26.3.06
Clarice Lispector
Amor
fracmentos de:
La hora de la estrella
y un poema:
Estrela perigosa
Eslavoj Zizek, finalmente
Han transcurrido un par de años desde que leí en Schnitt, esa exaustiva y múltiple revista de cine alemana, una triada de textos muy sugestivos sobre Matrix, el film que fascina por igual a niños, adolecentes, cinéfilos, aburridos y personas otras que se preguntan sobre el tiempo y el espacio desde diferentes disciplinas y experiencias de vida. Más que interesante me resultó la lectura de esos tres textos —que al citarlos este momento, su recuerdo se abre paso con asombrosa facilidad por entre una maraña de impresiones y vivencias que conforman mi yo hasta este punto. Estos textos fueron, son, La ironía cibernética, de Peter Sloterdijk; Filmar la filosofía, de Boris Groys; y Las dos caras de la perversión, de Slavoj Zizek, nombre éste último que nada me decía entonces pero que en esa lectura, por la manera de apropiarse del tema, o si se quiere, de irrumpir en él, con un lenguaje y una argumentación que de normal no se usa en esos campos, llamó fuertemente mi atención y me puso en alerta. Enjundia y sorpresa me causaron los primeros ensayoss que leí en ese tramo; luego, un extrañamiento que veo haberse desprendido de la admiración.
Es que, entre tantos escritores, intelectuales, filósofos, observadores, artistas y críticos inteligentes que este incipiente siglo junta a nuestro alrededor —con una facilidad nunca antes tan a la mano—, dar con una voz que prueba a nombrar fenómenos que andan por allí como cables sueltos, o los relaciona con otros no menos inverosímiles, es un suceso difícil de echar de lado como una noticia o referencia más. Partir de una base argumentativa en la que San Pablo, el fundador de la iglesia católica, se entrecruza con Lenin; el marqués de Sade con Marx, el gozo —lo que suponemos que este significante denota— choca con el placer —otro significante— y las drogas dan la mano a la ética prometiéndose mutuamente al menos una conversación racional de sus contenidos y posibilidades resulta sumamente estimulante.
Esta vez, finalmente, a Eslavoj Zizek, el filósofo esloveno nacido en Lubliana en 1949, Babelia —que casi casi equivale a decir la prensa española—, acaba de dedicarle su portada, más una entrevista y un comentario, a propósito de la publicación casi simultanea en España de cuatro de sus libros (Bienvenidos al desierto de lo real, Akal, 2005; Arriesgar lo imposible, Trotta, 2006; El títere y el enano, Paidós, 2006; Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio, Debate, 2006)
En la Argentina sin embargo, como saben sus lectores en castellano, el filosofo esloveno es bastante conocido. No son pocas las entrevistas y comentarios publicados en los medios de ese país al que viaja a menudo y donde gran parte de sus libros aparecen casi seguidamente a sus primeras ediciones —hechas en inglés.
Entre la variedad de textos que la web ofrece sobre Zizek, o sobre su obra, hay al menos dos blogs (Rizomas y El bosque) que han dispuesto una generosa selección de links a materiales de este autor que valen la pena visitar.
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Cuatro modos del mal político, de Eslavoj Zizek, para leerlo en clave ecuatoriana, a propósito de las protestas que "van por las calles".
25.3.06
El Ecuador & The Economist
La primera edición de este semanario inglés salió al mercado en 1843.
Esta brevísima aclaración, sólo para dar una pista de la procedencia del artículo que a continuación copio, aparecido en la edición de este día 24, en el que se da cuenta de los sucesos que ahora mismo están sucediendo en el Ecuador. Triste la frase final con la que cierra este breve artículo. Triste porque sobre todo es cierta.
(el original en inglés, para los que deseen leerlo —y de paso corregir mi apurada e imprecisa traducción— lo pongo en la columna de comentarios)
Tensión pre-electoral
Desafíos a un gobierno débil
EN 2002, Lucio Gutiérrez, un ex-coronel del ejército a la cábeza de una alianza política que incluía al movimiento indigena entones bastante fuerte, fue elegido presidente del Ecuador. En abril de 2005, el señor Gutiérrez fue expulsado de su cargo y el movimiento indígena, del que él había tomado distancia con aterioridad, está ahora dividido. Pero incluso así, y de distintas maneras, ambos le están haciéndo la vida difícil al gobierno interino del Ecuador.
El desafío más inmediato viene de los grupos indígenas. El 21 de marzo, luego de varias jornadas de protesta y enfrentamientos, el gobierno declaró el estado de emergencia en cinco provincias de la sierra. El movimiento indígena más numeroso, la CONAIE, amenazó con tomarse Quito, la capital del país. El gobierno dice que utilizará la fuerza para derribar las barricadas.
Aparentemente las protestas tienen por objetivo impedir las negociaciones del acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Dice la CONAIE que este acuerdo amenaza la subsistencia de los agricultores. Desea que se haga un referendum sobre este tema. Pero hay en juego una razón más importante para los líderes locales que tienen ante sí unas elecciones a realizarse el próximo octubre. Presionar y conseguir un poco de dinero del gobierno es una buena manera de asegurarse los cargos a los que aspiran.
A lo largo del país, protestas violentas similares organizadas por políticos locales de diferentes tendencias han conseguido mil millones adicionales del gobierno de Alfredo Palacio. Los manifestantes saben que las arcas oficiales están repletas con los ingresos inesperados por la exportación de petróleo. También saben que, a pesar de las aspiraciones iniciales del Dr. Palacio, hoy ya lejanas, de no limitarse a ejercer su cargo sólo como un vigilante, él es débil y la legitimidad de su gobierno es cuestionable. Un cardiólogo que fue vicepresidente del coronel Gutiérrez, puesto en su función por el Congreso y los manifestantes aireados que depusieron a Gutiérrez luego de que éste dilsolviese el Tribunal Supremo. De vuelta al país el pasado octubre, luego de un breve exilio, Gutiérrez fue encarcelado por sedición.
Conocido su desprecio por la independencia judicial, fue irónico que una corte liberase este mes al Sr. Gutiérrez, a pesar de estar aún inculpado por otros asuntos. Puntulamente acaba de lanzar su candidatura para la presidencia. Las encuestas le otorgan el 6%, colocándose con esto entre los cinco primeros candidatos en un terreno apretado. Es poco probable que él gane. Pero su presencia en la campaña, junto con las barricadas indígenas, nos recuerda que el gobierno del Ecuador carece de autoridad, y que es apenas algo más que una máquina de dinero efectivo. Desgraciadamente, la elecciones no podrán cambiar esto.
19.3.06
Franco Maria Ricci y La Biblioteca de Babel
FMR, siglas con las que mejor se conoce a este legendario editor parmesano, empezó su carrera como tal hacia 1965, con un desafío —en verdad, por el interés nulo conque sus afines consideraban el proyecto, una quijotada equivalente a echar el dinero por la ventana: reconstituir el mítico Manual tipográfico armado por su compatriota Giambattista Bodoni (1740-1813), que juntó en un grueso tomo todos los caracteres y tipos de letras inventados hasta ese entonces. De esta obra de Bodoni, de publicación postuma, se imprimieron sólo cien ejemplares de cuya existencia la modernidad hasta los sesentas apenas sabía nada. Por azar uno de esos ejemplares llegaría a manos del entonces joven FMR que, deslumbrado, se propuso reeditarlo a cómo de lugar y al costo que fuese necesario, a sabiendas que nadie pagaría por esos ejemplares ni un centavo. Dos años de trabajo intenso y 70 millones de liras le costó llevar a la realidad su caprichosa empresa. Tenía la esperanza, más como formalidad, de poder vender cada ejemplar a 50 dolares —se imprimieron 400—; sin embargo, por incomprensible error, imputable quizá a los tipos de cambio dolar/lira y las matemáticas de los linotipistas, donde debió imprimirse el precio de 50 dólares, se imprimió 500. Para asombro de su editor, ese errado precio no espantó a los compradores; vendió prontamente esos 400 ejemplares impresos y debió reimprimir inmediatamente otros 500. En la actualidad, los tomos de esa primera impresión y reimpresión se comercian en el mercado de anticuarios a precios que oscilan entre los quince mil dólares.
Al empeño de este mismo editor debemos también la ya mítica y (al menos en castellano) desperdigada Biblioteca de Babel. Pues fue FMR quien propuso a Borges (y convenció) de dirigir una colección de literatura fantástica, seleccionada y prologada por él. Al mismo tiempo, fue también (anecdóticamente interesante) el primero en presentar en público, al menos al de Italia y Francia, a ese autor que ya entonces era un mito viviente al que gran parte de lectores de Europa querían conocer, ver, saludar.
Cuenta FMR que Borges, hacia 1970, invitado por él, pasó dos meses en Italia, entre Parma y Milán, y que eso fue una verdadera locura:
“las gentes se peliaban delante de mi puerta; los periodistas me rogaban organizar recepciones. Yo estaba agotado. ¡Toda Italia quería tocarlo como a la virgén de Guadalupe! Sólo la izquierda bien pensante se rehusaba a recibirlo. Los escritores como Moravia le reprochavan su odio contra Perón, a quien ellos consideraban de izquierda. Y sobretodo, no le perdonaban haber recibido una medalla de manos de Pinochet. Pero Borges había recibido esa distinción sin medir la dimensión política de su gesto. Ciego, el vivía separado del resto del mundo, sin radio ni televisión, entregado a la literatura. El no hablaba jamás ni de cenas ni de dinero, que son casi los únicos temas de discusión de la mayor parte de escritores que conozco. El era 100% literatura....
