Bloomsbury
En el tren que nos lleva desde el aeropuerto de Heathrow hasta Russell Square veo a una chica hipnotizada por las páginas de un libro. Me sorprende pero no demasiado pues he alcanzado a reconocer la portada que muestra su título y el nombre del autor: se trata de la versión inglesa –hermosa– de „Los hombres que no amaban a las mujeres“ de Stieg Larsson. Me alegra haberla descubierto en ese gesto. Ella es para mí una desconocida total, un planeta de otra galaxia, pero sé, sin que ella lo sospeche una millonésima de segundo siquiera, que esta noche y los próximos días no podrá dormir del todo tranquila; no al menos hasta terminar la lectura de ese libro y los dos que conforman la Trilogía Millennium (pobre, quizá no sabe aún que para leer el tercer tomo „La reina en el palacio de las corrientes de aire“ deberá esperar hasta mayo 2010 – cosa extraña en lengua inglesa, esta vez desfazada con lo sucedido en la francesa, italiana, alemana, española y la larga lista de idiomas por los que se han desparramado ya, completamente, las vidas y milagros de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist).
Pues sí, sin que muje
r o yo nos hubiésemos propuesto, „The School of Life“, ese interesantísimo proyecto desarrollado por Alain de Botton, imitado con razón en Zúrich por la gente del Magazin del Tagesanzeiger y el teatro Neuemarkt, comentado con detalle en las páginas del semanario „Die Zeit“, y hace poco en las de El País, está ubicado casí al frente de nuestro hotel, a 50 metros. Hemos pasado para visitarlo (a las 18.30) pero no pudimos ingresar pues el horario al público va hasta las 18.00 horas (pero dentro, en los salone de atrás, había actividad, se estaba llevando a cabo el seminario „How to make love last“). Pues ni modo, cambiamos de vereda y probamos a encontrar mesa en el restaurant que queda al frente, el Balfour. A mitad de la cena, al solicitar algo más de pan para las salsas, el mesero me responde en castellano; pactada en un segundo la confianza que da lengua, me pregunta que de donde vengo. Él es de origen italiano pero criado en Bogota a donde piensa regresar en tres o cuatro años. Al despedirnos le digo que volveremos mañana, a la hora del té o, mejor dicho, del tintico.
Salimos, ha escampado, pero no sabemos por cuanto tiempo. Antes de regresar de nuevo al hotel, caminamos tres cuadras, hasta Gordon Square, en busca del número 46. Es ya de noche, el parque que queda al frente apenas se deja distinguir. La llovizna vuelve. Sí, esa es la casa, el 46 de Gordon Square, donde vivieran por un tiempo Virginia Woolf y su hermana Vanessa Bell, donde, luego de comprarla, se pasara allí a vivir, hasta su muerte John Maynar Keynes, el economista cuyas teorías, si bien con las adaptaciones que exigen los tiempos necesariamente, estan de vuelta y sirven de apoyo, nuevamente, a la investigación económica – al menos para el corto plazo. Para el largo plazo, como él lo díria, no importa mucho pues todos estaremos muertos. YA volveremos por acá con la luz del día, digo a mujer y retomamos nuestros pasos rumbo al hotel.
Salimos, ha escampado, pero no sabemos por cuanto tiempo. Antes de regresar de nuevo al hotel, caminamos tres cuadras, hasta Gordon Square, en busca del número 46. Es ya de noche, el parque que queda al frente apenas se deja distinguir. La llovizna vuelve. Sí, esa es la casa, el 46 de Gordon Square, donde vivieran por un tiempo Virginia Woolf y su hermana Vanessa Bell, donde, luego de comprarla, se pasara allí a vivir, hasta su muerte John Maynar Keynes, el economista cuyas teorías, si bien con las adaptaciones que exigen los tiempos necesariamente, estan de vuelta y sirven de apoyo, nuevamente, a la investigación económica – al menos para el corto plazo. Para el largo plazo, como él lo díria, no importa mucho pues todos estaremos muertos. YA volveremos por acá con la luz del día, digo a mujer y retomamos nuestros pasos rumbo al hotel.
P.S. En la sección deportiva de The Guardian de este día 24, viene una foto gigante de un efusivo Wayne Rooney extiendo sus brazos para abrazar a su colega Antonio Valencia, quien le agilitara el pase para el el primer gol del 3 a cero que propiciara al West Ham

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