11.7.11
El arte quiteño
Crecimos con los cables cruzados. Lo tuvimos siempre al frente pero nos llegó de oídas. Las frases que van en una dirección se cruzan con conceptos que vienen de la otra, de otras partes, con vocablos que dan vueltas, sobrevuelan, se desplazan, borbotean sobre esa edad específica del arte que vivió este entorno social que hoy es la capital de los ecuatorianos: la Escuela de Quito, la Escuela Quiteña, el arte barroco andino, los maestros invisibles, anónimos, la colonia, el arte colonial, el catolicismo ortodoxo, la expresión, el Expresionismo, los mundos cerrados, jerarquizados en los que los artistas y artesanos pintaron, tallaron y cifraron cuidadosamente su huella, la de su huida – de la época que les tocó vivir, de las condiciones que les fueron impuestas para, a pesar de ello, dar forma a su arte. Fue todo un tiempo cuya hechura no ha dejado de perseguirnos quizá porque nos sugiere, nos habla e increpa.
Las obras de estos maestros las vimos de niños, adolescentes o jóvenes. Entrar a una iglesia era lo más normal del mundo, era como ver pasear un perro por una esquina. Por tanto, el recuerdo de lo visto, indiferente o referencial, ha estado siempre implícito en nuestros relatos, nos ha seguido por los años como un interrogante o, mejor, como la respuesta ejemplar a una pregunta que no acaba de escribirse porque no atinamos con la palabras que reflejen cuanto está ante nosotros.
Es la mañana de lunes 11 y estamos a punto de salir al convento de Santa Clara a ver la Exposición "El Arte Barroco de Quito". Voy preparado para ese encuentro. Ya compartiré mis impresiones de ello.
___________
Gloria del cielo en el arte de Quito
Sobre los constructores de la vieja ciudad
Escuela Quiteña
1.7.11
Yo aventuro una respuesta mejor que la suya
Desde el pasado jueves estoy en Quito, de paso. Vuelvo a esta ciudad que la identifíco también como mía –soy de Riobamba– a los dos años. Salvo por teléfono, no he podido aún saludar personalmente a mis amigos, a los que veré en los días que vienen. Un compromiso, por suerte, depachado ya, más minucias previstas e inesperadas, se han apropiado de casi todas mis horas. Sin embargo, entre salto y sentada, hojeo la prensa impresa, la que de normal leo a través de la red. Y en la del pasado domingo encontré algo que me llamó la atención, en el suplemento Familia de Diario El Comercio. Es un texto de preguntas planteadas por Doña Laura Jarrín que se cierra con una respuesta sugerida que a mi no convence del todo. Como el texto es corto, lo copio, y a continuación anoto mi respuesta – que en verdad no es mía, pues se trata de un verso dicho por un poeta nuestro, Paco Benavides. Entonces:
Yo me pregunto...¿Por
qué es tan difícil llegar a acuerdos? ¿Por qué nos molesta tanto
perder? ¿Por qué no podemos ceder jamás? ¿Por qué nos cuesta tanto
perdonar? ¿Por qué no podemos decir lo que sentimos? ¿Por qué no
aceptamos lo que nos dicen? ¿Por qué si nos gusta tanto criticar no
podemos soportar la crítica? ¿Por qué culpamos a diestra y siniestra
pero jamás aceptamos la culpa propia? ¿Por qué hablamos mal del prójimo
pero nos enferma saber que alguien habla mal de nosotros? ¿Por qué
mentimos sin rubor pero nos enojamos cuando nos damos cuenta de que
alguien nos mintió? ¿Por qué damos consejos que no nos piden pero nos
exaspera que alguien nos sugiera algo? ¿Por qué exigimos que nos crean
pero no confiamos en nada de lo que nos dicen? ¿Por qué culpamos al
resto de lo que nos sucede pero somos incapaces de aceptar nuestros
errores? ¿Por qué, como dice ese sabio refrán, vemos siempre la paja en
el ojo ajeno pero jamás la viga en el propio? ¿Es acaso nuestro ego el
que impide que razonemos y aceptemos que somos simples mortales con
fortalezas y debilidades, con aciertos y desaciertos?¿O se trata en el
fondo de un complejo de inferioridad que nos agobia de manera tal que
logra desubicarnos? "Vanidad de vanidades, todo es vanidad", esta cita
del Libro de la Eclesiastés pudiera ser la respuesta.
La respuesta del poeta sería esta: Porque a mi me gusta hacer a los demás lo que no me gusta que los demás hagan conmigo.
28.2.11
22.1.11
Bill Viola
En el especial de Babelia por sus primeros 20 años, hay una serie de textos de lo más interesantes. Cada una de sus secciones, de sus convidados, desde su particular ámbito, celebra el tiempo transcurrido de este publicación dedicada a las letras y las artes echando una mirada al camino recorrido.
Mi lectura se detiene con especial interés en un texto del artista newyorkino Bill Viola, reflexivo y transparente. Admiro mucho sus trabajos; para el camino que hay que recorrer como público impenitente los considero propicios, pues nos sirven como referencia crucial para no perder el paso mientras nos adentramos por entre la selva, la inaudita selva de imágenes que poblan las horas de cualquier mortal conectado o desconectado a la hora del reloj planetario.