...Dos meses antes de su muerte, tumbado en la cama del hospital, tomándome de la mano, me suplicó que convenciera a su compañera, María Kodama, de casarse con él. Ella rehusaba hacerlo temerosa de que se le acusará de que se casaba por interés. Cuando finalmente ella aceptó, él me dijo: muero feliz”.
La selección borgeana, de seguirse sus preferencias, debió llamarse Colección del hombre y no Biblioteca de Babel, que es como la conocemos, propuesto por el editor desde el inicio y que al escritor, no le cuadraba: “no me gusta”, dice FMR que repetía insistentemente el argentino cada vez que abordaban este asunto. Sin embargo, como lectores, no podríamos encontrar un término mejor que defina a este escritor. Biblioteca, Babel, laberinto, espejo, ... son términos que inconcientemente relacionamos con Borges.
Cota
En mi biblioteca de Yaruquíes, en Riobamba tengo dos ejemplares de esta serie (El diablo enamorado, de Jacques Cazotte; y El cardinal Napellus de Gustav Meyrinck). Su lectura la recuerdo con gusto; pero también su materialidad: como objeto estos libros siempre me parecieron hermosos. Mucho tiempo pensé que esa colección existía sólo en español. Años despues, en Roma, revisando los estantes de la librería Feltrinelli, encontré la colección entera de La Biblioteca de Babel —en formato, caracteres, diseño, papel, similar, salvo por la lengua, a la de español que entonces suponía única. Leyendo la entrevista de L’express a FMR, me entero que esas singulares ediciones que circularón sobre todo en los ochenta, se imprimieron casi a la vez en italiano, español y francés, y que, salvo por los idiomas y los nombres de los impresores, son idénticas todas ellas en sus más nimios detalles.
La entrevista publicada en el semanario francés tiene un motivo: en Francia acaba de salir al mercado la reedición de dos de estos ejemplares (con éditions Panama). Es un proyecto de reedición que durará cinco años, a seis títulos por año.
Para los cazadores de objetos de lectura especiales que viven en Ecuador, por si acaso, una voz: en Librimundi de Quito, quedan aún unos pocos ejemplares de esta colección.
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Un ensayo de Beatriz Sarlo sobre Borges y la tradición, ...la tradición que se inventa
17.3.06
Premio Franz Kafka
Haruki Murakami recibe Premio Franz Kafka
Praga, DPA
El autor japonés de bestsellers Haruki Murakami fue distinguido hoy con el Premio Franz Kafka de Literatura, dotado con 10 000 dólares (unos 8 000 euros).
La distinción le será entregada a fines de octubre en la capital checa, comunicó la Asociación Franz Kafka. El jurado internacional eligió a Murakami, de 57 años, entre veinte candidatos.Murakami es autor de "Hear the Wind Sing" (1979), "Pinball 1973" (1979), "La caza del carnero salvaje" (1982), "Baila Baila Baila" (1988), "The Elephant Vanishes" (1993) y "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" (1995), entre otras.
El año pasado, este premio fue para el dramaturgo británico Harold Pinter.
El premio lleva el nombre del escritor checo de habla alemana Franz Kafka (1883-1924), autor de "La metamorfosis".
No es esta una noticia que sorprenda pues, si se quiere, diríamos que distinciones de esa naturaleza le seguiran llegando; sin embargo, agrada saberla. Sus libros, best sellers por exelencia en la multiplicidad de lenguas asiáticas, y en Occidente, también en inglés y alemán, no se confunden con los que normalmente traen este calificativo, que por lo general son relatos gratos y olvidables. A las historias de Haruki Murakami les mueven también otros resortes, más artísticos, muy de su manera al imaginar en ellas un orden invisible de la modernidad que a lo mejor ayuda a explicarla, en el que la vida interior de sus personajes, por azar o porque les llegó la hora, siguiendo alguna ley antigua que contradice a lo visible, a la forma de deslizarse por las horas, se revelan sin que apenas ese orden externo se de por aludido. No hay drama, sin embargo lo que sucede es dramático. Todo pasa en algún sitio del ser, en algún punto que tiene la cualidad de volver al estoicismo trivial y a la memoria una sospecha, un peso.
El último libro publicado por Murakami es Kafka on the Shore, la historia de un adolescente que el día de su décimo quinto aniversario se va de casa. En el camino decide llamarse Kafka; es otro y es el mismo, comienza allí el viaje hacia sí mismo de este joven, que es un deliberado homenaje a Salinger y a su El guardian en el centeno. Como lo habíamos comentado en otro post anterior, esta novela estuvo en la lista de las diez mejores de NYT del pasado año.
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Pagina oficial de Haruki Murakami
12.3.06
Valle de lobos
Los films nominados y premiados este año con los oscars no fueron del agrado de los norteamericanos; digo, del gran público que llena sus salas de proyección. Con datos en mano, hace un par de semanas, un intraquilo representante del sector cinematográfico, aclamaba en un podio televisivo norteamericano que lo que se estaba mostrando esta vez como cine, en verdad, no era cine hollywoodense. El señor ponía el grito en el cielo por los temas y contenidos de estos films que, según sus razones, habían espantado a su público habitual de las salas de proyección. La cifras le daban la razón: las películas nominadas este año, por sus temas muy humanos y poco espectaculares, han generado pérdidas económicas en este sector fundamental de la economía y política norteamericana. Muchos de sus espectadores, por estar en desacuerdo con esas temáticas, habían desistido de ir a verlas. Faltó acción, habitual acción en la ficción cinematográfica. Y los films se acercan con puntilloso silencio a temas que poblan la realidad circundante y exigen opiniones embarazosas, palabras a las que no se está habituado y podrían fastidiar "la comunicación".
2
El pasado dos de marzo se llevó a cabo en Berlín una rueda de prensa esperada con espectación. Raci Sasmaz (32), y Bahadir Özdener (31), productor y libretista turcos, reponsables del último fenómeno cinematográfico que corre por las salas alemanas, "Kurtlar Vadisi-Irak", Valle de lobos – Irak, respondieron a las preguntas que los periodistas occidentales les formularon esa noche a propósito de su película, la más cara en la historia cinematográfica turca (diez millones de dólares) y, por el interés despertado desde el primer momento, también la más polémica, dentro de casa pero, sobre todo, fuera.
Valle de lobos - Irak es un film de acción, de muchísima acción —esa que justamente se ha echado en falta este año en Hoollywood—, en el que los buenos y los malos alteran en la ficción sus roles habituales. Un Rambo turco marcha por un Irak en guerra para cobrar cuenta a su manera de las injusticias y abusos cometidos por el ejercito norteamericano contra hombres de Turquía. El protagonista tiene una espina clavada en el corazón (el suicidio de un colega suyo que no soportó la ignominia a la que los militares norteamericanos sometieron a once de sus hombres) y, porque sabe cómo, resuelve sacársela.
La cinta está en exibición, en Turquía desde el 3 de febrero pasado, en Alemania desde el 9. En este lapso, un film que no viene de Hollywood ha logrado que en su país lo vean más de cuatro millones de espectadores (su población ronda los setenta millones de habitantes) y en Alemania, país de la Unión European con el mayor número de inmigrantes turcos, más de cuatrocientos mil. Ha provocado, así mismo, que algunos políticos encendieran sus alarmas y retornaran al campo de discusión un tema que no acaba aún de marcharse, el fallido multiculturalismo, las caricaturas de Mahoma y la censura que, llegado el caso, como en este, no se sabe dónde colocarla. Así por ejemplo, el primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, exhortó a los administradores de salas de cine en Alemania a "retirar de inmediato esta película racista y anti-occidental que incita al odio" (No pocos recensores del film, de los que quedan fuera los de Die Zeit y la NZZ— lo han abordado y considerado con guantes de terciopelo, de innecesario terciopelo).
Una de esas voces en desacuerdo con el filmes la de la FSK, la institución voluntaria de autocontrol de la industria cinematográfica, que la sometió a revisión y acaba de dictar una sentencia este 10 de marzo: a partir de esta fecha no podrán verla los menores de 18 años. No afectará en mucho al film esta decisión; sin embargo, el gesto de haber sometido a control un film de acción y violencia como muchos otros que se proyectan cuotidianamente deja una puerta abierta a malas interpretaciones —de la libertad de expresión y la tolerancia.
3
En el SonntagsZeitung de este día Roger de Weck dedica su habitual columna dominical a este tema pero relacionado con la Casa Blanca e Irán: lo titula Rambo, Parte 4, y, a sus siempre esclarecedores análisis, suma esta vez una estadística que cito a continuación: “En Rambo 3, del año 1988, el heroe pelea del lado de los valerosos talibanes que entonces se enfretan a los soviéticos. En 97 minutos vemos 228 actos de violencia, donde mueren 108 personas. Valle de lobos no supera este record. Comparadola con este film la “Weltpolitik”, la política mundial, parece más primitiva que nunca. Ciertamente es mucho mejor el Rambo, cuarta parte, que se ejecuta de momento y se llama “Guerra santa”. A dónde nos conduce esta rambomanía nos los muestra Irak. El país se unde en una guerra civil....”
