obra a quienes conozcan la obra de esta artista a la que se relaciona con las graciosas y coloridas esculturas que se dejan ver en plazas, parques y estaciones de varias ciudades europeas). En este mismo espacio, un imponente panel de Katharina Sieverding, Steigbild X, tres fotografías inmensas, complementan y alteran la forma de un craneo de vaporoso rojo. La obra y los nombres de los artistas que empiezan a mostrarse en las salas siguientes son numerosos y, después de verlos y repasarlos en conjunto mentalmente, vale utilizar el término, sorprendentes: Otto Dix (este museo es el que preserva la mayor colección en el mundo de sus obras), Oskar Kokoschka, Max Beckmann, Francis Bacon, Jonathan Meese, Ricarda Roggan, Antoni Tàpies, Franz Gertsch, Jürgen Klauke, Neo Rauch, Bjørn Melhus tanto como Gerhard Richter, Robert Longo, Bill Viola o el mismísimo Damien Hirst entre otros tantos.

No es una novedad que el tríptico como formato, al menos en Europa, haya sobrevivido a la revolución francesa y las redes tejidas por por la „Aufklärung“ a partir del siglo XVIII. Su dependencia y procedencia cristiana, no impidió que artistas modernos-clásicos y modernos, como Max Beckmann y Francis Bacon hayan frecuentado, ampliado y alterado sus posibilidades hasta volverlo casi un género aparte. Es por ello llamativa su relación con los artistas modernos y contemporáneos (en la pintura de Tapies y Richter, en los videos de Mehlus y Bill Viola, en los objetos de Damien Hirst).
Pero aquí sucede un cambio. Sus trípticos se dejan ver de otra forma. La definición clásica que hasta ahora hemos venido utilizando, de pronto, ha quedado en suspenso, o, mejor dicho, funciona aún pero sólo en parte. El mecanismo perceptivo del observador, mientras mira y analiza, se permite otros movimientos, se da cuenta que la jerarquía en algunas composiciones ha sido aniquilada, quizá propositivamente, quizá porque el artísta refleja de esa manera el pulso de los tiempos. „Altares sin dios“, es lo que va viendo, formatos sobre los que parece haberse operado una cirugía que une contrapuestos, por un lado, la del formato como expresión rescatable de un arte que ya no va más, que cronológicamente, nada tendría que ver con la modernidad-clásica y la modernidad-contemporánea y, por otro lado, la de la radicalidad de las propuestas contemporáneas que „sensiblemente“ han sabido apropiarse con sus métodos de algo que en primera instancia habría parecido lejano a su incumbencia.

Esta exposición tiene lugar en el Kunstmuseum de Sttutgart. Se inauguró el pasado 7 de febrero, y se la puede visitar hasta el 14 de junio de 2009

20.2.09

Que tan lejos II

Ayer por la noche, para dirigirme a la casa de un amigo mexicano que ofreció una fiesta por su cumpleaños, debí caminar por una ruta que está en el centro de la pequeña Zúrich pero no en la que habitualmente sigo por mis días. Desembarqué del tren que me trae a Zúrich desde Horgen en la estación de Wiedikon y tomé la salida norte, por la que hay que caminar un buen trecho hasta conectar con la vía de buses; estaba de buen ánimo, con grata soledad a mi alrededor y silenciosa nieve que apenas registraba el paso de mis pasos, iba escuchando en mis audífonos, por segunda vez, un Podcast en el que habla un teórico y curador de arte contemporáneo cuyos trabajos y desplazamientos sigo con la atención que me es posible brindarle. Cuauhtemoc Medina es su nombre y, por lo que tengo entendido, en el entorno de lengua castellana y en el continente americano, sus conocimientos y sus reflexiones sobre este campo son de alguna manera pioneros y, a quien lo dude, puede comprobarlo al repasar parte de su actividad o, al vuelo, al escuchar sus palabras en el registro auditivo de marras – que está a disposición en la página web de Letras libres y forma parte de la edición de febrero dedicada en gran parte a la percepción del arte contemporáneo en América del sur. Hay en este fascículo materiales variados y muy ricos que abordan a este ogro de terciopelo y mil formas llamado arte contemporáneo a los que vale la pena echarles más que un ojo.

Mientras esperaba al bus 31 que debía tomar para recorrer las dos paradas que aún me aguardaban, debí apagar el podcats para repasar con sorpresa los carteles publicitarios del Cine que está a la vera de esa parada de buses, el Uto, probablemente el más antiguo de la ciudad y el que, como si se tratará de un eslabón final, muestra las sesiones últimas de los films que han sido ya exhibidos antes en las salas convencionales de la ciudad. Las paredes y las ventanas de promoción del cine publicitan en gran formato afiches de "Qué tan lejos", el film ecuatoriano que iniciara su exhibición el pasado noviembre y se ha mantenido en cartelera por más de tres meses.

En casa del amigo mexicano me encontré con conocidos y amigos que veo con cierta regularidad pero también con algunos que volvía a ver pasados algunos años; entre trago y conversa, risotadas y coqueteo, conocí a personas simpáticas, suizos y latinos del centro y sur del continente. Cuatro de ellos, al enterarse de mi procedencia, no dudaron en referirme inmediatamente su experiencia con la película de Tania Hermida. Un español sorprendido por la diversidad que el Ecuador muestra en la cinta, inimaginable para él hasta antes de ver el film; un suizo, agradecido por la historia y sorprendido por el paisaje que la cinta permite ver me cuenta que ha organizado sus próximas vacaciones para pasarlas en el Ecuador pues la cinta, si bien es ficción, da cuenta metafóricamente de algo que existe en la realidad.

