21.4.24

Un abrazo ecuatoriano-mexicano

Por mero equilibrio es necesario contraponer pesos – para no dar un mal paso.

Las relaciones diplomáticas de Ecuador y México están rotas de momento. No sabemos cuando vuelvan a normalizarse. Por lo pronto se hacen muchas lecturas de las culpas y motivos de las acciones cometidas. El rompimiento traerá consecuencias sin duda. Sin embargo, en esto veo también un buen motivo para contraponer a los hechos políticos otros mucho más profundos y decidores: el de los libros que nos juntan y funden para siempre. De autores mexicas y ecuatorianos, de casas editoriales. Ideas y temperamentos, estéticas, lecturas y una rica y múltiple temática nacida de las letras. 

Por la coyuntura quiero destacar un nombre muy especial, el de Bolivar Echeverría (1941-2010), un ecuatoriano universal, quizá el único filósofo americano cuyos escritos se estudian en algunos países de Europa y Latinoamérica, así como en los EEUU. EL Vivió por muchos años en Ciudad de México, donde falleció en 2010. Su viuda, Raquel Serur Smeke, ha sido desde marzo de 2019 –hasta el pasado 8 de abril– la Embajadora de Mexico en Ecuador.

De la página web de la Frei Universität Berlin tomo esta introducción a una entrevista en que el filósofo aborda varios conceptos y temas que vale la pena considerar:

"Bolívar Echeverría nació en Riobamba (Ecuador). Obtuvo el título de Magister artium en Filosofía en la Freie Universität Berlin, después realiza una Maestría en economía y un doctorado en Filosofía en la Uiversidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde 1988 es profesor titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Bolívar Echeverría es un gran pensador, filósofo, intelectual, teórico, escritor e investigador. Es un incansable viajero. Sus investigaciones recurrentes contemplan el permanente estudio de la obra de Marx, las teorías de la modernidad y del barroco latinoamericano."

Bolivar Echeverría en la LAI


30.3.24

Rumbo al infierno

Hoy desperté y sin dudarlo bajé inmediatamente a mi biblioteca, a buscar mi ejemplar de “La divina comedia”.
Antes, en el duermevela inminente al despertar recuerdos disímiles entrecruzaban sus formas y tiempos. Sí, es el día –pensé–, el peso de la conmemoración: “viernes santo”, por ello la confusión y la agilidad.
De esas visiones unas cuantas continuan dando vueltas. 