Cuando ví por primera vez uno de sus vídeos (Ancient of days, 1979), sin saber quién lo había imaginado y tramado y, peor aún, sospechar de la trayectoria de su creador, quedé punzado, perturbado y curioso por saber más de esa obra y el artista que la había imaginado o, sencilamente, en su busqueda, dado con ella: era la calidad de las imágenes y el tempo de la obra, su manera de contradecir el fluido temporal pero para volver sobre él pletórico de sospechas y sugerencias. Entonces, recuerdo, quedé ecantado como un niño feliz: había dado con una mina insospechada, una ruta, una posibilidad que me expresaba mientras miraba, mientrás intentaba adentrame, primero con los meros sentidos, luego con un vocabulario forzado de urgencia por entre sus segundos dilatados, sus imágenes tan perfectas como fantasmagóricas.
Viola no es un desconocido, no está demás, sin embargo, volverlo a visitar. Su texto magnífico nos da esa oportunidad. Y de paso, un video que nos resume su vida en 60 segundos:
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Página oficial de Bill Viola
Mi lectura se detiene con especial interés en un texto del artista newyorkino Bill Viola, reflexivo y transparente. Admiro mucho sus trabajos; para el camino que hay que recorrer como público impenitente los considero propicios, pues nos sirven como referencia crucial para no perder el paso mientras nos adentramos por entre la selva, la inaudita selva de imágenes que poblan las horas de cualquier mortal conectado o desconectado a la hora del reloj planetario.
Cuando ví por primera vez uno de sus vídeos (Ancient of days, 1979), sin saber quién lo había imaginado y tramado y, peor aún, sospechar de la trayectoria de su creador, quedé punzado, perturbado y curioso por saber más de esa obra y el artista que la había imaginado o, sencilamente, en su busqueda, dado con ella: era la calidad de las imágenes y el tempo de la obra, su manera de contradecir el fluido temporal pero para volver sobre él pletórico de sospechas y sugerencias. Entonces, recuerdo, quedé ecantado como un niño feliz: había dado con una mina insospechada, una ruta, una posibilidad que me expresaba mientras miraba, mientrás intentaba adentrame, primero con los meros sentidos, luego con un vocabulario forzado de urgencia por entre sus segundos dilatados, sus imágenes tan perfectas como fantasmagóricas.
Viola no es un desconocido, no está demás, sin embargo, volverlo a visitar. Su texto magnífico nos da esa oportunidad. Y de paso, un video que nos resume su vida en 60 segundos:
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Página oficial de Bill Viola
4.1.11
The Future of Art
Ha visto alguién ya este documental? Si no, a seguirle la pista, es prescindible desde luego, pero vale tomarlo en cuenta para tener una idea de esa vistuosa ruta que recorren muchos artistas y sirve de referencia a otros, sinde jar de ser exactamente eso, una ruta más.
2.1.11
Giacomo de nuevo
Acabo de dar con el Blog de Lydia Flemm, una escritora francesa que mucho admiro. Entre las entradas de su bitácora, encuentro un video y una serie de fotos en las que, junto a ella, posa sonreido mi estimado autor Philippe Sollers. Se trata de documentos registrados el pasado 9 de marzo de 2010, en la Bibliothèque Medicis. Les unía esa tarde o noche un asunto de interés compartido: El manuscrito original de "La histoira de ma vie" de Giacomo Casanova, que lo adquirió por esas fechas la Biblioteca Nacional de Francia por siete millones de Euros, el precio más caro, nunca antes pagado por documento alguno.
Euros aparte, me interesa el afan compartido de estos dos autores por el Caballero de Seingalt. Madame Flem publicó en 1995 Casanova ou l'exercice du bonheur, una hermosa biografía sobre el veneciano en la que, de la mejor manera posible -nunca mejor dispuesto el tacto, la observancia femeninas- intenta corregir el tremendo malentendido que pesa sobre la figura de nuestro veneciano de marras (Es castellano hay una versión del libro bajo el nombre Casanova, el hombre que amó de verdad a las mujeres). Desde otra perspectiva, pero apuntando en igual dirección, lo ha venido haciendo Philippe Sollers. Varios son los títulos dedicado a Casanova (ver aquí una lista), pero destaco uno aparecido en 1992 Casanova, l'admirable, que acaba de reeditarse en francés; lastimosamente, no tenemos una versión en nuestra lengua.
Empezar el año trayendo a mientes a estas dos personas es de mi completo agrado. A finales del 2011, si no se cruza nada inesperado en el camino, ellos serán de nuevo noticia. Monsieur Watzlawick, el editor de "L'intermédiaire des casanoviste" me comenta por mail que la Biblioteca Nacional de Francia prepara una gran exposición sobre el veneciano, a la que, paralelamente, se juntan los esfuerzos de Editorial Gallimard (Sollers es su director) que prepara su edición definitiva y anotada de la Historia de mi vida.
Lydia Flem et Philippe Sollers, (photo Thierry Sauvage)
Euros aparte, me interesa el afan compartido de estos dos autores por el Caballero de Seingalt. Madame Flem publicó en 1995 Casanova ou l'exercice du bonheur, una hermosa biografía sobre el veneciano en la que, de la mejor manera posible -nunca mejor dispuesto el tacto, la observancia femeninas- intenta corregir el tremendo malentendido que pesa sobre la figura de nuestro veneciano de marras (Es castellano hay una versión del libro bajo el nombre Casanova, el hombre que amó de verdad a las mujeres). Desde otra perspectiva, pero apuntando en igual dirección, lo ha venido haciendo Philippe Sollers. Varios son los títulos dedicado a Casanova (ver aquí una lista), pero destaco uno aparecido en 1992 Casanova, l'admirable, que acaba de reeditarse en francés; lastimosamente, no tenemos una versión en nuestra lengua.