4
Irak, la vallée des loups está en cartelera en Francia desde el 1 de marzo. La edición de Le monde del 3 de marzo, dedica entera la página 3 a comentar la presentación de este film denominado anti-norteamericano en quince salas francesas. Para exibirse en Francia sus productores tuvieron que procurarse antes “una autorisación excepcional de proyección” concedida por la CNC (Centro nacional de la cinematografía) que previene además a los menores de 12 años, que no podrán mirala. En la proyección inaugural, cuenta Thomas Sotinel, el responsable de este reporte, que asistieron muchos ciudadanos de origen turco. Concluyé su artículo así: “Durante la proyección, la sala apenas reacciona. A la salida, la mayor parte de espectadores se dispersa rapidamente. Sólo un grupo discute a un lado de la vereda: esto es una mierda, dice uno de ellos. En el film, el americano dice que los turcos son unos jactanciosos, pero eso no tiene nada de malo ¡eso es verdad!” Luego, el tipo, riéndose, asiente que quizá su dictamen no es del todo imparcial puesto que él es kurdo.
5
No he visto aún el film que supongo no tardará en llegar a las salas suizas, donde sus periódicos han reportado este asunto con puntualidad y bastante equilibrio. No hay en inglés mucho sobre este “colosal suceso del cine turco”; sin embargo, si quieren ver unas pocas imágenes pueden visatarlas en esta página alemana que promociona el film en estos territorios. Ah, por cierto, los derechos de distribución de esta película en salas norteamericanas han sido ya adquiridos. Estoy espectante por leer las reacciones de su público ante este film de acción, de habitual y entretenida acción "que aleja al público cómodamente de la realidad circundante".
28.2.06
Mirar a Dios
El pasado noviembre visité una exposición de arte contemporáneo que me gustó mucho, Gott sehen (Mirar a Dios), en Ittingen, un antiguo monasterio cartujo cuyos orígenes se remontan a 1461. Este espacio en la actualidad, con su renovado convento de paredes altas, un rosario de celdas vacías, que nos recuerdan la vida austera de los monjes de entonces, rodeadas de pequeños huertos, junto a una capilla diminuta y hermosa, un molino de agua, y a su otro frente, con un amplio jardín interpuesto, su afamado restaurante, forman un centro de encuentros culturales cuyo atractivo se lo debe en gran parte a sus dos museos, de historia el uno, el otro de arte contemporáneo, que fue el que esta vez concitó mi atención.
Antes de ingresar en sus instalaciones, mientras nos dirigíamos hacia allí desde la vía principal donde desembarcamos, conversaba con la amiga que me acompañó sobre el nombre de la exposición que vinimos a visitar y los sentidos que ese nombre despertaban en mi y, como no, los límites con los que, llegada a un punto, chocaba mi imaginación, excitada y confusa. Ver a Dios: en palabras este nombre que termina siendo una frase breve, es también, como si nada, espectacular, dice todo y nada. Pero no así, de forma tan tajante, si probamos a imaginar visualmente la sentencia. Ver a Dios ¿Cómo podrá representarse a Dios un artista? Recuerdo que le decía a mi amiga minutos antes de ingresar a la muestra, animado de antemano, mientras salpicaba la conversación con algunas frases sacrílegas del Wilde más encantador y de paso recordaba el título de un libro temprano de Vargas Llosa dedicado a su ex-amigo, García Márquez, historia de un deicida, que leí hace muchos años en la Biblioteca de la Universidad Central de Quito (el artista como suplantador de Dios, el artista confirmándonos su rol de creador de absolutos en su obra, pensé).
Son 25 las obras expuestas, trabajos de artistas de varias nacionalidades (un chino, un ruso, europeos del este, centro y oeste del continente, un camerunés, dos estadounidenses —ya en el recorrido de la muestra, nos decía Frau Dorothee Messmer, la curadora de esta exposición, que pese a los esfuerzos desplegados para contactar a más artistas made in USA que trabajen con el tema, ello no le fue posible: los artistas de los USA no se meten con Dios, sentenció: lo que de ellos aquí exponemos son apenas guiños, no obras que lo confrontan). Así:
De la afamada artista Louise Bourgeois (París 1911), como saludo, al iniciar el recorrido, una escultura en bronce, The Cross: una vara de metal de 1.84 m. de alto atravesada por un brazo de dos manos, o si se quiere, un brazo-madero que culmina a izquierda y a derecha en una mano (68,5 m.) —en verdad, una escultura imaginariamente previsible pero de mucho valor económico por el nombre de su creadora. Un trabajo de madame Bourgeois nunca estará demás!
Viene a partir de este punto, cuando las salas y pisos empiezan a multiplicarse, una serie de artefactos que incluyen video instalaciones, fotografías, lienzos, textos, montajes y escenificaciones. Describo aquí sin embargo sólo unos pocos trabajos que algo expresan el título de esta muestra:
Una pareja de italianos, Chiara Grandesso y Lionello Borean, nos proponen su Plug’n’Pray: una caseta de feria que ofrece programas de computadora como lo haría cualquier firma de esta línea de productos, llamese Microsoft o la que sea: el detalle, en paquetes presentados según la exigencia de punta del marketing al uso, los programas que aquí se ofrecen son religiones: Buddhist, Jewish, Christian, Hinduist, Ulster, Muslim, etc. Sí, claro que sí, las cajitas traen también impresos con indicaciones y modos de uso.
Del alemán Till Velten (1961), Weihe, un trabajo de investigación y localización de personas que se creen Dios o han vivido o viven la experiencia de serlo. Varias son las tácticas de las que se vale para llegar hasta ellos. Una de sus líneas investigativas las desplegó en España colocando anucios en la prensa en el que pedía lo contactaran si alguien se sentía aludido o sabía de algún otro que creyese ser la divinidad. Tuvo respuestas varias: su obra es la exibición de las cartas que recibió —más las descripciones con fotos y otras razones que muestra un delicado limite que a los espectadores nos deja sonreidos; o mejor, tambaleantemente sonreidos.
Del zuriqués Sam Keller (1971), Creator, un trabajo interactivo en el que se invita al espectador a ponerse “manos a la obra”. Empieza con una cita del Genesis 1, 27: “Y Dios dijó hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Una fotografía paralela al texto sirve de modelo para que demos forma allí mismo a un hombre de plastilina de estatura corriente que reposa en la mesa “de operaciones”.
De Justine Kurland (1969), de los USA, fotografías de comunidades utópicas que luego de los atentados de 2001 han empezado a formarse en diversos puntos de ese país. No son comunidades religiosas pero persiguen la armonía, el amor, la vida espiritual, en el campo, alejados totalmente del mundanal ruido y su moral, o su falta, según el caso.
La de Pavel Althamer (1967), de Polonia, Schedule of de crucifix, me impresionó y tentó —casí, casí me saque los pantalones: En el sótano del monasterio, a un extremo de la sala más grande, una portentosa cruz de madera enclavada a la pared; en el madero principal, a la altura de donde un crucificado posaría su trasero, una montura de biscicleta que sirve de asiento a quien allí quiera revivir esta parte de la experiencia de Jesus; asimismo, a cada extremo del madero transversal agarraderas y correas dispuestas para sujetar distendidamente sus manos. En el piso, en lo que podría llamarse púlpito o escenario, está habilitada una escalera que ayuda a trepar hasta la cruz; a su costado, un biombo tras el cual, el que revive la experiencia puede quitarse su ropa y calzarse la indumentaria de Jesus en la cruz, su corona de espinas y el manto que le cubra el sexo que cuelgan de una percha adjunta. Cada domingo, a las dos de la tarde, hay un performance de la crucifixión, sin embargo, para quien lo desee, el biombo, la corona de espinas, el manto y la cruz están a su disposición. No está prohibido tomar fotografías.
La exposición puede visitarse hasta el 23 de abril de 2006
2
A inicios de febrero el diario danés “Jyllands-Posten” publicó 12 caricaturas de Mahoma, un Dios o Profeta, a quien sus fieles honran con ritos y normas que apenas hemos visto y no conocemos, un nombre que conocemos pero nos resulta ajeno a gran parte de los que nos hemos criado en Occidente, en su centro y sus márgenes. Como todo el mundo lo sabe, esas caricaturas levantaron una ola de protestas airadas entre sus creyentes fanáticos y no fanáticos; en algunos sitios éstas se volvieron tan violentas que provocaron la muerte de varias personas y muchos daños materiales. En Occidente, en sus centros —en su márgenes no tanto, pues, por las razones que sean, la experiencia con reacciones similares es más o menos conocida—, nadie se esperaba una manifestación de tal naturaleza “a causa de unas caricaturas”. Al hecho se lo calificó de incomprensible, como son también las exigencias que los gobiernos de Arabia Saudita, Libia, Irán y Pakistan hicieran inmeditamente al gobierno danés, a saber, que expresará publicamente sus disculpas y sancionará a los editores responsables del sacrilegio cometido. El gobierno danés, con toda la razón del mundo occidental, no lo hizo porque, sencillamente, en un país libre, según las reglas de juego democráticas que lo rigen, no tiene, no tenía porque hacerlo.