En una curso el tercer año de secundaria –en el plantel norte del colegio Maldonado, cerca del bosque de eucaliptos, malezas y lagartijas. El sol de la mañana entra por la ventana, el profesor Plaza –pequeño, de piel cobriza, corte de pelo y bigotes delineados con navaja, vestido de negro, animadamente da saltos leves de uno a otro lado del salón. Libro en mano nos habla de una frase que le sublima: “ni una gota de lluvia”. Se detiene en la figura literaria y procura que entremos en ella y admiremos su belleza. No lo logra pero insiste, deja de lado a Juan Ramón Jiménez y salta a otro nombre: Dante Alighiere.
Recuerdo hoy al profesor Plaza; también al profesor Guevara, “el melancólico”. Fue en sus clases que escuché por primera vez citar con animada admiración el nombre y la obra del poeta toscano. En Quito, en los años de la U arremetí varias veces sus páginas, sin éxito. La leería de verdad sólo muchos años después, en 2008, en Horgen, Suiza, entre el viernes 21 y el domingo 23 de marzo, centrado y concentrado. Desde entonces vuelvo a ellas según el ánimo y la necesidad. Hoy, siguiendo las instrucciones que el mismo poeta nos diera he vuelto a releer la primera parte de su “Divina comedia”. Lo he hecho parcialmente, como exigen ser leídas sus tres partes: hoy, viernes santo, los 34 Cantos de El Infierno. Mañana, sábado de Gloria, los 33 Cantos de El Purgatorio y, el domingo de resurrección, los 33 Cantos de El Paraíso.
Puesto que he recordado una escena de mi vida estudiantil, de paso, he recordado también a mis compañeros de entonces –con quienes hoy, en el presente, nos juntamos en un chat que alimentamos proporcionalmente con memes y pensamientos píos, saludos emotivos e ilustrativo porno de época. En ellos pienso y a ellos les alcanzo este catálogo del infierno dantesco para que empecemos a buscar puesto – o vislumbrar el que bien correspondería a cada uno de nosotros.
Entonces, vamos para allá, el infierno aguarda:
A la mitad del camino —Dante tiene casi 35 años en el poema—, apartado de la senda, perdido en una selva oscura, el toscano da de improviso con un fantasma de carne y hueso: Virgilio, el poeta latino, su salvación, quién, para preservarlo con vida, será su guía por el infierno, el purgatorio y el paraíso terrenal en un recorrido que dura tres días. Es el viernes santo 25 de marzo del año 1300.
Entonces la representación del universo era la de Tolomeo: un territorio plano e inmóvil en el centro del mundo rodeado de astros y planetas, incluido el sol. En este plano representativo Jerusalén está ubicado al norte, sobre el infierno que es un gran abismo dispuesto en círculos descendentes que conducen al centro del planeta donde habita Lucifer. En las antípodas de Jerusalén, al otro extremo, se ecuentra la gran montaña del purgatorio. Es decir, el infierno y el purgatorio dantescos son terrenales.
Nos encaminamos al descenso. Antes un cartel: "Dejad aquí toda esperanza los que entráis". Son nueve círculos los que vamos a recorrer;
- En el primero, el limbo, no hay tormentos, sólo suspiros que se pierden entre las tinieblas. Son los de las almas justas que murieron sin bautizo o sin conocer la verdadera fe religiosa.
- En el segundo el tormento lo sufren los que en vida fueron lujuriosos.
- En el tercero los condenados por gula.
- En el cuarto, equidistantes, los avaros y los pródigos.
- En el quinto, los dominados por la ira.
Entre tanto hemos decendido en las profundidades del infierno. Nos acercamos de a poco a los pecadores de categoría especial; así:
- En el sexto círculo nos encontramos con herejes y renegados, apóstatas y réprobos.
- En el séptimo a los que ejercieron violencia –contra el prójimo, contra sí mismos y contra Dios.
- En el octavo a los fraudulentos, clasificados en diez grupos: seductores, aduladores, simoníacos, adivinos, barateros, hipócritas , ladrones, malos consejeros, sembradores de escándalos y falsificadores.
- Finalmente el noveno, dispuesto para los traidores clasificados en cuatro grupos: los traidores a la familia, a la patria, a sus huéspedes y los traidores a quienes les hicieron el bien.
Esto por ahora. Continuará:

20.7.18

"Papers" para el olvido

Hace ya un par de décadas Gabriel Zaid publicó un libro muy interesante en el que abordaba, entre otros temas de reflexión, el problema relacionado con los papeles o documentos de trabajo investigativo (así llama el Banco central español a los working papers que producen sus investigadores). Los demasiados libros (1996) es el título de ese libro de Zaid. Una de las conclusiones a las que arribaba su autor era –recuerdo– que los estudiantes en las universidades que se iniciaban en la investigación y la paralela elaboración de papers, en ese entonces estaba más dedicados a la escritura que a la lectura. Escribir se había vuelto una obligación necesaria, caso se tenía en mente construirse una carrera académica. Había que alimentar el curriculum, robustecerlo con los temas posibles que dieran cuenta del porte del investigador y sus posibilidades expansivas. Había que escribir y escribir pues esa era la única manera de poner a prueba las potencialidades y mostralas ante los demás –de las capacidades de lectura y reflexión en relación con el medio, con el objeto de estudio aludido, poco importaba pues ello dejó de interesar a los organismos de control académico. He recordado esta lectura leyendo el texto adjunto publicado por Revista Ñ, en el que, más de dos décadas después, persiste esa tendencia a la que se suman ahora inconvenientes entonces no vislumbrados. El artículo está redactado desde la perspectiva argentina, es decir, dejando de lado elementos no incorporados a su tradición investigativa y sus relaciones con las grandes casa editoras de Journals (Elsevier, Routledge, Wiley, etc). Mientras hacía mi lectura he pensado en mis amigos y compañeros que publican regularmente en estos Journals, caracterizados por exigir incluso un pago a cambio para ser leídos (el pago lo cubre las instituciones en las que ellos laboran).