Al despedirme de la fiesta y rehacer el camino de vuelta a casa pude repasar mis conversaciones y el salto dado por mis pensamientos y mis palabras, entre el arte contemporáneo, México, las palabras de Medina y los comentarios que venía de escuchar y atizar sobre el film ecuatoriano. Hoy he intentado compartirlos y sobre todo, puesto que por allí va el tema, acercarles otras palabras al repecto, tan elocuentes como equilibradas, que las escribiera Fernando Iwasaki en noviembre de 2006 y, si no me las hubiese alcanzado él mismo hace un par de semanas, las habría pasado por alto. Cito un fragmento del texto publicado en ABC de España donde el novelista peruano nos refiere su experiencia con el film: 
 
" ... en unos multicines de Quito he descubierto una película maravillosa, tanto por su guión como por su impecable factura. Me refiero a «Qué tan lejos» de la cineasta ecuatoriana Tania Hermida (1968). Hace años que no veía una película tan original y divertida, que no renuncia a ser crítica y debeladora.

«Qué tan lejos» no deja títere con cabeza, pues con humor e inteligencia Tania Hermida ridiculiza el machismo latino, la historia nacional, las tradiciones culturales, el populismo político y sobre todo las relaciones con España en puntos tan sensibles como la inmigración, el choque cultural y la herencia colonial. ¿Y cómo lo consigue? A través del encuentro casual de dos chicas: una universitaria ecuatoriana progre que quiere impedir la boda de su novio pijo y una progre mochilera catalana (hija de emigrantes andaluces) a quien todo le parece «guay» y todo el tiempo «flipa» porque Ecuador se le antoja un país «demasiado». ..."

1.2.09

El atlas de Borges

La Nación de Argentina publicó en días pasados dos artículos sobre El atlas de Borges, una exposición que se muestra en estos días en Ginebra, hasta el 12 de febrero. 130 fotografías que dejan ver a Jorge Luis Borges en diferentes puntos del planeta hechas casi todas por su viuda, María Kodama.
Los artículos que dan cuenta de esta muestra, firmados por Susana Reinoso, son elocuentes. El primero nos informa de la exposición en sí y el acto de inauguración llevado a cabo el pasado 15 de enero; en el segundo, paseamos con María Kodama por las calles de Ginebra, la ciudad en la que Borges hiciera sus estudios secundarios y eligiera para morir y ser enterrado. Dijo de ella alguna vez: "De todas las ciudades del planeta, de las diversas e íntimas patrias que el hombre ha buscado y merecido en el decurso de los viajes, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad".

La lectura de estas notas me animaron a ir a Ginebra, a visitar la muestra L’Atlas de Borges en la UNI-Dufour, en la rue du Général Dufour 24.

No sé si recuerdo o sólo imagino haber visto hace muchos años una edición con estas fotos y textos de Borges. Algunas imágenes me son conocidas —quizá las ví en el libro que sirve a la muestra de base o, muy probablemente, en algún anuncio de prensa que las hiciera públicas hace algún tiempo, a propósito de esta misma muestra, expuesta en otros lugares. El espectador se percata inmediatamente que estos materiales no son profesionales pero que ese detalle apenas importa; a cambio, las imágenes dejan ver al curioso a un Borges contemplativo y central, risueño y, de alguna forma, por la influencia siempre presente de sus textos, reencontrado en sitios de conocida u olvidada trascendencia. Extraña impresión del espectador: la sóla presencia del anciano en cada uno de estos lugares, nos los deja apreciar de otra forma, como si volviese
verosímil la historia que guardan y los dotara por un congelado instante de dimensión actual, perceptible y tendiendo puentes con el presente. Creta es otra cuando vemos a Borges desceder por las escaleras de unas ruinas que nos recuerdan al Minotauro; o en, Izumo, ver su mano posada sobre antiguos carácteres japoneses –canji– cuyo contenido ni siquiera sospechamos pero, luego de ese gesto, por abuso de confianza, lo suponemos de nuestra incumbencia y le dotamos de n sentido secreto; ver al amable anciano inquisitivo ante las pirámides de Egipto; verlo converesar en Santiago de Compostela con Gonzalo Torrente Ballester y en Mexico con —quiero así creerlo— Juan José Arreola, o verlo posar a la entrada de Estambul, junto a una placa de saludo a los turistas, que nos recuerda a la antigua Constantinopla que transcurre por uno de sus cuentos.
Abandoné la muestra con las manos vacías, sin recuerdo material alguno que llevar (suelo coleccionar billetes, impresos, informaciones que hablan de los eventos visitados). No pude adquirir el libro que supuse estaría a disposición del público porque la edición española está agotada desde hace algunos años (deduzco por un artículo de prensa en la web, que hay una edición argentino; indagando luego con mi librero, me entero que está agotada también la versión francesa pero que Gallimard prepara una reedición para esta primavera).