Desde entonces ha corrido mucha tinta en periódicos, revistas y los medios de comunicación posibles. Intelectuales, periodistas, creadores de opinión con distintas formaciones y de distintas intensidades y talantes se han acercado al tema, confrontado, iluminado, tergiversado y, como suele suceder en casos similares, confundido más de lo que estaba al inicio. Todos ellos han dado, dan vueltas alrededor de un hecho, un punto límite que no se deja asir con facilidad y termina siempre escapándose de las manos, el derecho a la libre expresión en el Occcidente liberal (dentro de reglas de varia indole) frente a un Islam que la rechaza y la somete al juicio de sus lideres religiosos. Maniquea manera esta de formular las cosas, sin embargo, por ilustrativa, la que mejor se deja ver y más es utilzada para entrar en discusión.
3
Tariq Ramadan (1962), un suizo nacido en Ginebra, ulema, doctor en la ley musulmana por la universidad de El Cairo y en filosofía por la de Ginebra, profesor de estudios islámicos en Oxford y asesor del gobierno de Tony Blair constituye en sí el cruce de caminos hacia el que, al parecer, se encamina una parte importante de Europa. Como en su día el laico palestino Edward Said, denostado en vida por judíos y compatriotas suyos en iguales proporciones, la existencia de Ramadan se despliega a dos fuegos: es demasiado musulmán para Occidente y demasiado europeo para el mundo musulmán.
Este filósofo de padre y madre egipcios nos recordaba en una entrevista publicada en el Sonntagszeitung de Zürich del 5 de febrero, algo que habrá que tomar en cuenta al empezar a realizar el balance de esta encruncijada: lo que estas dos partes necesitan es entender que este no es un asunto de derecho. La libertad de expresión en Europa es un derecho protejido por la ley. Nadie puede ponerla en duda... . Es esto una demanda de responsabilidad y prudencia no de leyes y derechos... . Tenemos que propiciar un debate sobre el futuro de nuestra sociedad. Los musulmanes tienen que entender que Europa se rige por la libertad de expresión y punto. La otra parte debe entender que existen temas delicados que deben ser abordados con respeto y prudencia y no con provocaciones.
4
A Jean Daniel, el director de Le Nouvel Observateur, al llegar a este punto en un artículo suyo dedicado al tema, Una fribolidad trágica, concreta: Se trata de una diferencia de cultura que está muy próxima a la incopatibilidad de concepciones. Los unos han sacralizado la ley y los otros la fe.
Sin embargo, esta oposición se desvanece, pues el origen de este conflicto va más alla de la libertad de expresión. Lector atento del momento que atravezamos, dice Fernando Savater: Pero lo que más me extraña, lo que no he leído ni oído a nadie aunque esté implicito en bastantes comentarios es que lo amenazado en nuestras democracias no es sólo ni a mi juicio principalmente la libertad de expresión. No, lo que nos estamos jugando es precisamente la libertad religiosa...
5
Jan Assmann, afamado egiptólogo alemán profesor en la Universidad de Heidelberg: Con el Cristianismo el Islam puede vivir sin problemas pues él es en sí tolerante. El problema no es el Cristianismo sino la antireligiosidad, es decir el secularismo. A los ojos del mundo islámico, este se expande por el mundo como una tremenda fuerza destructora.
David S. Landes, profesor de historia económica en Harvard, autor de ese libro esclarecedor de los tiempos que nos atraviezan La riqueza y la pobreza de la naciones: La cultura en los países árabes está muy impregnada de conceptos como machismo, honor y vergüenza. No son allí modelos o ejemplos importantes a seguir los empresario o los industriales sino los generales y los burócratas de las altas esferas. Eso y no otra cosa es lo que la gente capaz de esos países quieren ser.
6
¿Le falta al Islamismo la ilustración?
Jan Assmann: El Islamismo vivió su ilustración muy radical y muy tempranamente, en el siglo XII. Pero también muy temprano sufrió su contrareforma. De esa experiencia de tolerancia y pentración filosófica de la tradición religiosa se desarrrollaron muy pronto las correspondientes fuerzas antagónicas ortodoxas, o para decirlo de alguna manera, los anticuerpos requeridos para aplacar a la ilustración. Se agudizó la ortodoxia. Es por esto, porque ya vivió esas fases, que el mundo islamico dejó pasar de largo a la ilustración europea del siglo XVIII. A esto hay que sumar el rol que las fuerzas coloniales de Occidente desempeñaron en estos países: ellos hicieron todo lo posible para impulsar en el mundo islámico sus fuerzas más retrógradas —un pueblo inculto se deja colonizar mejor. Así obró Inglaterra, por ejemplo en Arabia Saudita, en el siglo XIX, apoyando irrestrictamente a los enemigos nativos de la ilustración de su pueblo, la secta de los Wahhabitas, que es de la que procede Bin Laden.
Por otra parte se olvida que el mundo islámico de los tiempos ilustrados estuvo muy por delante de Europa y que muchos de los avances que ésta llevó a cabo al finalizar la edad media fueron posibles sólo gracias a los progresos emprendidos mucho antes por ese Islam ilustrado.
7
David S. Landes: Medio oriente y la mayoría de los países musulmanes, desde hace siglos vienen perdiendo territorio continuamente al enfrentarse a regiones económicas de primer orden como los USA y Europa y, en los últimos años también frente a países como China y Asia. ¿Por qué? Con toda seguridad esto tiene que ver con la religión. En todo sitio el Islam se ha mezclado con la política y la economía impidiendo la innovación en estos frentes. Por razones teológicas, crear o inventar han sido puesto de lado pues temen que las innovaciones amenazcan la religión. Hay una sóla exepción: la innovación militar. Sin embargo, la innovación tecnológica y sus monstruosas consecuencias se llevaron a cabo sobre todo en Europa, porque allí había la libertad necesaria para hacerlo.
8
Jorge Luis Borges: Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?
9.2.06
La muerte en escena
Director pondrá su muerte en escena
Un director de teatro húngaro que padece cáncer terminal se exhibirá durante una semana en un féretro para experimentar su propio funeral.
Peter Halasz, quien también es actor y escritor, se encuentra en las últimas etapas de un cáncer de hígado y a finales de esta semana aparecerá en un cajón abierto en un museo de arte de la capital húngara, Budapest.
"Tengo curiosidad por saber cómo se ve un funeral desde el otro lado", dijo Halasz a la BBC.
"Quiero ver a mis amigos, escuchar sus tributos y su último adiós".
"El evento por sí mismo es muy simple, pero creo que las reacciones serán interesantes, porque pocas veces la gente se enfrenta a esta situación", explicó el director.
Como Drácula
Halasz es uno de los directores más reconocidos del teatro húngaro aunque la mayoría de su carrera artística, que comenzó en los años 60, transcurrió en los Estados Unidos, país en el que se exilió hasta finales de la Guerra Fría.
Con respecto a su funeral escénico, Halasz dijo a la BBC que imagina una gran cantidad de asistentes por dos razones: "Tengo muchos conocidos, pero la razón principal es que la gente es curiosa".
"Será algo así como el regreso de Drácula", opinó el director, pero advirtió a los espectadores que no esperen más acción de la que está planteada originalmente.
Lo que sí anticipó es que ésta será su última aparición en un escenario.
"Después, en un par de días o de semanas, partiré".
28.1.06
Vásconez, el viajero de Quito
Es esta una ventana en la que escritores latinoamericanos emergentes y críticos literarios de prestigio presentan a autores de Latinoamerica cuya obra es determinante y esencial en la tradición de sus países pero que, por razones varias —entre las que cuenta el tamaño de los mercados y la misma estructura de sus sosciedades—, ésta no ha trascendido como debiera por los territorios enteros de la lengua; o, cuando sí, lo ha hecho con el sígilo que la admiración impone a los autores de culto, como ha sido hasta hace poco el caso de los argentinos César Aira y, sobre todo, con algo de retraso, el de Juan Filloy.
Verbo sur es una ventana indispensable que sus lectores seguimos, sábado a sábado con curiosidad, pues, de normal, en esa columna, si no nos los recuerdan, nos son revelados los nombres de autores cuya obra, a los que nos interesa el atlas narrativo que va trazando la lengua, nos trasmite información valiosísima; información que promete transformase en conocimiento.
Verbo sur trae esta semana un artículo firmado por Rafael Conte dedicado al novelista ecuatoriano Javier Vásconez, El viajero de Quito, a propósito de la publicación en el Ecuador de su último libro El retorno de las moscas.
Como he hecho ya otras veces, he dispuesto el enlace y, líneas abajo copio el artículo de marras (por cierto, Rafael Conte es el crítico que ha sabido seguir con mejor ojo la carrera literaria de Cesar Aira —quiero decir, que supo identificarlo mucho antes de que éste empezara a publicar en España y saltar a las otras lenguas. Otra cosa: en esta sección, apareció hace ya un par de años un artículo sobre Pablo Palacio firmado por Leonardo Valencia).
El viajero de Quito
Rafael Conte
QUITO ES una ciudad tan extraña que puede albergar toda clase de misterios, a los que el quiteño Javier Vásconez (1946) acude como las moscas a la miel, que vuelven una y otra vez con desolada y desoladora insistencia. Descendiente de próceres -su padre era diplomático y escritor y su madre de una gran familia de la colonia- es un gran viajero por Europa, Estados Unidos y toda América y un escritor de culto en su país donde ha recibido varios premios y ha sido objeto de numerosas críticas (véase una colección de ellas en El exilio interminable, Paradiso, Quito, 2002). Ecuador es un nombre ajeno, creado por la geografía de una situación, no es algo real, sino un "imaginario" repleto de montañas y volcanes que resume su historia colonial en su capital con un leve y simbólico "panecillo", coronado por una imagen encadenada sobre un minúsculo globo terráqueo, que domina los barrios de la Merced y San Francisco, llenos de iglesias barrocas, el mercado de Otavalo más allá, o el Museo del Oro al comienzo del barrio moderno.