Hay distancias y la analogía no cuenta pero hay un hilo secreto que conecta esta práctica con el ahorro millonario extranjero que se hace en la banca suiza, que me es difícil no recordarlo en este punto: los depósitos que van más allá de los diez millones de francos deben pagar una tasa de interés para ser conservados en bóvedas helvéticas, es decir seguras y casi intocables por los vaivenes que atraviesan las demás monedas que se mueven a sus anchas en las principales bolsas de valores. Será que publicar en los Jourrnals de prestigio es una manera de preservar con visibilidad los trabajos académicos de importancia? ¿Será que publicar trabajos académicos de importancias en las plataformas Open resources invisibiliza a los trabajos, tengan o no relevancia?



12.6.18

"La industria más peligrosa del mundo"

Los que saben de ello y opinan con autoridad la tienen identificada. Saben cómo se desplaza, de qué se alimenta, cómo funciona su lógica. Por el dinamismo que ha hecho gala las veces anteriores, más las destrezas tecnológicas maquinadas en los años recientes, se deduce que cuando saque su cabeza sencillamente arrasará con lo que se le ponga al paso, sin respetar el estatus de los contenedores – países pobres, ricos dará lo mismo, predicen.

Sí, el nuevo monstruo son las crisis financieras, en plural. Si, ciertamente, que la que viene es una; sin embargo, cuando se haya puesto algo de orden en la casa global, sin ningún lugar a dudas, vendrá después otra y a continuación otra más. Y así sucesivamente hasta que el cuerpo aguante. Morderse la propia cola es el motor que impulsa el movimiento.

Una de esos discursos que se atreven a ver en perspectiva cuanto está pasado es el que Martin Khor relata en un elocuente artículo reproducido por El Telégrafo (EC). Leerlo me ha recordado lo que hace una semana escribiera Martin Wolf en el Financial Times, a propósito de la iniciativa "Dinero pleno" (Vollgeld), que los suizos votaron el pasado domingo – sí, se rechazó la iniciativa contundentemente; sin embargo, el hecho de que la idea del "dinero pleno" haya sido considerada y debatida en el corazón mismo de una economía liberal de punta, trae luz a ese callejón donde parece haberse parqueado la realidad con resignación.

Sí, el momento aún no ha llegado para adoptar una medida económica de tal envergadura: que sea el Banco central el único y exclusivo dispensador de dinero y no como sucede en la actualidad, donde son los bancos privados generan dinero en cuenta hasta donde les sea posible, expandiendo la posibilidad hasta el extremo máximo que las regulaciones permiten.

A pesar de que los ciudadanos suizos rechazaron en las urnas la iniciativa "Vollgeld" que pretendía alterar el orden monetario vigente, vale la pena leer con detenimiento cuanto ésta contiene y propone. Vale hacerlo tomando en cuenta el escenario que nos pinta Khor, el diagnóstico de la realidad monetaria global que hace Martin Wolf y las perspectivas que ve en iniciativas como la "Vollgeld", quizá necesarias para controlar a "la industria más peligrosa del mundo", que es como califica a la banca financiera.

17.6.17

Rob Pruitt en Art Basel 2017



De Mimesis a memes, ¿qué o quién es aquí el punto de referencia, el punto o referente cultural a replicar y alterar, a reinterpretar y modificar? ¿Pastiche, parodia, imitación? ¿broma, sátira, guiño? Lo que sea, no importa; sí en cambio, que Rob Pruitt, a diferencia de lo que hace en su página de Istagramm, exponga sus memes sobre lienzos impresos. En la Art Basel 2017, en la sección Unlimited, es sin duda una de las obras más celebradas por sus visitantes (Celebrity Look-Alikes, 2016/2017). Es imposible, no sonreir, dudar, y a ratos estallar a carcajadas: Marc Spiegler, el Global Director de Art Basel junto al Chapo, Keller, Abramovic, y toda la farándula del arte con su respectivo pareado –sonante, asonante, disonante, todos, estridentemente festivos.
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Rob Bruitt en Instagram
10 trabajos para ver en Art Basel 2017

31.3.17

Balseca y Campaña

No dejo pasar los días viernes sin leer los artículos de Fernando Balseca. Leer sus comentarios me pone a tono con aspectos de la realidad que me interesan. Son varios los motivos que sustentan este hábito. Su prosa en primer término, en la que rigor y generosidad se dan la mano. Ésta nos invita a descubrir y observar aspectos y fenómenos que van más allá de lo que parecen o, en caso de que los conozcamos y tengamos una opinión al respecto, a volverlos a revisar, para discutirlos e indagarlos desde otras perspectiva. El disentimiento es bien visto en esas líneas pero sólo a condición de ser pensado.