Empezar el año trayendo a mientes a estas dos personas es de mi completo agrado. A finales del 2011, si no se cruza nada inesperado en el camino, ellos serán de nuevo noticia. Monsieur Watzlawick, el editor de "L'intermédiaire des casanoviste" me comenta por mail que la Biblioteca Nacional de Francia prepara una gran exposición sobre el veneciano, a la que, paralelamente, se juntan los esfuerzos de Editorial Gallimard (Sollers es su director) que prepara su edición definitiva y anotada de la Historia de mi vida.
Lydia Flem et Philippe Sollers, (photo Thierry Sauvage)
9.12.10
Marcola: lúcido como si supiese la verdad
La columna periodística que don Simón Espinosa Cordero publica en Diario Hoy de Ecuador, trae en este día un texto cuyo título, Infierno, transcribe una entrevista hecha por el diario O Globo de Brasil a Marcos Camacho, conocido en su país con el alias de Marcola, máximo dirigente de la organización criminal de Sao Paulo denominada Primer Comando de la Capital (PCC), a la que se adjudica numerosos hechos de violencia.
Marcola está en prisión desde 2003; ha sido condenado a 29 años de reclusión por haber ordenado matar en marzo de ese año al juez Antonio Machado Dias.
Antes una cosa: el original en portugués de esta entrevista no lo he podido encontrar en ningún sitio: El buscador de O Globo no lo distingue; los datos más precisos sobre su veracidad anotan como fecha de publicación, el 23 de mayo de 2008, en el Editorial Segundo Cuaderno del diario en marras. Por las pistas que ha dejado Marcola en varios medios brasileños, no nos parece que este texto sea apócrifo.
En cualquier caso, su lectura inquieta, no sólo por el contundente análisis que hace de la realidad urbana, penetrante, lúcido, fatal, como si hubiese leído a Pessoa y, actualizándolo, lo pusiera a revisar la realidad social. Llama la atención sobre manera porque quien pinta con claras palabras una realidad tenebrosa, perfectamente distinguible y comprobable, no es un analista, un estudioso social o, suponiendo un caso feliz, un político preocupado de la sociedad en la que se mueve. No, quien escruta la realidad de la contemporaneidad urbana, con palabras pensadas y bien ordenadas, es un criminal cuya perspectiva mental, autoformada, por lo que se puede apreciar, está mejor dispuesta que la de los administradores y encargados de poner en orden la casa. No equivoco los adjetivos al suponerlo más agudo y sensible que los cuadros encargados de controlar el funcionamiento del Sistema, la maquina del Estado. Su perspectiva es simplemente otra; sabe que les lleva ventaja a los que miran desde el otro lado; o mejor dicho, a los que olvidaron que ese lado nada amable de la realidad, que él conoce a la perfección, pobre, peligroso por frágil, muy frágil, también existe y puede imponer las leyes que mejor le convengan. Para sobrevivir, para defenderse y sobrevivir. Si la política y la economía, embelesadas por sus propios afanes, para cuadrar sus cálculos, en teoría inclusivos, decidieron borrar de la realidad una franja importante de la sociedad, ésta, nos lo recuerda Marcola, no espera ni esperará a que las buenas artífices recobren su buena voluntad. Para vivir, primero deben sobrevivir, sencillamente; y se sobrevive sin pedir permiso a nadie y peor disculpas.
Marcola amplía el campo de bartalla. Es el criminal que argumenta y explica su lucha criminal por la sobrevivencia de una parte muy signifivante de la sociedad. Ha leído mucho más que muchos políticos, que varios presidentes en ejercicio del poder. Él cita en esta entrevista a Dante. Ha leído tres mil libros (cuando la entrevista estudia De la guerra, de Carl von Clausewitz). Encuentro en un perfil que le hicieran hace dos años que el libro que más le apasiona es "Assim falou Zaratustra" de Friedrich Nietzsche y que frecuenta las obras de Voltaire, Victor Hugo y Fiodor Dostoievski cuya novela "Recordações da Casa dos Mortos" la ha leído, quizá, en el sitio más propicio para entenderla a cabalidad, en prisión.
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Entrevista publicada en Reporte 24, casi completa
Sobre Marcola en ISTOE
Marcola está en prisión desde 2003; ha sido condenado a 29 años de reclusión por haber ordenado matar en marzo de ese año al juez Antonio Machado Dias.
Antes una cosa: el original en portugués de esta entrevista no lo he podido encontrar en ningún sitio: El buscador de O Globo no lo distingue; los datos más precisos sobre su veracidad anotan como fecha de publicación, el 23 de mayo de 2008, en el Editorial Segundo Cuaderno del diario en marras. Por las pistas que ha dejado Marcola en varios medios brasileños, no nos parece que este texto sea apócrifo.