Vásconez es autor de dos novelas importantes, El viajero de Praga (1996) y La sombra del apostador (1999), de las que la primera, de inspiración claramente germánica, es una especie de obra maestra y de una serie de relatos recogidos en diversos títulos Ciudad lejana (1982), El hombre de la mirada oblicua (1989), Café concert (1994), Un extraño en el puerto (1998) e Invitados de honor (2002), donde abundan las piezas magistrales, así como una serie de novelas cortas, entre las que destacan El secreto (1996) y esta reciente El retorno de las moscas. En verdad, Vásconez es un quiteño que ama y odia respectivamente a su ciudad, por lo que busca desesperadamente un exilio que siempre roza con los dedos, pero que siempre se le escapa. Nunca escribe de otro lugar, siempre trata de Quito, sus personajes hablan y viven en ella, o vuelven irremisiblemente, y aunque tratan de ella, la dotan de mar o de un puerto tan imaginarios como lo es el país del que surgen, un país -y una capital- que odia y ama a la vez pues vuelve a ellas continuamente. Amén de las citadas El viajero de Praga y La sombra del apostador, no es posible desconocer la obra aparentemente "menor" de Javier Vásconez, que empezó tardíamente como cuentista, recopilando primero sus relatos "anacrónicos" del pasado quiteño, pero que le permitieron obtener sus primeros premios, y que han dado paso después a cuatro libros de cuentos y novelas cortas, donde hay algunas pequeñas obras verdaderamente maestras. Su "imaginario" literario se ha plasmado en homenajes tanto irónicos como tiernos -y hasta lascivos, pues su sensualidad es evidente-, como los recogidos en Invitados de honor a Colette, Kafka, Nabokov, Conrad y Faulkner. (¡Admirable Tecla Teresina!, por ejemplo) y que desemboca ahora en esta novela corta, El retorno de las moscas, donde el autor cambia de inspiración y vuelve sus ojos hacia la novela de espionaje, la de John LeCarré y la novela británica, como dice expresamente en la nota final (sin olvidar otro crimen importante y puramente ecuatoriano, el de la novela corta El secreto, cuya extensión hace que algunos la consideren como una novela normal, donde explora el interior de un verdadero asesino).
Esta oscilación entre la novela larga, la corta y el cuento y el relato breve es una característica central en la obra de Vásconez, que culmina hoy con esta narración verdaderamente "intermedia", que es una suerte de "clonación" de algunas célebres novelas de John LeCarré, donde presenta al célebre personaje del espía George Smiley -y hasta le enfrenta con su propio autor en un precioso pasaje- ya jubilado y que va a Quito encargado de una nueva misión. Un espía doble, soviético y de los americanos a la vez, es hallado muerto en un parque quiteño y Smiley debe investigar en su pasado, recordando el suyo y las malhadadas aventuras con su esposa (y hasta se evoca a Haydon y a Karla) hasta resolver el caso que al final resulta ser un delito pasional y privado, que sin embargo le proporciona un texto precioso. Pues también en Quito, y a Quito, las moscas (que proceden de un sueño de Smiley) retornan irremediablemente. Como la literatura, a la que la suya vuelve sin parar una y otra vez.
20.1.06
Cuando fumar era un placer
El comentario referido puso en movimiento muchos más bites que los habituales. Opiné allí desde mi experiencia de fumador desmemoriado —puesto que si no estoy en un café o con amigos, olvido hacerlo. Pero allí no nombré, pues no cabía, algo que me vino a mientes, un recuerdo partícular, el de una escritora, una ex fumadora que, años después de haber dejado de encender cigarrillos y aspirar su humo —por salud, pues sino sencillamete moría—, habla aún de ellos con cariño y, por lo que allí cuenta, noltalgia.
De esta escritora he leído más bien poco; sin embargo, de ese poco, “Cuando fumar era un placer”, de Cristina Peri Rossi, fue un placer leerlo. Llegué a él por curiosidad, luego de encontrarme en la sección de libros del FAZ de Frankfurt, con un agradecido comentario a la versión alemana que entonces acababa de aparecer. Como en el medio millón de libros que tiene la Zentralbibliothek de Zürich, hay también unos cuantos miles en español, por si acaso, miré en su catálogo a ver si tenían la versión original. La tienen aún—por si acaso.
Hoy, dando una vuelta por el barrio, he dado con una entrevista a la autora uruguaya —un buen pretexto para ¿leerla?
12.1.06
Haruki Murakami
En cuestión de traducciones, y cuando de libros de importancia literaria o literaria-comercial se trata, el inglés da la pauta. Con las obras últimas de Murakami, como para confirmar la regla, esta práctica se ha alterado, pues ahora ellas aparecen antés en alemán. Resulta que por los lares donde campea la lengua de Thomas Bernhard y Robert Walser, el autor japonés es bastante conocido (para hacernos una idea, digamos que igual o más que Javier Marías, autor español, que de Corazón tan blanco ha vendido hasta la fecha en este mercado alrededor de un millón doscientos mil ejeplares).
Hay una razón por la que Murakami se hizo famoso en lengua germana (por cierto, la misma que hizo famoso a Javier Marías en este entorno), la televisión, concretamente, el programa Das Literarische Quartet, el cuarteto literario —espacio que ya no existe más—, donde comentaban novelas en directo cuatro personalidades de letras. El programa del 30 de junio de 2000, fue, es en la escena literaria (o literario-mediática) alemana, si no inolvidable, si al menos referencial. Aquella noche, capitaneada por Reich-Ranicki, el pope de la crítica alemana, se habló de la novela Gefährliche Geliebte de un escritor japonés entonces poco conocido (en español la tradujeron como “Al sur de la frontera, al oeste del sol “, y por lo que sé, circulan ejemplares también en el Ecuador). Reich-Ranicki elogió la novela en ponderados términos pero no así su contertulia, la crítica Sigrid Löffler que la señaló en cambio como un Fastfood literario adobado con escenas de amor pornográficas y sexistas. El público percibió que en ese desacuerdo había algo más personal que la apreciación de la novela de Murakami. Los siguientes días, los periódicos de Alemania, Austria y Suiza hicieron su trabajo mejor que nunca, comentaron el percance y la causa generosamente; en poco, el autor japonés andaba en boca de todo mundo.
Pero de esta desaveniencia nació no sólo la fama alemana de Murakami sino también Literaturen, la revista que la señora Löffler empezara a publicar unos meses después; como era de esperarse, luego de ese percance, ella renunció a seguir formando parte del Cuarteto literario (como alguna vez ya lo dije, Literaturen es la equivalente en alemán de lo que es Letras Libres en lengua hispana).
He comentado la obra de Murakami en otros espacios; esta vez, al paso, para retener algo del día, he traducido unas pocas frases que el autor pronunciara en una conferencia dada en Berkeley, la University of California, en febrero de 1992. Dicen algo, dejan ver algo, me parece.
(Para ubicarnos: tres aspecto que impregnan el estilo de este autor son el humor, la llaneza de su prosa y, lo que primero se nota, el ritmo) Entonces, dice él:
Mi estilo se resuelve en lo siguiente: primero, jamás pongo en una frase más significación que la estrictamente necesaria. Segundo, las frases tienen que tener un ritmo. Esto lo aprendí de la música, especialmente del jazz. En el jazz sobre todo, es posible derivar de un ritmo estupendo a una estupenda improvisación. Todo tiene que ver con el movimiento de los pies. Cuando se quiere conservar ese ritmo, no se debe incorporar a él ninguna carga superflua. Esto no significa que, de ninguna manera, no se deba añadir una carga. Sólo ninguna que no sea absolutamente necesaria. Tu tienes que arrancar la grasa.
(La carrera de Murakami como novelista inicia en 1978. Tiene su manera muy particular: no es el inicio típico de un escritor que durante su juventud se ha forjado entre lecturas, intentos, disciplina con las palabras. Es otra cosa. En esta conferencia —no publicada aún como libro—nos adelanta esos comienzos)
Tenía 29 cuando escribí mi primera novela Escucha al viento. En aquel tiempo administraba un pequeño Club de Jazz en Tokio. Luego de terminar mis estudios, no tenía ningunas ganas de emplearme en una empresa; entonces solicité un crédito al banco y abrí ese Club. Ya como estudiante había tenido un deseo indeterminado de escribir alguna cosa, sin embrago, no seguí ese deseo de la manera correcta y, cuando abrí el Club, había dejado de pensar más en ello, puesto que estaba muy ocupado de la mañana a la noche en ecuchar jazz y preparar coctails y sandwichs. Cada día tenía que picar una funda entera de cebollas. Gracias a esa experiencia puedo aún picar cebolla sin derramar una sóla lágrima. En aquel tiempo, casi todos mis amigos eran músicos de jazz, no escritores. Sin embargo, un día de abril de 1978, me llegó de pronto el placer para escribir una novela. Me acuerdo claramente de ese día…
(El texto sigue de largo, pero por ahora lo dejamos aquí)
P.S.1. Estas citas las he encontrado en el libro de su traductor al inglés, Jay Rubin, Haruki Murakami and the Music of Words (2002).