Algo que llamó mi atención: en el hall donde se exponen estas fotos, junto al restaurante universitario —la entrada es gratuita—, no había quien diera cuenta de nada. Salvo un afiche que indica que la muestra está organizada por el gobierno argentino y la Fundación J.L.Borges, colocado junto al aparato de video paralizado, no había ni catálogo, afiches o información impresa alguna que informe al visitante sobre la muestra o su itinerario transnacional — iniciado en Mendoza, Argentina, expuesta luego en Madrid y París, luego de Ginebra, pasará luego a Berlín y Munich, antes de cerrar el recorrido en Frankfurt, donde su exposición coincidirá con la Feria del libro en el próximo octubre, la Frankfurt Messe, que tiene este año como país invitado a la Argentina.
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El atlas de Borges, fotos varias
Daniel Molina sobre Atlas

24.1.09

En un país remoto

1
La edición del pasado 10 de enero del Frankfurter Allgemeine Zeitung, tiene en su abultado número de fín de semana, una página entera dedicada al Ecuador. El texto lo firma Paul Ingendaay, corresponsal en España del diario alemán, y está ilustrado con la imagen de una pastora en los páramos chimboracenses captada por Erich Lawie — que sigue a estas líneas.El texto es una crónica literaria y está impreso en la contraportada de la sección cultural del diario (p. 36), el Feuilleton, las páginas donde este periódico documenta las manifestaciones culturales posibles de dentro y fuera del entorno alemán o, continuadamente, anima las polémicas y discuciones que inspiran la actividades artísticas e intelectuales en sus amplios espectros.

Pues sí, para mi sorpresa, el entorno ecuatorial del que provengo, era esta vez abordado de nuevo pero no en la sección de noticias de política y economía internacional o en la de viajes, que son las páginas habituales dónde, por la naturaleza de sus abruptos pérfiles históricos, organizativos y geográficos, suelen publicarse con alguna frecuencia notas y artículos que guían la atención del lector alemán o centro europeo hacia el Ecuador — con poca comprensión y ninguna paciencia para su política y su economía, con verdadero interés por su geografía: a Galápagos, reiteradamente, a la avenida de los volcanes en la sierra ecuatorial o a su selva amazónica, con menor frecuencia.

En un país remoto, se titula la crónica de Herr Ingendaay y está relacionada con la Feria internacional de la cultura y el libro llevada a cabo en las ciudades de Quito y Guayaquil a finales de noviembre de 2008, a la que asistiera en calidad de invitado. Por la prensa y blogs ecuatorianos estaba al tanto de estas jornadas que, si no me equivoco, tenían, y tienen, entre sus objetivos, insuflar energía al espectro literario que vive mal que bien en el país y, de paso y con ese paso, promover el conocimiento mutuo de obras entre autores y lectores indígenas y foráneos.

En el corto plazo, los beneficios de este proyecto, como la mayoría de los que nacen y se llevan a cabo a partir de una necesidad imperiosa pero poco perceptible por la urgencia social, son imposibles de medir, al menos de forma objetiva. Los beneficios que esta iniciativa y sus acciones le traigan al país seran medibles sólo en el largo plazo y estarán siempre relacionados con, en lo temporal, la repetición sostenida del evento, para que, año a año vaya tejiéndose una tradición que apunte a volverse un rito cultural; en lo ejecutorio, del cuidado que se ponga en la realización del evento, del peso cierto y no sólo mediático de sus asistentes, de la calidad de los temas que se proponga abordar cada vez y su capacidad para medirle el pulso al mundo, en su diversidad de problemas, desafíos e intereses, desde el contexto en el que el evento se lleva a cabo, uno de los puntos medios entre el sur y el norte del planeta. En hora buena que este proyecto ambicioso se haya llevado a cabo y apunte largo y para largo.

Pero volvamos a la crónica del FAZ, cuya lectura me resultó muy interesante pues me permitió acercarme a una visión del Ecuador hecha por ojos ajenos, y por lo que comprobe al leerlo, sensibles y neutrales al describirlo. El artículo del señor Irgendaay es rico en detalles y matices que a un ecuatoriano jamás se le ocurriría nombrar o dedicarle atención (de los 1600 pájaros distintos que tiene el Ecuador él pudo escuchar el canto sólo de dos o tres, no vio ni una orquidea, de los 3500 tipos existentes, tampoco ninguno de los 4100 tipos de mariposas).