En cualquier caso, su lectura inquieta, no sólo por el contundente análisis que hace de la realidad urbana, penetrante, lúcido, fatal, como si hubiese leído a Pessoa y, actualizándolo, lo pusiera a revisar la realidad social. Llama la atención sobre manera porque quien pinta con claras palabras una realidad tenebrosa, perfectamente distinguible y comprobable, no es un analista, un estudioso social o, suponiendo un caso feliz, un político preocupado de la sociedad en la que se mueve. No, quien escruta la realidad de la contemporaneidad urbana, con palabras pensadas y bien ordenadas, es un criminal cuya perspectiva mental, autoformada, por lo que se puede apreciar, está mejor dispuesta que la de los administradores y encargados de poner en orden la casa. No equivoco los adjetivos al suponerlo más agudo y sensible que los cuadros encargados de controlar el funcionamiento del Sistema, la maquina del Estado. Su perspectiva es simplemente otra; sabe que les lleva ventaja a los que miran desde el otro lado; o mejor dicho, a los que olvidaron que ese lado nada amable de la realidad, que él conoce a la perfección, pobre, peligroso por frágil, muy frágil, también existe y puede imponer las leyes que mejor le convengan. Para sobrevivir, para defenderse y sobrevivir. Si la política y la economía, embelesadas por sus propios afanes, para cuadrar sus cálculos, en teoría inclusivos, decidieron borrar de la realidad una franja importante de la sociedad, ésta, nos lo recuerda Marcola, no espera ni esperará a que las buenas artífices recobren su buena voluntad. Para vivir, primero deben sobrevivir, sencillamente; y se sobrevive sin pedir permiso a nadie y peor disculpas.
Marcola amplía el campo de bartalla. Es el criminal que argumenta y explica su lucha criminal por la sobrevivencia de una parte muy signifivante de la sociedad. Ha leído mucho más que muchos políticos, que varios presidentes en ejercicio del poder. Él cita en esta entrevista a Dante. Ha leído tres mil libros (cuando la entrevista estudia De la guerra, de Carl von Clausewitz). Encuentro en un perfil que le hicieran hace dos años que el libro que más le apasiona es "Assim falou Zaratustra" de Friedrich Nietzsche y que frecuenta las obras de Voltaire, Victor Hugo y Fiodor Dostoievski cuya novela "Recordações da Casa dos Mortos" la ha leído, quizá, en el sitio más propicio para entenderla a cabalidad, en prisión.
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Entrevista publicada en Reporte 24, casi completa
Sobre Marcola en ISTOE
24.11.10
Gatsby, la crisis y Quiñonez
Leo un comentario literario de Manuel Rodríguez Rivero que nos recuerda a Fitzgerald y su legendaria novela El gran Gatsby. La crisis que todo lo topa es el resorte que impulsa al comentarista a recordarnos este libro que, por otra parte, como él lo dice, jamás estuvo fuera de circulación. Siguiendo el destino de los clásicos, este libro ha mantenido su actualidad más alla del tiempo y contexto histórico en el que fue escrito (por cierto, en La verdad de las mentiras, Vargas Llosa le dedica un ensayo; para él El Grand Gatsby es una de las mejores novelas escritas en el siglo XX).
Fue entonces la crisis económica; esa era una, esta otra, pero, a la hora de la repartición de dolores, es la misma. Por ello la actualidad de esta novela, no lo dudo; sin embargo, esto me ha hecho recordar algo más cercano que también me interesa y se relaciona con el tema: Bodega Dreems, la novela que Ernesto Quiñonez publicara en el 2000 y fuera declarada por el New York Times como la mejor novela de ese año. Su trama y sus personajes son un implante logrado a la latina de El gran Gatsby. Alfaguara la publicó en castellano con el nombre Bodega de sueños. Habrá también que releer este libro. Y también indagar sobre los trabajos que habrá publicado entre tanto Ernesto Quiñonez, un ecuatoriano de Quevedo radicado desde niño en el East Harlem, New York.
Fue entonces la crisis económica; esa era una, esta otra, pero, a la hora de la repartición de dolores, es la misma. Por ello la actualidad de esta novela, no lo dudo; sin embargo, esto me ha hecho recordar algo más cercano que también me interesa y se relaciona con el tema: Bodega Dreems, la novela que Ernesto Quiñonez publicara en el 2000 y fuera declarada por el New York Times como la mejor novela de ese año. Su trama y sus personajes son un implante logrado a la latina de El gran Gatsby. Alfaguara la publicó en castellano con el nombre Bodega de sueños. Habrá también que releer este libro. Y también indagar sobre los trabajos que habrá publicado entre tanto Ernesto Quiñonez, un ecuatoriano de Quevedo radicado desde niño en el East Harlem, New York.
14.11.10
Hans Magnus Enzensberger
En nuestra lengua no es un autor deconocido. Se lo identifica, sin embargo, es difícil dimencionar su actividad e importancia al interior de la cultura alemana; y más, a pesar que nos implica, su proyección en la contemporaneidad – esta que trenza a occidente con sus lenguas diversas, al globo con sus disimilitudes y la necesidad de interpretaciones amplias que exige el momento.
De espíritu inquieto, infatigable, poseido de multiples talentos, es a la vez lo que la mayoría, fijándose límites y reconcentrándose en su destino, no alcanza a ser a pesar de la dedicación que se impone: poeta, traductor, novelista, editor, redactor, ensayista, conferenciante, un espíritu, como se puede ver, abierto a la discusión que le salga al paso, al desafío que se le pongan al frente, dispuesto a arguir con los lenguajes que las circunstancias exijan lo que su experiencia y observaciones le suguieren expresar.
Su hora es la del momento. Su reloj camina con los temas que sacuden, aguzan o adormecen a las sociedades. Nada se le escapa a su sensibilidad; y, cuanto se nos escapa a nosotros, lectores, ciudadanos, paisanos de a pie, él nos lo recuerda con la claridad del caso y el tono a punto.
En tiempos difíciles, cuando los profetas, políticos y comunicadores nada tienen que decir frente a la cruda y dura realidad, pues sus palabras suenan huecas y con facilidad se las lleva el viento, son bienvenidas las de personas como este autor alemán, "fresco, claro y luminoso".