P.S.2. Al paso, he encontrado un magnífico texto del argentino Juan Forn sobre una novela importantísima del japonés (de normal, el murakamiano gaucho por exelencia, se supone que es Rodrigo Fresan, pero este texto de Forn es estupendo). De él entresaco estas palabras:
"Si la construcción de un estilo es la combinación de múltiples influencias que terminan dando como resultado una voz propia, Murakami ha sabido entretejer con endiablada habilidad su fascinación por Kafka, Lewis Carroll, Camus, Chandler y Pynchon (para citar sólo unas pocas de las influencias que resuenan en sus libros) con sus propias obsesiones. Autoproponiéndose como un puente entre Oriente y Occidente, su obra es igualmente excéntrica para ambos mundos: si la voz que narra sus historias suena al oído japonés como traducida de otra lengua, las reacciones de los personajes que pueblan sus ficciones son invariablemente sorprendentes para el lector no japonés. Curiosamente, lo que el lector occidental ve como contención, el lector japonés ve como transgresión: sea el tratamiento del sexo, los pasos de comedia imperturbable, la expiación de la culpa (colectiva e íntima) o el afán de un destino individual. Hay un detalle más que termina de explicar la paradoja de que un éxito “juvenil” en Japón despierte tan “seria” atención en Occidente: la rarísima limpidez de la voz de Murakami muestra siempre un mundo por descubrir, y descifrar, hermanando así a lectores novatos y experimentados en un hipnótico rito de iniciación (para unos, hacia la vida; para los otros, hacia el corazón literario del Japón actual)".
2.1.06
"El Comercio" en España
Los compatriotas residentes en las distintas ciudades españolas (que oficialmente bordean el medio millón), podran disponer en pocas semanas de noticias e información producida y elaborada en España, bajo reglas de juego españolas, pero pensadas desde un punto de vista ajeno, otro. Recordemos que la objetividad, valida en las ciencias, en la prensa, por más puntillosa que sea, estará determinada por las necesidades de su público. La comunidad de ecuatorianos residentes en España, siendo numerosa, no ha tenido hasta la fecha, un medio impreso que tenga como eje principal sus afanes y necesidades comunales: no ha podido mirarse en un espejo que le devuelva una imagen más o menos fiel, acorde a lo que ella supone su circunstancia.
Sé que en España (como lo he visto en Milán, Venezia, Genova y Roma) han existido antes intentos editoriales parecidos a este en el que se ha embarcado El Comercio, que luego, por razones más bien obvias, han fracasado. Sin embargo, tomando en cuenta la profesionalidad del diario quiteño, esperamos que su oferta informativa en la penísula cubra esas demandas evidentes en la comunicación intercultural (vivir con un pie fuera y otro dentro) y no deje de lado la opinión crítica, necesaria en esta serie de procesos simultaneos llamados modernidad.
La paleta de problemas que tiene El Comercio-España al frente es varia; sólo un medio de esta naturaleza podrá crear puntos de encuentro entre su público, los ecuatorianos recien llegados, y los dueños de casa; la prensa española, por esencial punto de vista, tendría demasiados impedimentos para ejercer como cicerone en estas circunstacias.
Pongo a continuación un fragmento de la noticia que podran leerla entera en Periódico digital, donde en este mismo momento se está llevando a cabo un debate entre blogers adscritos a ese medio, que podría ser interesante sino fuese por la presencia en él de un ignoratón de origen español que apenas deja desarrollar ideas (he querido participar en él pero, lastimosamente, por no estar allí inscrito, he debido tragarme mi comentario ... y, también, unas gotas de vilis).
"El Comercio" de Quito viaja a España
(EFE, Quito).- El Comercio de Quito cumplió este 1 de enero su primer centenario y celebrará el centenario lanzando un semanario en España. Los editores del decano de prensa ecuatoriana tienen previsto publicar en Madrid un semanario destinado a emigrantes.
Guadalupe Mantilla, presidenta de El Comercio y miembro de la tercera generación de la familia que dirige el diario, no oculñta su satisfacción:
"Me siento orgullosa de constatar que hemos vencido todas las adversidades, guardando siempre los enunciados de mis antepasados. Después de cien años, El Comercio sigue siendo un diario independiente y al servicio de las grandes causas. Nos hemos identificado con los anhelos de toda la comunidad, y hemos luchado por las causas justas"
...
P.S. Por si no se puede acceder directo a la página donde consta el texto entero, lo copio en la sección comentarios.
31.12.05
Vuelta de hoja
Afuera hace un clima de “a perro” (ayer cayó un nevada de ensueño y fue el día más frío del año, algunas regiones no muy lejanas de Zürich registraron 15°ó 20° grados bajo cero). Ahora, mientras cometo estas letras, con la noche sobre los relojes —escapado por unos momentos del grupo—, en alegre espera, aguardamos con mi multiplicada familia la hora en la que chocaremos copas y confundiremos abrazos. Por las calles campea la expectante noche —a causa de la nieve que todo lo cobija, la obscuridad tiene esta vez un resplandor de una belleza poco frecuente —dispuesta a la vera del tiempo, a la espera de alguien capaz de obviar su frío.
No he querido dejar este día sin escribir, al menos como símbolo, una notita que de cuenta del año que fenece. Los temas que me han acompañado hasta ahora ponen en movimiento sus órbitas y apenas me dejan posibilad para discriminarlos entre sí: hay libros que he leído, libros que quise leer y no pude; personas, films, tramas, weblogs, muestras, instalaciones, creaciones que me han posibilitado fijar, fundir y confundir, mi atención con la de otras personas en una serie de imágenes, ideas, puntos, contrapuntos o corrientes. Como pretextos, esos envites varios —como le sucederá a cada uno— podrían desarrollarse, ... a lo mejor se desarrollan, pero, desde luego, en otro momento.
Hoy sólo tres cosas:
1) Una lectura cometida en septiembre sobre la que volveré en 2006: El chulla Romero y Flores, de Jorge Icaza. Noto que en varias de las novelas leídas a lo largo de los últimos cuatro o cinco años, a pesar del vivo interés que me acompañó mientras surcaba sus páginas, pasado un tiempo, sus recuerdos cristalizan en mí más como información que como experiencia —formal, textual, energizante y mítica, que es a lo que más se me acerca este tráfico con las narraciones—. Con la novela del quiteño, sin embargo, quizá por su(s) personaje(s) y el tema, el paisaje y los sitios que la novela recrea, o la lengua pringada de esa patina que los no ecuatorianos, entendiéndola, a duras penas podran degustarla, volví a experimentar esa crispación de lector que, sin reparar en ella, había echado en falta (¿sabían que en el Ecuador los niños no juegan a los vaqueros sino "a los chullitas"?).
2) Me esforcé hasta hace unas horas para concluir la lectura de una novela que, como me sucedió con la de Icaza, apenas me dio tiempo en los tres días últimos para realizar mis otras cosas: Tokio Blues (en japones y en inglés se llama Norwegian Wood, en alemán Naoko’s Lächeln), de Haruki Murakami (1949), que de a poco ha empezado a despertar la atención de los lectorers hispano-americanos (es él en las otras lenguas una entidad comparable sólo a la que en la nuestra representan Martin Amis, McEwan, Kundera, Philiph Roth, Lobo Antunes, Tabuchi, Boyle, Houellebecq y otros tantos de primera fila en el ahora mismo). Es la sexta novela de Murakami que leo y, de estas, con la que más me he sentido compenetrado (otra vez la historia, los personajes, la develación y propuesta de maneras). Tenemos que volver sobre su pista pero ello será sólo posible al virar la página.
3) Algo muy importante: a cada uno de ustedes les hago llegar un abrazo de buen año ¡Que tengan un magnifico 2006!
P.S. La edición de este día de Pagina 12 trae una lista de relecturas recomendadas. Seis autores nos suguieren títulos que re-leyeron en este año y consideran entrañables. Hemos tomado de esa lista el texto de Juan Forn y seguido la pista a su recomendado, un autor ruso del que hasta ahora mismo, nada sabía. El texto no es largo —los enlaces requeridos quedan activados:
El alma rusa
Juan Forn
Boris Pilniak había sido uno de los jóvenes dorados de la literatura rusa desde la aparición, en 1922, de El año desnudo, una novela que relataba con extraordinaria vividez y modernidad de recursos el efecto de la Revolución de Octubre en una ciudad de la estepa, durante los doce meses inaugurales del bolchevismo. Como Babel, como Maiacovski, Pilniak habría de sufrir durante los años siguientes el derrumbe de sus sueños, con el advenimiento de Stalin, hasta que fue a dar con sus huesos en la Lubjanka, donde fue ejecutado en algún momento entre 1931 y 1940. El comienzo de su caída en desgracia había tenido lugar en 1926 cuando publicó, a la vuelta de un viaje por Japón, un testimonio que no condecía con la línea del partido en cuanto a las relaciones ruso-niponas. Aun así, en 1929 dio a imprenta el más perfecto de sus libros, Caoba, un conjunto de cinco relatos que le ganó instantáneamente la prohibición de publicar, a causa de su “desviacionismo ideológico”. El primero de esos relatos insistía en el tema ruso-japonés con un atrevimiento sólo comparable a su destreza estilística. Se titula “Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos” y, a la manera de las muñecas rusas, contiene una historia dentro de otra dentro de otra más, la última de las cuales anticipa en forma inequívoca el fin que Pilniak sabía que le esperaba.