Con destreza de narrador, mientras nos da cuenta de la situación política y social ecuatoriana, nos pone al tanto de sus desplazamientos por estas dos ciudades y las personas con las que coincide o comparte la mesa de discusión ese día o aquella tarde (la mayor parte de convidados son colegas venidos, casi todos, de los diferentes países que conforman Latinoamérica, más unos pocos de los USA). Nombres de sitios, poetas y circunstancias trenzan la voz de ese árticulo. Así por ejemplo, el cronista aporta en la Universidad Católica datos a la discución sobre los inmigrantes ecuatorianos asentados en España, idos para ese país cuando la economía los requería y hoy, cuando la crisis financiera mundial expande su abrazo, enfrentados a la encrucijada del regreso, participa en mesas redondas en el Centro Eugenio Espejo (antiguo hospital militar) y en el Museo de Antropología ubicado en Malecón de Guayaquil , toma unos tragos en el Pobre Diablo (Armen Teufel, en el artículo), habla con Pablo Cubi sobre la gestión del presidente Correa, se pone al tanto de los caprichos de la política ecuatoriana en el último siglo y la debacle del sistema financiero ecuatoriano ocurrida hace una década, mide la hipótesis sobre la lectura y los niños con el poeta colombiano Luís Darío, descubre entre el público a un poeta entrado en años, Carlos Artáuz, con quien conversa sobre los temas que le inspiranan a su poesía o, contenidamente, escucha los testimonios de sus colegas ecuatorianos del Diario El Telégrafo, sobre la corrupción en el ejercicio periodístico en el Ecuador. Todo estos detalles se trenzan mientras el cronista pasea por las calles de las dos ciudades, lee los diarios que allí se imprimen, descanza en una banca del Paque Seminario en Guayaquil (Parque de la Iguanas) o, desde el borde del cráter del volcán Pululahua, en las cercanías de Quito, ve cómo las nubes, en un abrir y cerrar de ojos, se apropian del paisaje y de quienes lo miran. El artículo se cierra con un asombro: mientrás el cronista bebe cerveza con sus cólegas ecuatorianos, en Guayaquil, les conversa que la noche anterior él disfrutó mucho de un concierto —de Los nietos— en el Pobre Diablo, en Quito, a 500 kilómetros de distancia, del que, Max y Paco, sus amigos, estaban al tanto en todos sus detalles, pero ¿cómo es que se enteraron de ese evento más bien pequeño y no reportado en la prensa? Les pregunta el cronista: En Ecuador te enteras siempre de todo, le responden sus amigos. Respuesta con la que ustedes como yo, estaran perfectamente de acuerdo.

2
El 20 de marzo de 2007, el municipio de la ciudad de Zúrich inauguró una exposición sobre la novelista norteamericana Patricia Higsmith. El acto de presentación de esta muestra se hizo en el edificio principal del municipio, a pocas calles del Museo Strauhof, el pequeño emplazamiento zuriqués dedicado a la literatura como hecho visual y sitio dónde se mostraron en esa ocación algunos originales de Ms Highsmith, fotos suyas en diferentes edades, entornos y compañías, carteles y fragmentos de films inspirados en sus novelas, citas ampliadas sacadas de su diario en las que ella habla de sí misma y los gatos, la justicia y el miedo, la locura y la literatura, America y Suiza.

Patricia Higsmith vivió y murió en Suiza. Vivió en la parte italiana del país, primero en Aurigeno, en el Valle de la Maggia, luego en Tegna, desde 1982 hasta su muerte, en el hospital de Locarno, el 4 de febrero de 1995 (en otro sitio dí cuenta de mi visita a estos pueblos siguiendo sus huellas).
Para que el municipio de la ciudad organizará esa exposición dedicada a la escritora norteamericana existen dos razones, motivos al fin que dan cuenta de su relación con la vieja Helvetia. La primera: su legado literario reposa en el Archivo literario suizo; la otra, Daniel Keel, capitan de Diogenes Verlag, de Zúrich, ha sido no sólo su editor en alemán sino su agente para todas las demás lenguas.

Esa noche del 20 de marzo de 2007, animada con música de Brahms (Walzer op. 39 para piano a 4 manos), y la exposición auspiciada por el municipio, Diogenes Verlag presentó las obras completas de Patricia Higmith, una primicia, pues está es la hasta ahora, única colección completa de la obra de la escritora americana — hacen 34 títulos, si no me equivoco. El editor encargado de coordinar este ambicioso proyecto fue Paul Irgendaay, quien hizó la presentación oficial de la colección e introdujó a los allí presentes en varios aspectos de la obra de la autora norteamericana, desde el de la escritura de sus libros hasta el rol y significancia de su obra, primero en el contexto norteamericano —donde “por suerte”, según Herr Irgendaay, la escritora no ha sido reconocida por las instituciones académicas sino hasta hace poco tiempo— y luego en del contexto de la literatura universal y el más popular, el del cine, pues algunos de los 12 films inspirados en sus libros, han llegado a ser muy populares.
Escuché esa noche a Herr Irgendaay con atención, recordando la admiración de al menos tres amigos quiteños por la obra y la personalidad de esta autora. Luego me acerqué a saludarlo y, como soy uno de sus agradecidos lectores, a felicitarle por sus artículos regulares en el FAZ. Nos quedamos charlando más de la cuenta, sobre mis compatriotas en Madrid, dónde él reside y a los que él, entonces, estaba acostumbrado a ver pero no tratar, y yo de los suyos, mis vecinos alemanes asentados en Zúrich, la ciudad dónde él, me decía con sorpresa, jamás hubiera sospechado que iba a encontrarse con un ecuatoriano, economista, que leía con regularidad sus artículos publicados en la prensa alemana.

Entre tanto, a más de los artículos que Paul Irgendaay publica con regularidad en el FAZ, he leído tres escritos suyos de lo más interesantes, su Gebrauchsanweisung für Spanien (2002), una guía de viajes para alemanes que van por España, interesantísimo libro que un crítico de Babelia sugiriera su traducción cuanto antes a nuestra lengua (a lo mejor se lo hizó ya), y su selección e introducción a los textos sobre fútbol escritos por Javier Marías (en castellano, Salvajes y sentimentales) Alle unsere frühen Schlachten: Fußball-Stücke del año 2000. Su novela Warum du mich verlassen hast? (¿Por qué me abandonasté?, 2006), que fue recibida con muy buena crítica, aguarda en mi librero su momento para ser leída. En nuestra lengua, he leído de autor alemán un texto (Dulces horas: mis inolvidables experiencias con las fiestas españolas) que forma parte de la antología coordinada por Werner Herzog “Vaya País, cómo nos ven los corresponsales de prensa extranjera” (punto de lectura, 2007).