El pasado agosto, el suplemento especial del semanario hamburgués Die Zeit, venía ilustrado con su foto en la portada y un título prometedor, de periodismo innovativo ciertamente: 99 preguntas a HME, que se respondían en las páginas interiores y cuya gama alcanzaba el cielo y el infierno que compartimos.
Este día, la casualidad hace que dé con dos entradas que aluden en nuestra lengua al autor alemán. Una de diario El País, una entrevista llevada a cabo por Vicente Verdú; otra, un texto que Mario Vargas Llosa escribiese sobre la personalidad y obra de Enzensberger (lo leí en alemán en 1999, en el número 699 que la revista suiza Du - Das Magazin, dedicara al autor a propósito de su cumpleaños número 70) y que hoy lo rescata Letras Libres y lo publica en su número de este noviembre.
De espíritu inquieto, infatigable, poseido de multiples talentos, es a la vez lo que la mayoría, fijándose límites y reconcentrándose en su destino, no alcanza a ser a pesar de la dedicación que se impone: poeta, traductor, novelista, editor, redactor, ensayista, conferenciante, un espíritu, como se puede ver, abierto a la discusión que le salga al paso, al desafío que se le pongan al frente, dispuesto a arguir con los lenguajes que las circunstancias exijan lo que su experiencia y observaciones le suguieren expresar.
Su hora es la del momento. Su reloj camina con los temas que sacuden, aguzan o adormecen a las sociedades. Nada se le escapa a su sensibilidad; y, cuanto se nos escapa a nosotros, lectores, ciudadanos, paisanos de a pie, él nos lo recuerda con la claridad del caso y el tono a punto.
En tiempos difíciles, cuando los profetas, políticos y comunicadores nada tienen que decir frente a la cruda y dura realidad, pues sus palabras suenan huecas y con facilidad se las lleva el viento, son bienvenidas las de personas como este autor alemán, "fresco, claro y luminoso".
El pasado agosto, el suplemento especial del semanario hamburgués Die Zeit, venía ilustrado con su foto en la portada y un título prometedor, de periodismo innovativo ciertamente: 99 preguntas a HME, que se respondían en las páginas interiores y cuya gama alcanzaba el cielo y el infierno que compartimos.
Este día, la casualidad hace que dé con dos entradas que aluden en nuestra lengua al autor alemán. Una de diario El País, una entrevista llevada a cabo por Vicente Verdú; otra, un texto que Mario Vargas Llosa escribiese sobre la personalidad y obra de Enzensberger (lo leí en alemán en 1999, en el número 699 que la revista suiza Du - Das Magazin, dedicara al autor a propósito de su cumpleaños número 70) y que hoy lo rescata Letras Libres y lo publica en su número de este noviembre.
Un decálogo (otro)
Un ejercicio de osadía, llama el autor al decálogo que nos expone, propicio a los tiempos que corren, nacido al rumiar el "vaporoso tema de la felicidad". Con este título, sin duda, estaría esta enumeración mejor ubicada entre las guías de autoayuda y no entre los que ensayan su despegue reflexivo desde la seriedad – y, más aún, logran mantenerse en esa nube sin perder vuelo.
Al pie del artículo, junto a la firma de su autor se anota su profesión, editor. No es común que un editor aborde estos temas. Sin embargo, en este caso, es el más propicio: el editor considera, a quien va dirido este decálogo, nosotros, personas de lo más comunes y silvestres, autores de nuestras propias vidas, de la comedia o tragedia que vamos escribiendo día a día, minuto a minuto. Nos suguiere cómo editarla mejor, como demarcar sus capítulos y escenas para que ésta gane en claridad, definición y su resultado sea contundente. Valga de ejemplo la novena norma:
Novena. Tu vida es una novela que escribes con tus actos. Conoce a tu personaje y desarrolla tus potencias en función de las circunstancias y de tus sueños e ideales. Comprende tu realidad de escritor de la propia novela de tu vida, influye en el argumento de tu novela y concede mayor protagonismo a tu personaje. Podrás comprender tu camino en su conjunto.
Vale echarle un ojo a este texto. Nada sobra cuando de abordar "escrituras" se trata.
Al pie del artículo, junto a la firma de su autor se anota su profesión, editor. No es común que un editor aborde estos temas. Sin embargo, en este caso, es el más propicio: el editor considera, a quien va dirido este decálogo, nosotros, personas de lo más comunes y silvestres, autores de nuestras propias vidas, de la comedia o tragedia que vamos escribiendo día a día, minuto a minuto. Nos suguiere cómo editarla mejor, como demarcar sus capítulos y escenas para que ésta gane en claridad, definición y su resultado sea contundente. Valga de ejemplo la novena norma:
Novena. Tu vida es una novela que escribes con tus actos. Conoce a tu personaje y desarrolla tus potencias en función de las circunstancias y de tus sueños e ideales. Comprende tu realidad de escritor de la propia novela de tu vida, influye en el argumento de tu novela y concede mayor protagonismo a tu personaje. Podrás comprender tu camino en su conjunto.
Vale echarle un ojo a este texto. Nada sobra cuando de abordar "escrituras" se trata.