En el consulado soviético de una ciudad portuaria japonesa, Pilniak descubre el legajo de una ciudadana rusa que pide la repatriación. Sofia Vassilievna, la dama en cuestión, conoció a un oficial japonés que revistaba en el ejército de ocupación nipón repelido por las fuerzas bolcheviques en el año ‘20. Antes de la retirada, y aun sabiendo de la prohibición de casarse con extranjeras, el oficial (amante de la literatura rusa) le pide a Sofia que se reúna con él en Japón y le deja dinero para costear el viaje. Sofia llega, es interrogada por las autoridades hasta que confiesa el nombre de su prometido. Tagaki es expulsado del ejército y desterrado a su aldea natal, donde debe esperar dos años hasta poder unirse con Sofia. Los amantes soportan la prueba y logran por fin su anhelo. Viven en feliz soledad hasta que comienzan a visitarlos periodistas y fotógrafos: Tagaki ha publicado una novela con enorme éxito y la prensa quiere retratar al autor junto a su esposa rusa, ambos en kimono de fiesta, contra el paisaje de fondo que contribuyó a su felicidad. Tagaki ama en Sofia a la literatura rusa, como si la encarnara en estado bruto. Sofia es como una Bovary que no ha leído siquiera un folletín. Las jornadas de felicidad se suceden hasta el día en que Sofia descubre que el libro de su marido la ha retratado en la más desnuda de las intimidades. Sin decir palabra, procede entonces a abandonarlo, marcha hasta el consulado soviético más cercano y pide ser repatriada a Vladivostok.
Pilniak describe todas las atrocidades históricas entre rusos y japoneses que Sofia y Takashi debieron ignorar para estar juntos, opone a estos hechos la versión del alma rusa que da Tagaki y la versión paralela que da Sofia en el relato autobiográfico que conforma su legajo. Y entonces escribe la más famosa frase de ese cuento y quizá de su obra entera: “Que sean otros quienes juzguen, no yo. Mi trabajo se reduce a meditar sobre las cosas. En particular, cómo pueden convertirse en cuentos”. Fueron, efectivamente, otros quienes juzgaron, condenaron y ejecutaron a Pilniak por su trabajo: el de meditar sobre cómo las cosas pueden convertirse en cuentos.
Todavía pueden conseguirse ejemplares de la única edición de Caoba que publicó Anagrama en 1987. Para quienes no lo consigan, se puede bajar gratuitamente de Internet el texto completo de “Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos”. La traducción del relato y del libro completo es del gran Sergio Pitol. Leer la una o la otra es, además de la gloria dedescubrir a Pilniak, una hermosa manera de empezar a conocer a ese escritor secreto hasta ayer nomás y tan merecidamente premiado con el Cervantes hace unas semanas.
23.12.05
Theory's Empire
Entre las 29 personalidades encargadas de elaborar este catálogo,hay nombres que conocemos: Nadime Gordimer, por ejemplo, recomienda a sus lectores This I Believe: An A to Z of a life (Bloomsbury), de Carlos Fuentes; Seamus Heaney, nos suguiere The Sea de John Banville y la nueva versión inglesa de 43 Poems de Attila József; Joyce Carol Oates hace por su parte una lista extensa de sus lecturas; contrariamente, Juan Joytisolo nos propone relecturas, las tres que ha hecho en este año: San Peterburgo de Andrey Bely, el Ulises de Joyce, y Alexanderplatz de Alfred Döblin.
Pero esta lista trae también una recomendación que nos interesa, la que hace Brian Vickers, y que es a la que se han referido en esta semana los diarios El Comercio de Quito y El Expreso de Guayaquil, a saber, la del libro Theory's Empire: An anthology of dissent (Columbia University Press), cuyos autores son la señora Daphne Patai and Will Corrall, ecuatoriano, profesor de literaruta latinoamericana en la California State University, en Sacramento.
El libro —se puede revisar aquí su contenido— es una antología de ensayos sobre teoría literaria que ponen en entredicho su propia práctica, o, por lo que se vislumbra, una de las formas como se ejerce la crítica y su estudio. Dice los autores en un artículo publicado hace tiempo atrás, en el que anunciaban entonces la publicación de esta obra: Nuestro principal objetivo es proveer al estudiante y al lector interesado de una herramienta intelectual que los ayude a redimir el estudio de la literatura como una actividad que vale la pena realizar. Al someter la Teoría a una constante crítica, ellos, pensamos, adquirirán un sentido más realista del lugar que ocupa la teoría en el mundo de las empresas intelectuales y creativas.
Algo de geografía editorial: el The Times Literary Suplement, TLS. Empezó a publicarse en 1902. Desde entonces, en sus páginas han aparecido las opiniones, juicios y creaciones de los nombres de primera fila de la literatura en el siglo XX. George Steiner califica a este medio como "único e imprescindible". Para el diario francés Le Monde "no tiene rival alguno". Noam Chomsky lo encuentra "provocativo, estimulante, irritante, informativo".
P.S. La opinión de Brian Vickers sobre el libro de marras pueden leerlo a continuación, haciendo un click en la carpeta de comentarios. Allí lo he puesto en su versión original. Si alguien se ánima a traducirlo, puesto que no es extenso, se lo agradeceré mucho.
Pipilotti en terciopelo
Balances, como temas, hay de todo tipo. Me llama la atención uno que trae la página de sociedad de la NZZ Sonntag, de Zürich, del domingo 18: el de los huespedes más deseados en los partys de la sociedad suiza.
(antes la definición de lo que es un buen party, según Ian Schrager, uno de los copropietarios del legendario Estudio 54: una buena fiesta es una mezcla de invitados con talento, belleza, dinero y poder).
La lista divide a estos codiciados invitados en tres categorías: economía, deportes y cultura. Me interesa la categoría última, cultura, compuesta de tres nombres cuya relevancia —como la de los que están en las otras categorías— va más alla de los Alpes Suizos: el primero es el de Marc Foster (1969), director de cine enclavado en Hollywood que, lamentablemente —pero sólo para los hacedores de fiestas— no asiste casi a ninguna; el segundo, el de Samuel "Sam" Keller (1968), director de la feria de arte contemporaneo más prestigiosa en occidente, la Kunstmesse Art Basel, o Basilea, como diríamos en nuestra lengua (desde hace dos años con nueva sucursal en los USA: Art Basel Miami Beach); y el tercero, el nombre de Pipilotti Rist, artista cuya obra se despliega en video-instalaciones y que, como Marc, a pesar de la buena voluntad de los realizadores de partys, no asiste sino sólo a unos pocos.
El nombre de Pipilotti Rist (1962) desde inicios de la década de los 90 es no sólo notorio sino referencial en los circuitos internacionales de arte contemporaneo. Leyendo la revista dominical de El País, coincidencialmente, encuentro en sus páginas una entrevista a la artista suiza que deja considerarla bien en el entorno hispano. De alguna manera, digamos que por contrapunto, los sentidos que sus trabajos provocan o desatan tienen que ver con mi post anterior. ¿O a lo mejor no? Lo podran decir ustedes. Los enlaces quedan activados.
18.12.05
Duchamp a la calle
El amigo en marras es un jugador de ajedrés empedernido; bueno, a decir verdad, lo era, puesto que ahora ha conseguido regular su tendencia a imaginar que la vida es apenas una alegoría del tablero y sus piezas y puesto a hacer otras cosas que no sabría decir si en verdad son más interesantes.
Me resultó llamativo caer en cuenta en la naturaleza del viaje que este amigo está realizando: ha colgado el tablero de ajedrés y sus piezas para dedicarse a planear muestras de arte contemporaneo, Zeitgenössische Kunst, justamente lo opuesto a eso que Duchamp realizó hace casi un siglo, dejar de lado el arte y dedicarse por entero al ajedrés.
Pero ese abandonó fue progresivo: primero, hacia 1913, cuando contaba 25 años, tienta emigrar desde la "pintura-pintura" hacia la "pintura-idea". Es de este año su primer ready-made, Rueda de bicicleta, sin embargo, la historia lo recordará más por la, a estás alturas, ya célbre "Fuente", el urinario enviado a la exposición del Salón de los Independientes en Nueva York, en 1917. Hasta 1923 seguirá pintando, pero como vía para alejarse de los pinceles definitivamente y "concentrarse" en la "pintura-idea" que años más tarde, cuando lo deje todo por el tablero, si se quiere, será sólo idea.
Comentaba de estas cosas con mi amigo mientras mirabamos "una idea" hecha con corchos de vino dispuestos sobre un tablero imaginario que remitía al buen Duchamp. Pero esto, que fue apenas una constatación pescada al paso que, entre tantas cosas, al paso muere, he debido sacarla hoy a este tapete. Razón: Página 12 trae dos textos que a ello me remiten. Uno digno de imitación -puesto que nació de ello-, la galería montada en un poste de luz de la Av. Corrientes en Buenos Aires. El otro, un texto escrito por la ex esposa de Duchamp que, en este caso, siguiendo el hilo, deberíamos llamarlo quizá el marido desnudado por su ex-soltera, o algo por el estilo, como podran suponerlo.
He dispuesto los link a los dos textos, sin embargo, me permito colocar aquí el que nos remite al poste de extraña luz.