3
No sé si la Feria internacional de libro y la lectura, llevada a cabo en Quito y Guayaquil el pasado mes de noviembre habrá sido comentada en los medios de otros países. No sé cómo se tejen las relaciones culturales al interior de nuestra lengua. En todo caso me alegra saber que un gran lector y escritor contemporáneo como es Paul Irgendaay estuvo por los Andes ecuatoriales, para leer, ver, conversar y, por los hechos aquí descritos, contarlo luego con lujo de detalles en el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

30.11.08

Qué tan lejos ... en Suiza

How much forther en inglés, Si loin en francés, Как это далеко en ruso, y, ahora, en alemán Wie weit noch a pesar que la han presentado con su título original.


En el Ecuador, según estadísticas levantadas hace más de un año, Qué tan lejos la vieron más de 300.000 espectadores. Todo un éxito de taquilla para una cinta escrita y armada en tierras ecuatoriales, para un trabajo fílmico concebido desde una perspectiva inusual, muy difícil de encontrar en el cine comercial y poco frencuente en la cinemetografía independiente, que es la que suele proponer nuevos cuadros y visiones pero también, casi con disciplina, enterrar la magia que promete una sala obscura.

De su paso por tierras otras, si dejamos de lado los comentarios y las cifras de asistencia que la cinta consiguiese el pasado año en las salas españolas, donde causó sorpresa y admiración, son más bien pocas las noticias que nos trae la prensa o nos acerca la web. Con razón, pues, entre la maraña de celuloide que viaja todo el tiempo, en todas las direcciones, entre un torrente de acontecimientos culturales de todo tipo, las opiniones que una obra despierta entre su público se queda por lo general en el medio donde esta se muestra. Sin embargo, si ésta ha llamdo de veras la atención, ella va dejando huellas de su paso por otros territorios. Entre las más visibles que ha dejado tras de sí el film de Tania Hermida están las siguientes:

- El Zenith de Plata de Óperas Primas en Festival de Cine de Montréal
- El segundo premio en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de Cuba.
- En 2007 la nominación a los Premios Goya; y en ese mismo año,
- El premio del público en la Mostra Internacional de Cinema en Sao Paulo

Los Andes y los Alpes

Desde inicios de noviembre Qué tan lejos está en exhibición en varias ciudades suizas: Berna, Sant Gallen, Zug, Luzerna, Basilea, y comunidades otras que no tienen el estatus de ciudad pero sí disponen de salas de cine.

La película se promociona con el nombre original: Qué tan lejos, una frase que en lengua hispana y según la situación proporciona varias interpretaciones; la frase no tiene un equivalente similar en lengua alemana (Wie weit noch se le aproxima pero no capta enteramente sus significados).


Su distribuidor Trigon-Film, una cooperativa de cine que respalda y promociona en el mercado cinematográfico suizo producciones independientes de todo el mundo, ha hecho con el film ecuatoriano un gran trabajo. O, mejor dicho, ha hecho una buena apuesta. Ya a inicios de octubre empezó a distribuirse en los cines que exhiben sus films, su revista trimestral correspondiente a este cuartal. La portada de este número, el 42, es un fotograma de Qué tan lejos; en las páginas interiores, de las treinta que contiene, ocho le están dedicadas - a un largo comentario y una entrevista a su directora.

Desde el pasado 20 de noviembre la cinta se exhibe en Zúrich en tres funciones regulares diarias. No se sabe hasta cuando — si la espectativa no deja de expandirse, se quedará allí algunas semanas más. Se sabe sí, por los comentarios de prensa aparecidos en varios medios, que la cinta gusta a los espectadores y que la crítica celebra sus características, ciertamente inesperadas. En el film de Tania Hermida, en la que el viaje marca el camino,

Una entrevista con Tania Hermida

Tania Hermida estuvo en Suiza para los pre-estrenos del film que se llevaron a cabo en varias ciudades; en Zúrich, estuvo el miércoles 5 de noviembre. Por cuestiones de trabajo impostergables, no me fue posible asistir a esa función en la que presentó el film y habló con el público. Quería conocerla y, de ser posible, entrevistarla. Me interesaba saber de su experiencia con el público suizo y el de los países otros donde la cinta ha sido exhibida. Puesto que no fue posible asistir a esa sesión y no sabía cómo contactarla, intenté conseguir su dirección electrónica: escribí a Manolo Sarmiento (en Quito) y Cristóbal Zapata (en Cuenca); sus respuestas gentiles, y en el tiempo coincidentes, me proporcionaron sus señas. Le escribí entonces y me respondió inmediatamente, pero no desde una ciudad suiza sino desde Guatemala, donde en esos días —hacen ya diez— asistía Tania Hermida como jurado a un festival de cine que se desarrollaba en el país centroamericano. Sin complicaciones aceptó responderme a las preguntas que le formulara. Se las hice llegar y recibí de vuelta sus respuestas inmediatamente. Son las siguientes:

(a cada pregunta acompaño una introducción que contextualiza mis interrogantes)
Tengo la impresión que el film Qué tan lejos está viviendo algo parecido a
lo que les sucede a Tristeza y Esperanza, las personajes centrales de la
historia, a quienes lo insospechado no deja de salirles al paso continuamente. El desplazamiento del film por diferentes países, de dentro y fuera de nuestra lengua, y su exhibición ante públicos muy diversos, levantando interés por su contenido y procurándose opiniones variadas, llenan de ánimo y dan impulso a sus hacedores. Las historias que muestra la cinta, los cuadros y palabras de los que se vale para darle forma, han dado y dan que hablar en entornos que nada tienen que ver con el sitio referencial de esta producción cinematográfica.