4.11.10
Oscar Wilde vuelve
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Repaso la edición impresa de The New York Review of Books; entre los interesantes ensayos, comentarios y catálogos de publicaciones recientes que ofrecen sus páginas, doy con uno firmado por Daniel Mendelson, Oscar Wilde, classics scholar. Comenta la lectura de dos títulos recientes; uno del mismo Wilde en verdad inédito, que empezó a escribirlo a los 22 años: The Women of Homer; el otro una biografía escrita por Thomas Wright: Built of Books: How Reading Defined the Life of OW
Compruebo con alegría que la versión electrónica del texto de Mendelson es de libre acceso; compruebo con asombro que la página-web Libros peruanos ha traducido a nuestra lengua este texto con inimaginable prontitud. No se lo pierdan.
3.11.10
Houellebecq y The Paris Review
Son célebres las "entrevistas de autor" aparecidas en The Paris Review. Desde 1953 vienen haciéndolas a autores que, a la hora sobre la que estamos embarcados, son todos clásicos (si nadie tiene algo en contra): Pound, Beckett, de Beauvoir, Nabokov, García Márquez y una larga lista de autores cuyos libros peturbaron y perturban la imaginación del lector.
El número de otoño de 2010 (No. 194) trae un extenta como interesante entrevista a Michel Houellebecq, de quien en francés acaba de publicarse su última novela: La Carte et le Territoire.
El número de otoño de 2010 (No. 194) trae un extenta como interesante entrevista a Michel Houellebecq, de quien en francés acaba de publicarse su última novela: La Carte et le Territoire.
31.10.10
Oe, Duhamel, Cervantes

Volvemos a Cervantes, cuyo nombre, canalizado por la industria editorial y sus medios, ha sonado en estos días más de lo habitual - lo razonable en esa ola: por ser el clásico de lectura que es; lo circunstancial y oportuno, en cambio: por ser la marca y el símbolo más distinguido de la lengua que nos comunica; el marketing cultural, oficial y privado, que se hace al interior y fuera de la lengua, aprovecha al máximo las posibilidades del nombre. Y eso está bien a pesar que no nos guste la herramienta comercial que la impulsa (la lengua francesa descuidó este detalle y por ello en la actualidad pierde terreno fuera de sus fronteras).
Esto aparte, por la razón que sea, nombrarlo o leerlo, nos invitan a descubrir o volver a recorrer las impresas por él dejadas. Y no sólo en la Mancha, en su terrirorio contaminado.
Leo la sección opinión de Diario El País (ES); despierta mi interés el título de un artículo: La literatura, un viaje sin rumbo fijo, lo firma Kenzaburo Oe, autor conocido pero poco o nada frecuente en las páginas de este diario. El motivo de su artículo es una impresión de Cevantes, alrededor de la cual giran Javier Cercas, Erasmo, Kazuo Watanabe y Georges Duhamel. Las palabras interpretativas que éste último hiciera sobre el temperamento del creador de Don Quijote y el que debería habitar a quien quisiera adentrarse en este oficio, por lo que aquí nos cuenta, le fueron muy valiosas en su etapa de formación. Dicen así:
"Entonces, joven, vive la vida ante todo. Bebe abundante leche de la ubre de la vida para nutrir tus futuras creaciones. ¿Dices que quieres escribir buenas novelas? Hazme caso entonces y embárcate en algún puerto. Recorre el mundo ganándote el sustento con modestas ocupaciones, y soporta la pobreza. No te apresures a tomar la pluma. Sométete al dolor y al sufrimiento. Aprende con las miles de personas que encuentres a tu paso. Y cuando te doy estos consejos, quiero decir que jamás trates de esquivar la angustia que te ocasionen los demás o las adversidades que tengas que experimentar para hacerlos felices. (...) ¿Quieres escribir buenas novelas? ¡Óyeme bien, entonces! Antes que nada, trata de olvidar ese deseo. Emprende un viaje sin pensar en un rumbo fijo. Agudiza la vista, el oído, el olfato y el apetito. Espera con el corazón abierto. Tal como hizo...". Cervantes, por supuesto.
Creo que no hace falta añadir algo.
___________________________
Fracasa otra vez, un gratísimo texto de Vila-Matas que se acopla de maravilla a la cita destacada arriba

Volvemos a Cervantes, cuyo nombre, canalizado por la industria editorial y sus medios, ha sonado en estos días más de lo habitual - lo razonable en esa ola: por ser el clásico de lectura que es; lo circunstancial y oportuno, en cambio: por ser la marca y el símbolo más distinguido de la lengua que nos comunica; el marketing cultural, oficial y privado, que se hace al interior y fuera de la lengua, aprovecha al máximo las posibilidades del nombre. Y eso está bien a pesar que no nos guste la herramienta comercial que la impulsa (la lengua francesa descuidó este detalle y por ello en la actualidad pierde terreno fuera de sus fronteras).
Esto aparte, por la razón que sea, nombrarlo o leerlo, nos invitan a descubrir o volver a recorrer las impresas por él dejadas. Y no sólo en la Mancha, en su terrirorio contaminado.