Por otra parte está su curiosidad, el afán del lector que, consciente de la magnitud de trabajos que le aguardan por leer, ha sabido hacerse con una técnica para distinguirlos en verdad admirable. Saber extraer de la vida que se vive y se observa, de la corriente de conocimientos siempre creciente los materiales que valen la pena comentar en ese contexto y tal momento es un mérito de pocas personas pues la dedicación que ello demanda sólo pocos están dispuestos a darla.

Esta vez Balseca comenta en su columna un libro cuyo tema me importa mucho: Una sociedad de señores: dominación moral y democracia (México, Jus, 2017), cuyo autor es el ecuatoriano Mario Campaña. Por lo leído, el texto propone una discusión que está suelta y no ha tenido aún la atención requerida entre quienes debieran haberla dado. He pensado de inmediato en Bourdieu, en su libro La distinción. En todo caso, hasta que me llegue el libro seguiré dando vueltas con su título.

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Fernando Balseca: El señor feudal sigue por allí

Ignacio Vidal-Folch: Contra el sufragio universal

1.5.16

Un espejo para Avelina

Sobre la doblez, sobre su capacidad de suplantación y destreza para el embauque, para intentar sorprendernos, se ha escrito copiosamente. Desde nuestro admirado novelista Vargas Llosa hasta nuestro amigo M. A. Rodríguez, se tensa un arco de opiniones que tienen por objetivo desenmascarar al “Arte Contemporáneo” y dejarlo en evidencia. Los argumentos suelen ser los mismos y la comparación su mejor instrumento. En esos textos se da por sentado que quien los escribe sabe qué cosa es arte y por ello está capacitado para juzgar y determinar lo que no lo es. Sin embargo, esas opiniones expuestas en buena prosa suelen ser impresionistas y arbitrarias. No iluminan el campo de discusión, el espacio en el que se ha gestado el nombre sino que, negándose la posibilidad de comprensión, confunden sus significados y lo clausuran sin más.
Al respecto, desde hace un par de años, de visita por portales que me son gratos, he dado una y otra vez con textos de la crítica de arte Avelina Lésper quien, en los tiempos que corren y por la manera cómo lo hace, es de momento (pero sólo en lengua castellana), me parece, su más visible denostadora. No comparto sus puntos de vista, sin embargo, desde mi primera lectura de sus comentarios no dejó de llamar mi atención, la enjundia que los teje y que, mal interpretada, multiplica la confusión ya existente ante el nombre arte contemporáneo.
Acabo de leer un texto calmo, breve y muy bien argumentado del crítico de arte colombiano Halim Badawi: Diatriba contra Avelina Lésper. Todo cuanto se pueda decir de las personas cultas que no logran concebir lo que es el “contemporary art” o que califican a las críticas de la señora Lésper de ”directas”, “radicales” y “valientes” cabe en esta breve diatriba que bien podría ser también un espejo.

27.2.16

Mustang




La pasan en la sala 3 del Houdini (pequeña, seis filas apenas). Entré allí como el niño despistado y curioso que quiere ser arrullado por la sorpresa. No sabía nada sobre del film. Me invitaron a verlo mujer e hijo (un halón de expontaneidad aupado por el mal clima). Con ellos discuto a gusto sobre ficciones y algunas realidades, una buena razón para meterme a ciegas en esa salita.

Llevado por el hábito, como quien consulta a las nubes, empecé a barajar las posibilidades que el nombre me sugería: Mustang me remitía sólo al auto americano que lleva ese nombre inspirado en los caballos salvajes que corretean por las praderas del oeste gringo y, también, por correspondencia, en la fascinación de quienes lo conducen­ - en films, carreteras y sobre todo por calles altamente expositivas.