Pagina 12: Domingo, 18 de Diciembre de 2005
Una galería en un poste de la Av. Corrientes
Juguemos en el poste
Ante la eterna demora en la remodelación de la galería en el Centro Cultural Rojas, su curadora, Eva Grinstein, decidió emular la idea de unos artistas callejeros de Río y montó la galería en el poste de luz en la puerta sobre la Av. Corrientes. Con cinco obras en menos de un año, y el entusiasmo de los artistas por exponer en ese palo que acerca sus obras a los peatones, la Galería del Poste es uno de los espacios más originales y refrescantes del arte argentino.
Por Santiago Rial Ungaro
¿Será el cubo blanco en el que generalmente se instalan las exposiciones el ataúd de eso que conocemos como “el arte”? Por lo pronto, para la joven curadora Eva Grinstein y la artista Lucrecia Urbano, la larga remodelación que se está llevando a cabo en la galería de el Centro Cultural Rojas fue la oportunidad de llevar a cabo una nueva e inusual galería: la Galería del Poste. En su corta vida, este desprendimiento ya llevó a cabo 5 intervenciones que fueron “montadas” en un soporte mínimo e inusual: el poste de luz de la vereda del C. C. Rojas. Ahí, en plena calle Corrientes, expuesto a las miradas (y a los pies) de cualquiera que pase por ahí y rompiendo con el autismo de un circuito artístico que muchas (demasiadas) veces se limita únicamente a los marchands, los críticos y los artistas, los postes fueron cobrando vida. La propuesta de Lucrecia Urbano (responsable de convocar a los artistas) coincidía con la intención de Grinstein. Cuando asumió como coordinadora de artes visuales manifestó por mail su intención de, dadas las circunstancias, exceder los convencionalismos: “Me interesan otros espacios y los pienso como posibles contenedores de proyectos efímeros o permanentes, individuales o colectivos, locales o globales, disparatados o ultra racionales”, manifestó. Lo del poste es lo que se dice una buena idea que puede llegar a mirar otros espacios como potencialmente intervenibles. “En realidad (aclara Lucrecia Urbano), la idea la tomé de unos artistas callejeros de Río de Janeiro que empezaron a usar un poste de alumbrado público como soporte para realizar intervenciones artísticas efímeras.”
Al parecer, la iniciativa se fue extendiendo hacia otras ciudades y llegó a convertirse en una de las experiencias de arte público más interesantes de América latina. A escala local, con sólo 5 intervenciones, la Galería del Poste seguramente figura en el balance entre los proyectos más interesantes del año. Grinstein: “Creo que lo interesante es que la Galería del Poste es experimental y a la vez está en un lugar por el que pasa todo el mundo. El poste se puede ver desde el 60”.
Una de las preocupaciones de las curadoras era justamente lo impredecible de la propuesta: de hecho, por la noche, el poste-galería se queda solito. La ciudad está llena de espacios en los que se hace evidente que hay quienes perciben al vandalismo como forma de arte (pensar en el Instituto de Vandalismo Comparado de Asger Jorn). Sin embargo, la respuesta del público fue ejemplar: la gente se portó muy bien. “El riesgo al no estar destinado a un público especializado era que la gente sintiera que eso era una burla, que era una cámara oculta de Marcelo Tinelli o algo así. Lo bueno fue que ningún artista fue condescendiente con el público: cada uno confió en su lenguaje, hubo una actitud intelectual. Incluso no hubo ningún artista que decorara el poste, que era la opción más simple.”
Otra de las cuestiones era el desafío que implica para un artista usar como soporte un poste de luz. Urbano: “Nadie tiene guardado en su atelier obras para postes. Pero una muestra así le da a un artista cierta visibilidad. Ha habido artistas de carrera impresionante que nos han propuesto hacer algo en el poste. Para un artista, el desafío también es salir del circuito comercial convencional: acá los artistas le “ofrecen” la obra al público. No se puede vender la obra, ni siquiera conservarla, ya que está sujeta a las inclemencias del tiempo”. Otras preocupaciones eran de tipo burocráticas. Grinstein: “Al principio pensamos que, con el síndrome post-Cromañón, íbamos a tener muchas trabas, pero la verdad es que no hubo problema. Siempre se dice que no hay leyes para el espacio público, pero la verdad es que está todo reglamentado: lo único que hay que hacer es pedir la autorización a la persona correspondiente. Lo interesante de esta experiencia es que, a diferencia de lo que pasó en Brasil, acá tenemos un aval institucional. De alguna manera eso potenció el proyecto, ya que los artistas contaron con un presupuesto para trabajar. Está bueno que se haya legitimizado un proyecto altamente experimental. Eso no les quitó libertad a los artistas y a la vez cualquiera puede tomar los postes para hacer lo que quiera. Yo veo que en estos momentos el arte contemporáneo pasa por salir de ese cubo blanco: hay que buscar nuevos espacios, nuevas formas”.
1 - Estacionamiento
Al ser el primero de los postes, éste sirvió para marcar el perímetro de la Galería del Poste: un pequeño rectángulo que rodea el poste que periódicamente hay que volver a pintar por la cantidad de gente que pasa por la “Galería”. La intervención de Mauro Giaconi (1977) se basó en una de sus estrategias creativas preferidas: intervenir sutilmente en la funcionalidad de los objetos cotidianos sugiriendo así realidades diferentes. Aunque quizá lo mejor de todo fue el comentario de un transeúnte que les preguntó: “¿Pudieron enderezar la bicicleta esa?”.
2 - Hipertexto
Mariela Yeregui (1966) fue la única que eligió “vestir” el poste: “Cuando era chica, mi abuela me hacía tejer bolsas con un producto del reciclado de los sachets de leche, para guardar las verduras compradas en la feria. Construir a partir del desecho moderno, refuncionalizar el desecho a partir de la artesanía hogareña. Un gesto creador que se vale de lo desechable en las sociedades modernas para crear nuevos universos y recorridos textuales. El tema del tejido y de las palabras es un topos recurrente dentro de los relatos que aluden al génesis del mundo. El mundo se origina a través de la palabra, en las cosmologías tradicionales, se teje, se entrelaza, crea urdimbres de sentido”, escribió la artista.
3 - Valor de uso
Con cientos de billetes de euros falsos colgando, en esta intervención el poste se convirtió en una especie de altar callejero espontáneo. Interrogándose sobre la posibilidad de lograr la salvación a través de un deseo escrito sobre un euro, Uschi se basó en la vieja costumbre de escribir en los billetes para generar cadenas de deseos. “Cuando vi por primera vez un billete escrito con la cadena de San Cayetano, me llamó mucho la atención esa capacidad de poner un deseo en circulación continua. En esta intervención de la Galería del Poste, todos los billetes van a ser falsos. Lo único auténtico va a ser el deseo, escrito a mano por varios participantes”, escribió para la intervención Uschi Gröppel y fue tal cual: incluso hubo gente que en vez de llevarse los billetes dejaba billetes en el poste...
4 - Este-Oeste-Norte-Sur
Cuando Lorraine Green llegó de Bariloche (donde vive documentando la flora de la estepa patagónica), usó el poste de la galería para ver dónde estaba parada ella misma. Con una vieja brújula le dio al poste un uso tan simple como efectivo: marcó la dirección de los puntos cardinales. Les sirvió a muchos, entre otros a ella misma, para saber cómo escapar de la ciudad y volver de nuevo al sur. En palabras de Lorraine: “Cuando uno llega a la ciudad viniendo de otro lado, donde el horizonte natural es visible y donde se vive pendiente de los horarios del sol y las estaciones, busca instintivamente aquellos indicios que lo ubiquen en el territorio. Ubicar los puntos cardinales en esta ciudad es refrescar la visión del lugar donde estamos parados”. De todas formas, no faltaron los sabelotodos que, sin brújula en mano, protestaron porque el norte quedaba en el sur. Algunos pensaron que el norte estaba torcido a propósito por alguna razón “política”, pero no: un colectivero del 60 se subió al cordón y casi choca contra la galería del poste...
5 - El choclo interactivo
Martín Bonadeo (1975) es doctor en comunicación social y tiene una tesis sobre el sentido del olfato (se puede leer en www.martinbonadeo.com.ar). Su intervención fue poner centenares de choclos (en su mayoría híbridos) con algunas pocas variedades autóctonas ricas en forma y en color. ¿La idea? Averiguar qué criterios estéticos utiliza una paloma que anida en la cornisa de un edificio neoclásico a la hora de alimentarse. En la parte más alta del poste todavía quedan choclos, así que quedan avisados...
11.12.05
Atención a Beckenbauer
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¿Qué opinión le merece el partido de apertura de la selección alemana contra Costa Rica?
Ellos pueden etar satisfechos, pues ¿quién tiene una vez la oportunidad de jugar ante un público compuesto por millones de espectadores? Esto es para Costa Rica algo bastante especial. Conozco el equipo costaricense que, entre otras cosas, sorprendió en el mundial de 1990 en Italia. En el marco de nuestras visitas a los países miembros de esta Copa del Mundo visitaré Costa Rica la tercera semana de Enero.
¿Cómo valora a los otros contrincantes de la selección alemana?
A Polonia no hay que subsestimar. Ellos han jugado una excelente clasificación en el grupo con Inglaterra y, sin embargo, se clasificaron con mucha seguridad. Ecuador ha sido continuamente el número tres en Sudamérica, detrás de Argentina y Brasil, pero por delante de Paraguay, Colombia y Urguay. Eso hay que tomarlo en cuenta, allí tenemos que tener cuidado.
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