Leo la sección opinión de Diario El País (ES); despierta mi interés el título de un artículo: La literatura, un viaje sin rumbo fijo, lo firma Kenzaburo Oe, autor conocido pero poco o nada frecuente en las páginas de este diario. El motivo de su artículo es una impresión de Cevantes, alrededor de la cual giran Javier Cercas, Erasmo, Kazuo Watanabe y Georges Duhamel. Las palabras interpretativas que éste último hiciera sobre el temperamento del creador de Don Quijote y el que debería habitar a quien quisiera adentrarse en este oficio, por lo que aquí nos cuenta, le fueron muy valiosas en su etapa de formación. Dicen así:
"Entonces, joven, vive la vida ante todo. Bebe abundante leche de la ubre de la vida para nutrir tus futuras creaciones. ¿Dices que quieres escribir buenas novelas? Hazme caso entonces y embárcate en algún puerto. Recorre el mundo ganándote el sustento con modestas ocupaciones, y soporta la pobreza. No te apresures a tomar la pluma. Sométete al dolor y al sufrimiento. Aprende con las miles de personas que encuentres a tu paso. Y cuando te doy estos consejos, quiero decir que jamás trates de esquivar la angustia que te ocasionen los demás o las adversidades que tengas que experimentar para hacerlos felices. (...) ¿Quieres escribir buenas novelas? ¡Óyeme bien, entonces! Antes que nada, trata de olvidar ese deseo. Emprende un viaje sin pensar en un rumbo fijo. Agudiza la vista, el oído, el olfato y el apetito. Espera con el corazón abierto. Tal como hizo...". Cervantes, por supuesto.
Creo que no hace falta añadir algo.
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Fracasa otra vez, un gratísimo texto de Vila-Matas que se acopla de maravilla a la cita destacada arriba
28.10.10
La Mancha de Goytisolo
En el bosque de las letras, sobre todo español, los premios compiten en número con los árboles; y tanto que, el ruido y murmullos que provocan, trastocan la razón primera por la que se pasta por entre sus veredas y troncos.
Sé apenas nada de la existencia del Premio Don Quijote de la Mancha, concedido este año a Juan Goytisolo y a la Gramática de la Lengua Española. Sin embargo, por haber leído a este último y a sus colegas encantados, me cuento entre los admiradores de Cervantes, su mundo y sus seguidores ubicuos e intemporales.
En hora buena esta distinción que nada añade a la obra de este barcelonés que "colecciona patrias". Sin embargo, por el nombre del premio, cargada de un símbolismo muy particular, celebro con sus muchos admiradores la gratísima conjunción de estos dos nombres. Nunca pudo haber calzado mejor este premio que al ser conferido a este caballero de escritura fina y largo alcance .
He aquí su discurso de agradecimiento; cervantino, sí, y no sólo por el tema.
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El Quijote interactivo, proyecto digital de la Biblioteca Nacional de España
19.9.10
8.7.10
Pipilotti Rist
El artículo empieza así: Decir que una exposición inspira buen rollo puede parecer poco serio, cierto, pero es lo primero que viene a la cabeza para definir la explosión de colores, sonidos y sensaciones de bienestar que provoca el trabajo de Pipilotti Rist (Grabs, Suiza, 1962), una de las mejores artistas de su generación.Lo anota Catalina Serra, a propósito de los trabajos últimos de la artista suiza que se exponen en la Fundación Miro, en Barcelona, España.
Estas palabras son muy parecidas a las que escuchara decir hace poco al curador del Museum Langmatt, en cuyas instalaciones, en estos mismos días, y hasta noviembre, muestra la artista, igualmente, otra parte de sus últimos trabajos: Pipilotti Rist es una de las pocas artistas contemporáneas que no le tienen miedo a la belleza.
Algo tienen de cierto estas impresionadas palabras, parecidas a otras que se dejan escuchar aquí, allá y en otros tantos lugares, cuando se refieren a esta artista. Sin embargo, pese a la coincidencia, no dejan de ser raras, sobre todo en tiempos en los que su sóla mención, o la más leve presución de su existencia, levanta todo tipo de sospechas. La belleza, lo que se supone que ella denota o significa, nunca ha estado tan envuelta en malos entendidos como ahora. Sus peligrosas relaciones con el kitsch, el diseño y los productos de mercado autorizan la sospecha. Y tanto, que denostarla es todo un arte, omitirla una condición, transparentarla un grave error. Maltratarla, una carta de presentación.
Las imágenes trabajadas en video por los que fluyen colores y formas, si no sublimados, sí extrapolados, a veces dislocados o deslocalizados, sorprendentes siempre, con el murmullo y el sonido a cuestas, provocan alegría y estupor, sugieren recogimiento, con la mayor naturalidad, implican a quien se acerca, perturban a quien se detienen ante estos despliegues que nos recuerdan que lo bello, a pesar de todo y todas las razones, aún sigue siendo terrenal y podría redefinirse.
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Pipilotti Rist en el Museum Langmatt
Video en el Museum Langmatt
Video at MoMa
13.4.10
Joyeux anniversaire! Monsieur Le Clézio

Sería como intentar seguirle sus pasos. A él, que, nacido en Nizza, pero de alguna forma también en la Isla de Mauritius, lo vemos ya a los ocho años en en Camerún, a los 18 en Thailandia, donde hiciera su servicio militar, luego aquí y allá, más tarde, tierra adentro, conviviendo con una comunidad indígena, de Panama una vez, otra, con una de México. Cuando el anuncio del Premio, estuvo de paso en Japón, rumbo a New York.
Pues sí, nos es bastante difícil seguirle las huellas - y me refiero a las que va dejando en páginas por las que transitan multiples y desconocidos mundos que tienen la virtud de no ser exóticos o, mejor, puesto que su escritura está conectada directamente con la vida, vale destarcarla como anti-exótica. Hasta ahora son como 40 los textos que ha publicado, de los cuales, en nuestra lengua, como sucede también en las otras, se han traducido hasta ahora una tercera parte. Es decir que tenemos Le Clézio para largo.