Pero nada que ver con autos o caballos (o pueda, si lo tomamos como metáfora del ímpetu y la necesidad de liberarse y correr): vinieron imágenes de un jolgorio lleno de luz, colores y risas juveniles, algo que en principio nada tiene que ver con prados o Francia, de donde, ví entonces, venía gran parte de la financiación del film y, culturalmente, también su directora turco-francesa.  



Deniz Gamze Ergüven(1978) teje sobre cuadros luminosos y apacibles de la campiña turca  la historia de cinco muchachas huérfanas que viven bajo el cuidado de su abuela y su tío. La historia trata de su crecimiento en un entorno donde el ser femenino, determinado por costumbres severas, debe permanecer incólume si quiere alcanzar su realización (para mostrarse primero como humildes postulantes, luego como solicitas posibilidades y, finalmenmte, como esposas dependientes). Suceden varias cosas que alteran ese programa, suceden varias cosas paralelas al programa que enturbian cuanto debería resplandecer como el maravilloso sol que se posa en el jardín y entra a las habitaciones por entre el enrejado.


Una mirada que se muestra fresca, un relato meditado que aleja de sí la posibilidad enervante de una mala lectura. No es la religión, no es el Estado, al malo no hay como señalarlo con el dedo. La desavenencia entre la vida y el orden resignado y mudo engendra dolor, mata la posibilidad que somos. Esta Mustang va más allá de Turquía, sus praderas son la vida misma.
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Una entrevista a la directora (en alemán)




13.10.15

David Graeber de vuelta

Acabo de enterarme: Graeber ha publicado un nuevo libro: Burocracia.
Hace años, luego de leer un libro de Kundera, discutimos con los amigos sobre este gran ejercito del que, queramos o no, formamos parte, activa o pasiva, sin solución a vista.
Leo la noticia en el portal de Telerama (fr), pero veo que el original en inglés apareció el pasado enero. Aquí un acercamiento detenido a su contenido.


Bienal de las Fronteras (Biennial of the Frontiers)

Aquí el texto que da cuenta de este evento en el Museo de Arte Contemporáneo de Tamaulipas, en Matamoros, México. Lo firma Leslie Moody Castro e incluye esta foto que, por las alusiones y lecturas que, nuevamente renueva, lo dejo a mano. 



Verónica Meloni, Collage, 2014, Digital photograph printed on Harman Crystal Luster 260 g. Epson Ultra Chrome K3, 59” x 43.3.” Courtesy of the artist and Bienal de las Fronteras (Biennial of the Frontiers), 2015

7.10.15

Vuelve el hombre

Franzen esta de vuelta. Entre las tantas lecturas que aguardan, casi es una desconsideración presentarse con un tomo de 700, 800 páginas. Más aún, como si nada, casi, casi exigir leerlas –no directamente, no debe haber alarmas; sin embargo es eso, pues no hay otra posibilidad. No hay como dejar de hacerlo. Franzen tiene sobre sus hombros el peso de la tierra, lo bueno y lo malo que se puede pensar o imaginar que es o debe  ser la novela contemporánea actual.

A ver que dice en sus propias palabras, aquí.

6.10.15

Dos ensayos

De paso por el catálogo de Revista de Occidente, vuelvo a dar con un artículo dispuesto en la web cuyo contenido podrá interesar a más de uno: "El arte en tiempo desquiciado. Una nota sobre la urgencia y la crueldad contemporánea". Lo firma Fernando Castro Flores y es parte del número de febrero 2015 de la revista de marras.

Y en el número 412, de septiembre 2015, un artículo de Danilo Kis "Sobre lo irracional a través de las teorías literarias".

16.8.15

Jean Lacouture

Piedras, piedrecillas, pedazos de pan duro que dibujan una ruta caprichosa al paso por el bosque; una guía personal para no extraviar el camino de regreso, caso haya que retornar al punto de partida.

Los libros, algunos films, las personas siempre – la música es el fondo impreciso –, han hecho, son esos distintivos minúsculos que hemos ido echándolos como si nada a la vera de la caprichosa ruta. Las historias para el camino. Y cada una tiene otra a cuestas. Llego a ese libro por mera curiosidad, a ese autor por recomendación de un amigo, a esos de más allá porque están citados en la bibliografía de un tema que me llama la atención, porque la corriente de bytes nos los pone al frente todo el tiempo y cedo, porque le gustaba a ese director de cine cuyas historias me perturban. Llego a unos pocos por corazonada, a otros por asociación.