1) ¿Entre las sorpresas varias que la película les ha deparado fuera del
Ecuador cuál es la lectura positiva que más le ha llamado la atención? ¿Cuál la que más le ha desconcertado, y, complementariamente, la que más le ha disgustado o desilucionado?

En cada encuentro con el público hay algo que aprender. Cada mirada le
aporta algo nuevo a mi propia mirada sobre la película. Quizá una de los
momento más emocionantes lo viví precisamente en Zurich, donde un espectador suizo, que se quedó a conversar con nosotros al final de la función, salió un momento y regresó con una caja de chocolates. Me dijo que ese día habían sucedido dos cosas muy importantes para su vida: había ganado Barack Obama y había visto Qué tan Lejos, las dos cosas le habían devuelto la esperanza y quería darme las gracias por eso. Me conmovió mucho su gesto y me devolvió, también a mí, la fe en el cine.

Lo más desconcertando fue quizá en Moscú, donde me quedé dentro del cine para ver las reacciones del público durante la proyección y disfruté mucho al sentir que los rusos sintonizaban muy bien con el humor de la película y comprendían cada cosa que le sucedía a los personajes, incluso aquello que yo habría pensado que era más "ecuatoriano". Eso me permitió, de una vez por todas, comprender que aquello que tiene que ver con el alma humana es, ciertamente, universal.

Lo que más me disgustó y desilusionó fue quizá el comentario de un
periodista español que parecía ciertamente molesto por la cantidad de
migrantes ecuatorianos que habían llegado a las salas de cine independiente (léase cine para "intelectuales") de Madrid para ver la película. Pero del público, en las salas, siempre he recibido mucha calidez.

*
Que tan lejos ha provisto a la cinematografía ecuatoriana de una plataforma de discusión mucho más amplia que la que ha existido en el entorno hasta hace poco tiempo. La propuesta del film le ha dotado de referencia al Ecuador en el contexto cinematográfico latinoamericano. Casa adentro, consecuentemente, ha mostrado a quienes insisten en este oficio, que en el Ecuador, no sólo es posible tramar y producir historias cinematográficas, sino que también es posible sustentarlas en sus propias referencias –culturales, históricas, geográficas, lingüísticas— sin tener que hechar mano a la lista de clichés pre-clasificados o imputados para llamar la atención del público.

2) ¿Hay en el Ecuador una manera de hacer películas? ¿Hay el impulso de algo que podría quizá transformarse en una corriente? ¿Qué hace a una película admirable y/o entrañable?

Creo que la cinematografía ecuatoriana está apenas naciendo, de modo que recién en unos años podremos analizarla en su conjunto. Las señales, sin embargo, son de una cinematografía diversa y creo que ese es un valor
importante. Las y los realizadores de los últimos años hemos explorado
nuestras propias historias y nuestra propia manera de narrar
.

Lo que ahora existe en Ecuador es una ley de cine, un Consejo de Cine y un
fondo de cine que hacen viable el desarrollo, producción y difusión de
nuestras películas.


Yo creo que una película sólo es entrañable cuando toca el alma humana, sin clichés, y eso sólo es posible si sus realizadores han puesto el alma en la producción. Eso difícilmente sucede en la industria del cine comercial. En el cine independiente sucede con más frecuencia pero no siempre. Es
importante que las nuevas generaciones de creadores aprendan a explorar esos caminos, sino, lo que harán será seguramente imitar los modos de la industria dominante y ahí no pasa nada.


*
Trigon-Film ha hecho un buen trabajo de introducción y distribución de Qué tan lejos en el entorno suizo. Usted ha estado presente en el pre-estreno de la cinta en algunas ciudades de la Suiza-alemana.

3) ¿Qué opinión le merece la reacción del público suizo a Qué tan lejos?

Fue extraordinaria. El público suizo que llegó a las salas para las
avant-premieres fue un premio para mí. Creo que es un público con los ojos abiertos y el corazón abierto a historias de otros mundos. Me sorprendió la
calidez con la que recibieron la película y todos los detalles de la
historia que alcanzaron a comprender. Tuve la oportunidad de conversar con gente de todas las edades, con estudiantes de secundaria y con gente mayor, incluso con niños. Todos estaban muy conmovidos con la historia.

Creo que en estos tiempos en que estamos todos invadidos de James Bond,
momentos como estos, en las que podemos intercambiar miradas, hablar sobre otros mundos, nuestros mundos, de los Andes a los Alpes, nos devuelven la esperanza.