Pero no dejemos escapar la fecha. Jean-Marie Le Clezio nació el 13 de abril de 1940. En este día, celebra el autor francés su septuagésimo aniversario. Lo recordamos con gusto, y, juntándonos al festejo, con gusto nos acercamos de nuevo a su prosa, a lo que tenemos más a mano, el discurso que pronunciara hace poco más de un año al recibir el Premio Nobel 2008 que le concediera la Academia Sueca. La versión francesa la dejo aquí. Su traducción castellana acá.
11.4.10
Robert Walser

No he leído el tomo de Walser en el que se detiene mi atención. He leído sí una buena parte sus libros (en alemán, su obra completa está publicada en 20 tomos, sin contar los seis de sus Microgramme y los tres tomos posteriores que juntas textos sobre su ciudad, Biel, su prosa y poesía, hasta hace poco desconocidos más sus textos sobre la navidad).
Hace años ya, desde antes que Editorial Siruela empezara a traducirlos y difundirlos exitosamente, tomé contacto con su mundo. Accedí a él en las ediciones de la vieja editorial Alfaguara, la de pastas plomo-celestes, anterior al Grupo Prisa; luego, como no, con gusto continuué leyéndolo en las ediciones de Siruela, finalmente, en su lengua original, en ediciones de Suhrkamp, su editorial en alemán.
En 1994, entrevisté al escritor suizo Hugo Lötscher (1929-2009). Al preguntarle sobre los autores que apreciaba y que aún le imprecionaban, no dudó en nombrar a Robert Walser, figura que entonces, hacen apenas dos décadas, poco decía al público lector pero erá ya para quienes conocían sus libros, el gran secreto suizo.
Entre tanto, traducida, vuelta a traducir con generosidad a varias lenguas, por ello, leída desde varias perspectivas y tradiciones, la obra de Robert Walser no ha dejado de expander su influencia y levantar admiraciones. No son numerosas las ediciones que se hacen de sus libros, sin embargo, son siempre constantes. Su fantasma es habitual en los suplementos de periódicos y revistas literarias. No se deja de traducirlo ni de leerlo. En sus libros hay una clave que nos conecta con la realidad que nos cobija, con el tono que mueve el mundo y apenas se deja percibir. Es un Pessoa inverso, un Pessoa sin mar que deja de lado la taberna y se pierde por el bosque.
María Negroni nos lo recuerda mejor en el comentario que publica ADNCultur, a propósito de los 100 años de la publicación de Jakob von Gunten, la tercera novela que escribiera este autor entrañable.
Un dato -puede que interese a alguién: desde el año pasado funciona en Berna el Centro Robert Walser. Es una fundación que guarda sus archivos y administra todo lo relacionado con el autor suizo, sus escritos y lo que se ha escrito sobre él, los derechos de publicación y la información posible alrededor de su vida y obra. También detenta los derechos de su biografo Carl Seling, sin cuyo libro de conversaciones, nos habríamos perdido de un material de lo más valioso para configurarnos el cosmos de walseriano (por cierto, publicado en castellano también por Siruela).
6.4.10
HOLALA
A propósito de palabras dispuestas visualmente, el pasado 17 de marzo, salió a remate el poema-collage, "HOLALA", de Herta Müller.Apoyando una buena causa, la de la organización Human Rights Watch, este texto espaciado a pesar de sus medidas (10 x 15 cm), arrancó la puja sobre una base de 500 Euros. Al final pagarón por él 13000 Euros (estoy seguro que si lo hubiese rematado una de las dos casas más afamadas en jugar con el martillo, el costo del poema habría deslizado por lo menos un cero más a la derecha- nada le pide a los collages textiles de Tracey Emin).
Esto aparte, en este caso, me gustan los tipos dispuestos, las palabras tejidas amparadas en lo visual:
Holala, ni una vez
sabe la Frida lo que
el día toma de
ella hasta (que)
viene el pájaro
y maulla hasta (que)
viene la gata y canta
y de sopetón
espolvea la canela
(¿puede alguien ayudarme con la traducción? im Abwärtsstrudel me da complicaciones)
5.4.10
Jenny Holzer: una relectura

El noviembre pasado, hasta el 24 de enero de este año, en Basilea, fue posible apreciar los trabajos de Jenny Holzer (1950), una de las más destacadas artistas de la actualidad. La muestra se llevó a cabo en la Fondation Beyeler, en cuyos espacios se expusieron también sus pinturas, esculturas, y claro, sus LED-displayed, que entre su producción, son los que, dando continuidad a un proyecto iniciado decadas atrás, sobresalen y definen a la artista que, en 1990 ganara el León de Oro de la Bienal de Venecia - letras, tipos de letras múltiples, textos que son versos, que no son versos, que conforman frases, ingeniosas si alcanzamos a descifrar su sentido, si logramos embarcarnos en el juego, en el fuego entrecruzado de palpitantes luces que cambian y distraen y exasperan con su ritmo y hacen que, instintivamente, el ojo aparte la atención de la particularidad del soporte y centre su busca en el sentido de la frase, del pensamiento realzado con tanta luminosidad y velocidad.
Paralela a esta muestra se proyectaron en lugares públicos de Basilea y Zúrich, sobre fachadas de edificios, textos de la poeta polaca, premio Nobel, Wisawa Szymborska - los texto que pude ver, al menos en Zúrich, bajo el cielo invernal traían ciertamente algo de luz pero, eso justamente, sólo los ví, no los pude leer - o quiza, a causa del formato, me negue a leerlos.
He recordado a esta artista y sus trabajos a propósito de un texto interesantantísimo sobre este arte ponderado y aplaudido por doquier aparecido en el Times de Londrés y traducido con premura por ADNCultur en su edición última.
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