He comprado algunos libros sólo por su título. Este, Montaigne a cheval (Seuil, 1996), entenderán, no podía dejarme indiferente. No tenía la menor referencia de su autor, Jean Lacouture, sin embargo, ese título en sí es todo un programa, en cualquier caso, una buena oportunidad para regresar a la páginas de los "Ensayos" en agradecida compañía, en la de alguién que conoce su obra minuciosamente y ha seguido, reconstruido un relato aproximado de lo que pudo haber sido la vida de un vecino suyo de Burdeos .

Manías para la lectura; en el librero conviven los autores en vecindad insospechada, como un homenaje dispuesto por algo más potente que el gusto y las preferencias. Cuando se retoma a Montaigne, saben ustedes que no es fácil luego abandonarlo, su charla es tan amena y aleccionadora, uno se siente tan bien en su compañía que, la verdad, cuesta desprenderse de sus libros para cumplir con las exigencias y discurrir por entre los quehaceres habituales.

A las páginas de Montaigne vuelvo de cuando en vez, sin apuro. Hace unos años regresé a buscarlas acompañado del libro de Lacouture, a pasearme por ellas como lo hace el ensayista por sus temas, sin plan, abierto a las posibilidades que la lengua y los temas guardan entre sí bajo la superficie  Era una conversación con un desconocido simpático sobre su admiración al autor de los Ensayos. Horas gratas que hace unos día debí recordarlas al ver en la prensa una necrológica extensa que daba cuenta de ese desconocido con el que me puse a conversar hace unos años sobre Michael de Montaigne. Sí, Jean Lacouture, falleció el pasado 16 de julio. Tenía 94 años de edad, jamás lo habría imaginado y, tampoco, que fue un periodista excepcional cuya capacidad de trabajo apenas puedo imaginar, toda una institución en la tradición francesa.

Pues ni modo, sólo se trato de esto, me retiro a hojear los libros de estos dos señores cuyos libros seguirán allí, siempre a mano, dispuestos a conversar.

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Le Monde: Mort de Jean Lacouture



18.1.15

La novela de Houellebecq

No es posible ignorarla. Soumission está ya en las librerías francesas. En Amazon, hacerse con su versión digital dura un par de segundos (y U$ 18.11). Vamos a ver que me deparan sus páginas, cómo serpentean por entre la realidad que le sirvió de premisa para tomar forma y es la misma en la que el pasado siete se cometió el atentado contra Charlie Hebdo. Si,  está impregna de sombras, unas inevitables, otras rebuscadas, puestas para la ocasión. A ver de que manera esta ficción remonta tan espesas aguas que no sabemos hacia donde corren.

Antes de volcarme en sus páginas he leído un par de artículos de opinión que los tengo en cuenta. Uno de Jorge Volpi, contextúa la figura y trayectoria polémica del autor (grato de leer, sobre todo, porque tengo una percepción distinta de MH). Otro de Bernard Henri-Levy, muy oportuno, para poner de entrada claras las reglas del juego y la posición de quienes lo llevan adelante.

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Sobre Soumission en Liberation
Entrevista a MH en The Paris Review
Damian Tabarovsky en Revista Ñ
Sobre Sumisión y MH en ADN

16.6.13

Melville y Manuela

Cuando léimos El General en su laberinto, de García Márquez, hace muchos años ya (publicado en Oveja negra, en pasta dura), al llegar a sus páginal finales, el autor cita el encuentro de estos dos personajes, Herman Melville y Manuela Saenz, cuyas vidas también son parte de la representación que nos hacemos del tiempo. Diario El Comercio de este día, trae una nota de opinión, escrita por Oscar Vela, que reproduce esa anécdota y despierta la atención sobre las varias aluciones tejidas alrededor de este encuentro, bastante probable, por historiadores y fabuladores que gustan regrear a esa franja de la historia y los momentos de esas vidas.

Lucerna, retorno a Carmina Burana

No nos queda lejos de casa, y sin embargo cada visita al KKL Luzern conserva algo de rito. Uno entra con cierta reserva —como si ya supiera...