*
El lenguaje que trenza la cinta es, para placer de quienes lo hablamos,
esencialmente ecuatoriano. Algunos vocablos tienen en sí una riqueza de
significados que, incluso para quienes se manejan en castellano estandar,
puede resultar su comprensión un desafio. La riqueza de esos vocablos, en algunos tramos de la traducción alemana, pierden la fuerza del original, sin lastimar la intención del film.

4) ¿Ha recibido quiza comentarios en este sentido sobre la calidad de la
traducción alemana?

Creo que la traducción, tanto francesa como alemana, debe ser muy buena, justamente porque el público que no habla castellano ha comprendido muchos detalles de la trama que están justamente en el lenguaje que usan los personajes, en las ironías, en el humor.

Ficha tecnica del Film:
Dirección y guión: Tania Hermida.
Países: Ecuador. Año: 2006. Duración: 92 min. Género: Drama.
Interpretación: Cecilia Vallejo (Teresa), Tania Martínez (Esperanza), Pancho Aguirre (Jesús), Fausto Miño (Andrés), Ricardo González, Alfredo Espinosa Cordero, José Alvear, Elena Torres, Kleber Naula, Rubén Naula, Juan Francisco Racines, Patricia Loor.
Producción ejecutiva: Mary Palacios, Gervasio Iglesias y Tania Hermida.Música: Nelson García.
Fotografía: Armando Salazar.
Montaje: Iván Mora.
Dirección artística: Pedro Cagigal.
Vestuario: Gabriela Villacís.
Estreno en Ecuador: 8 Septiembre 2006
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Sobre Que tan lejos
Diario El País de España




9.10.08

El sindrome de Nazaret


En 1996 leí con gratitud y asombro los dos tomos que componen Los novelistas como críticos (1991), una exhaustiva y rica compilación de textos en los que la novela (hispanoamericana), como tentativa, ejercicio y reto, ocupa el centro de su empeño. La compilación la debemos a Norma Klhan y Wilfrido H. Corral — están publicados en la serie Tierra Firme del Fondo de Cultura Económica de México.

El contenido de los tomos, textos de narradores los más, que refieren su parecer sobre el oficio o la obra de sus colegas, es variado y rico; nombres, geografías y tradiciones varias se agrupan y tenzan la discusión, la profundizan o proyectan en las direcciones que el lector, según su propia experiencia debera inferir o sugerir a partir de su propia observación.

Mi lectura de estos libros la comenté por ese tiempo a un amigo estimado. Habría olvidado del todo esa conversación si este mismo amigo no me hubiese solicitado hace poco la copia de uno de los textos que viene en Los novelistas como críticos (es este el motivo por el que he vuelto a releerlos — en tomos prestados a la Biblioteca central de Zúrich).

No puedo dejar de transcribir un fragmento pequeño que tiene que ver con el título de esta entrada. El texto que lo contiene se llama "Muchos años después . . ." y lo firma José Emilio Pacheco, y fue publicado en 1987 , en la revista Casa de las Americas, 165 (al leerlo, por favor, recordar el año de su publicación).

El síndrome de Nazaret

¿Quién es el escritor más admirado en Colombia? Octavio Paz. ¿En México? Gabriel García Márquez. ¿Quién es el escritor más atacado en Colombia? García Márquez. ¿En México? Paz. ¿Cuál es el principal reproche contra García Márquez? Ser castrista. ¿Contra Paz? Ser anticastrista. ¿A quién propusieron los mexicanos para el premio Cervantes en 1981? A Juan Carlos Onetti. ¿Y los uruguayos? A Octavio Paz.

No acabarían nunca los ejemplos del síndrome de Nazaret. ("Cómo va a ser el Mesías si es el hijo del carpintero y yo jugaba con él en la calle".) Ya que en Colombia recordarán los treinta años de Piedra de sol, los veinticinco de La muerte de Artemio Cruz y Aura. Terminemos aquí el breve recuento de la primera etapa de García Márquez en México (1961-1967).






28.9.08

El narrador en su tinta

Dos videos cortos dedicados a Javier Vásconez, novelista ecuatoriano de reconocida trayectoria.
El primero se llama El estilo de Vásconez:



El segundo Los personajes de Vásconez:




El narrador en su tinta, en video, es el registro que documenta un proyecto mucho más amplio emprendido desde hace poco la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Con periodicidad no especificada, esta institución centra su atención en la obra y personalidad de un narrador para presentarlo a un público lector interesado en sus libros y la literatura.

Ha sido Javier Vásconez el escritor escogido para la puesta en marcha de este proyecto que comienza en un estudio de radio, ante un público invisible, luego se monta en el escenario del Teatro Prometeo de Quito, donde el escritor dialoga con el público y, de forma complementaria con estos dos eventos, y amparada en una investigación solvente, se filma y edita un video que a los lectores nos permite acercarnos al autor de otra manera.

Dos narradores han sido entrevistados, estudiados y filmados hasta el momento. J. Vásconez y Jorge Dávila — esperemos que su video no tarde demasiado en ponerse en línea.

6.9.08

Georg Christoph Lichtenberg

Supusé que el motivo sería la publicación de una selección especial de sus aforismos o algún estudio singular que viniera a expandir la discusión sobre su obra. Cuando leí la invitación al evento, no se me ocurrió suponer razones lejanas a las nombradas, pues, abrir la temporada literaria zuriquesa, guiada por las palabras de Hans Magnus Enzensberger y el profesor Peter von Matt, personalidades de primer orden no sólo en el entorno de lengua alemana, obligaba suponer algún móvil fuera de lo común.

Pero no, mi suposición estuvo errada. No hubo proyecto literario-editorial de por medio que amparara el evento del 3 de septiembre pasado. La conversación pública de esa noche entre estos dos escritores, llamada con alegre prevención “Lichtemberg y las consecuencias”, fue mera admiración hacia quien inventará el aforismo como género —sin la menor intención para ello—; y, claro, un acierto de sus organizadores. Por su buen ojo y tacto — para reconectarnos con la tradición, para medir el pulso a los tiempos que corren.

La discusión la condujó el profesor von Matt. Había extraído con anticipación 29 aforismos de la obra de Lichtenberg. Vale decir 29 anotaciones que indagan el universo con agudeza, expontaneidad y humor. Un delicado hilo de sabiduría brota de cada una de ellas. O de desconcierto. Indagado por éstas, H.M. Enzensberger dio su interpretación de ellas, su visión y percepción, para suerte de los que allí estuvimos, no siempre coincidente con la que las que hiciera por su parte el profesor von Matt.

He pasado estos días releyendo a Lichtenberg, autor ciertamente referencial (para Nietzsche, el de los poquísimos que vale la pena leer y releer, una y otra vez; para André Breton, un imprescindible en su antología del humor negro; para Cabrera Infante, la luz última, inequívoca, que pidiera Goethe en el lecho de muerte). Lo hago en los dos libros que dispongo; una antología en alemán de sus Aforismos, cartas y sátiras (VMA-Verlag, 1962) y otra en español, traducida y comentada por Juan del Solar (Edhasa, Madrid,1990). Sé que hay en español dos ediciones anteriores a la de Juan del Solar (una hecha por Guillermo Thiele, Buenos Aires, 1942; y otra hecha por Juan Villoro, FCE Mexico, 1989) pero no he podido hacerme con ninguna de ellas.

De las observaciones seleccionadas por el profesor Peter von Matt, tomo una, la 16, que, al menos en la versión española que manejo, no está traducida. Su contenido es ciertamente una inexactitud, sin embargo, no por ello deja de ser una tentación:

Muy difícil de encontrar en el mundo una mercancía tan rara como los libros: impresos por gente que no los entiende, comprados por gente que no los entiende, encuadernados, reseñados y leídos por gente que no los entiende, y ahora incluso escritos por gente que nos los entiende.

Y unas pocas que constan en la selección hecha por Juan del Solar:

El bienestar de países se decide por mayoría de votos, pese a que todo el mundo reconoce que hay más gente mala que buena. (52, cuaderno F)

Si nuestros jóvenes se acostumbraran a escribir siquiera un poemita destinado a la cabeza por cada tres que destinen al corazón, aún nos quedaría la esperanza de ver, ya en nuestra vejez, algún hombre que tuviera corazón y cabeza, el más raro de los fenómenos. La mayoría raramente tiene en la cabeza más luz que la necesaria para darse cuenta de que está totalmente vacía. (104, cuaderno F)

Toda una vía lactea de ocurrencias. (344, cuaderno J)________________

Sobre Lichtenberg, Cabrera Infante



12.8.08

Noir Équateur

Es este el título de un libro que llamó mi atención en una librería de Lyon. Una edición de bolsillo, de época, grato de ver y hojear y, por alguna otra razón, llamativo. Por su título quizá o, a lo mejor, por las ilustraciones de Joel Jiménez que intercalan los relatos que contiene, un manojo de historias escritas por José de la Cuadra (1903-1941).

Por lo general, en los estantes de las librerías medianas de las ciudades que no tienen el castellano como lengua de uso, el espacio que dedican a los libros de autores latinoaméricanos traducidos, suele ser reducido. No es nada extraño por ello que en esos parcos estantes nunca encuentre ejemplares de autores ecuatorianos. El mercado tendrá sus razones para que así sean las cosas; la tradición narrativa ecuatoriana las suyas, para explicar el poco o nulo interés que sus discursos provocan en otras culturas. Habrá que comentar algún rato las razones de esa carencia y lo que se podría hacer en el mercado de lenguas para que las voces que mejor suenan casa adentro, en el entorno de la lengua, pudiesen alojarse también en otras. Son poquísimos los autores ecuatorianos que se pueden leer en otras lenguas; y de estos, presentados por lo general en antologías, son un puñado los que tienen más de un libro traducido a dos o tres lenguas extranjeras.

Noir Équateur (2008) está publicado por la editorial L'arbre vengeur y abre la colección La forêt invisible que dirije Robert Amutio (traductor de Roberto Bolaño), que es quien además próloga la obra.

Para quienes no hayan escuchado antes el nombre de José de la Cuadra, les proporciono un dato. Los personajes de este escritor guayaquileño, sobre todo los que aparecen en Los Sangurimas, preceden la llegada de Pedro Páramo y del Coronel Aureliano Buendía, creaturas que giran en una órbita similar a la que propone el guayaquileño.
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Alfredo Pareja Diez-Canseco sobre J. de la Cuadra
Los Sangurimas, en alemán
José de La Cuadra, Diadro Hoy




Schrödiger en Zúrich

Cada miércoles, la ciudad de Zúrich publica el Tagblatt , periódico municipal de distribución gratuita. En sus páginas uno se entera de los ...